Alonso Santiago
Anoche falleció Alonso Santiago, de lo que eufemísticamente se suele denominar "una larga y penosa enfermedad". Últimamente vivía en el Puerto de Santa María, donde hace unos días se inauguró una exposición retrospectiva sobre su obra pictórica (Sala CAI, hasta el 20 de marzo, por si vivís cerca y os apetece verla).
La vocación artística de Alonso venía de familia: su padre, don Alfonso Santiago, también fue pintor. En los últimos tiempos compaginaba su labor pictórica con la literaria: había obtenido algunos premios de relatos y publicado en recopilaciones de poemas. Y, además, tocaba muy bien la guitarra española. Era, pues, un todoterreno.
De su evolución como pintor poco puedo contar: dejo esa tarea a los críticos de arte. Sólo asistí a una exposición de sus obras, en la madrileña galería Loring, a mediados de los años ochenta. Por aquel entonces hacía poco tiempo que había decidido dejar su puesto de trabajo como restaurador en el Museo del Ejército y dedicarse a tiempo completo a su gran pasión, la pintura. Su obra es extensa y, como digo, no sé lo suficiente de ella como para analizarla y categorizarla.
Pero Alonso no se dedicó sólo a pintar cuadros. También desarrolló una fértil carrera como ilustrador. Resultan memorables sus trabajos en libros de temáticas tan dispares como la elaboración de gazpacho, la Lisboa de Fernando Pessoa o las diversas suertes del toreo. No obstante, su obra de arte definitiva en la materia, entiendo, es Teleny, de Oscar Wilde, en la edición de Valdemar. Aparte de las ilustraciones de cubierta e interiores, destacan las letras capitulares, un prodigio de erotismo, trazo firme y, si se quiere, humor.
Pero Alonso no se dedicó sólo a pintar cuadros. También desarrolló una fértil carrera como ilustrador. Resultan memorables sus trabajos en libros de temáticas tan dispares como la elaboración de gazpacho, la Lisboa de Fernando Pessoa o las diversas suertes del toreo. No obstante, su obra de arte definitiva en la materia, entiendo, es Teleny, de Oscar Wilde, en la edición de Valdemar. Aparte de las ilustraciones de cubierta e interiores, destacan las letras capitulares, un prodigio de erotismo, trazo firme y, si se quiere, humor.
Etiquetas: Alonso Santiago, Josele Santiago, la familia, necrológicas, nepotismo






12 Comments:
Ostres Juanma, quin greu...T’ha quedat un homenatge molt maco.
¡Gracias! :)
:(
Lo siento mucho, Juanma.
Asias, vida. :-**
Descanse en paz, y te acompaño en el sentimiento :'(
Un beso, Juanma. Es un placer leerte, transmites sentimientos.
Muacs
Preciosas palabras para un artista.
Un beso.
Esta mañana he estado en un tanatorio de Jerez para despedir a Alonso. Un hombre único: tanto desde el punto de vista artístico como humano. Y un gran amigo.
Muchas gracias de nuevo.
César, te agradezco especialmente tu comentario. Si lo conocías en persona, ya sabes qué se siente cuando se va alguien como él.
Abrazos y besos para todos.
Aunque no te conozco,te acompaño en el sentimiento, como a todos los tuyos. Bellas palabras dedicadas a tu tío, a quien tuve el placer de conocer, y del que por sus amigos he llegado a admirar, pues es tan intensa su presencia, que pareciera haberlo conocido de mucho antes.... Excelso pintor,... y un hombre bueno y grande, en toda su extensión.
Un fuerte abrazo.
Muchísimas gracias, Vinicius. Un abrazo muy grande.
Conocí a su tío hace unos años en una noche de bohemia madrileña y me hizo un dibujo taurino en una servilleta que tengo colgado en la pared de mi salón. Hay personas que se las conoce en un rato y Alonso creo que era así. Y me cayó fenomenal. Esta semana le pregunté por él a un amigo suyo pintor y me enteré de su fallecimiento. Una pena porque debio de ser una persona extraordinaria. Descanse en paz.
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