miércoles, 2 de mayo de 2007

Librero por un día

Pues al final sobreviví al Día del Libro, aunque haya tardado una semana larga en ponerme a escribir sobre la experiencia.
Para empezar, no es lo mismo hacer el Sant Jordi en la parada de una librería de tamaño medio que en la de una librería grande como Excellence.
Los años montando la parada en la Rambla para Gigamesh me han dado una experiencia útil e imprescindible para salir airoso del empeño y no agobiarme por chorradas: estaba preparado para prácticamente todas las contingencias que se presentaron. En ese sentido, haber trabajado (aunque sea durante un día al año) en una librería pequeña es una escuela insustituible para trabajar en una librería grande.
El sábado por la mañana no hubo mucho negocio, y básicamente consistió en una toma de contacto con el género. Como toda librería especializada, Excellence congrega a un público muy entendido en lo suyo, y no puedes darles largas. Así que los cuatro temporeros que íbamos a trabajar en Sant Jordi (Mireia, Cristina, Jordi y yo) estuvimos familiarizándonos con las estanterías de la librería, con los títulos que se pueden encontrar, con la forma de funcionar interna y con el siempre delicado asunto de envolver libros para regalo sin mancharse demasiado los dedos con purpurina.
En resumen: el mayor pico de estrés del sábado no lo tuve en la librería, sino en el Salón del Cómic.
El lunes fue otra cosa. Acostumbrado a montar una parada junto con otras dos o tres personas, y a colocar los expositores sin límite de tiempo (si se abre a las diez, se abre a las diez; si se abre a las once, pues a las once), esto fue una puta locura. Estábamos desde las siete de la mañana montando la parada. Como novedad con respecto a lo que había vivido hasta entonces, esta parada consistía en diez mesas repletas de género (hubo mucho material que no se pudo colocar) y cubiertas con unos toldos, con lo que no hubo lugar para las incómodas insolaciones y quemaduras características de los días de Sant Jordi en que el sol brilla. (Ni para quedarse hecho una sopa, si hubiera sido uno de esos tradicionales Sant Jordi en que cae chaparrón.)
Así pues, a las nueve y media la parada ya estaba montada, y empezamos a vender libros. En principio, me tocó estar junto a Alberto en la sección de narrativa, que ocupaba un espacio mayor del habitual en la librería.
Una locura, insisto. En Gigamesh había picos de aburrimiento a última hora de la mañana y primera hora de la tarde. Aquí alcanzamos el pico de máxima actividad de Gigamesh a eso de la una del mediodía, y de ahí para arriba. Menos mal que los descansos estaban muy bien organizados, con dos pausas de media hora cada una, para el desayuno y la merienda, y otra de una hora, para el almuerzo.
Ni pude ver a los autores que estaban firmando libros. A Jorge Bucay, porque no me interesaba; a Alejandro Jodorowski, porque al final se puso malito y no pudo asistir; a los demás, porque no tuve tiempo ni para ir a mear.
No obstante lo cual, hablé algo con quienes se acercaron a visitarme.
A media mañana, Joan Antón, que me sacó dos fotos cojonudas, claramente por encima del modelo.



Incluso conseguí que se llevara algún libro. La cara de emoción de Aina al verme llegar a caja con cuatro libros cuatro fue todo un poema.
Porque esa es otra: las cuentas no se hacen de cabeza, y de ahí a apuntarlas a la agenda, sino con tres terminales conectados al ordenador de la librería. Un adelanto, pero también una lástima, por aquello de que ya me había acostumbrado de otros años a calcular el diez por ciento.
El pago con tarjeta de crédito es otra historia. Falló más que una escopeta de feria, pero por lo menos funcionaba.
Por la tarde se sucedieron las visitas, casi todas de compañeros del máster que se acercaban a vernos a Alberto y a mí: María José y Mónica; Deborah; Arnau; Anna. También se acercó Helena. Y me queda la duda de quién más pudo haberse acercado en momentos en que iba de cabeza, o estaba reponiendo libros.
¿Qué se vendió? Como estaba en la parte de narrativa, no puedo responder qué tal fueron los libros de Eduard Punset y Sebastiá Serrano, que por lo visto fueron los más vendidos. Sólo sé que me hinché a vender La ciutat sense temps, de Enrique Moriel (y la versión en castellano, cuando se nos terminó la catalana); La clau Gaudí; La catedral del mar; la última de Matilde Asensi; la última de Almudena Grandes; la ultima de Julia Navarro y poco más. De Lucía Etxebarría vendimos poca cosa, en comparación con lo que esperábamos. Muchas peticiones de El pont dels jueus. Y, en el sector en el que estaba yo, volaron los Roberto Bolaño, Haruki Murakami, Paul Auster y (este, por empeño personal) El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon.
Más peticiones de títulos en catalán que ejemplares disponibles. Por lo visto, ha sido la tónica de este Sant Jordi.
Anécdotas, las habituales. Las viejecitas que piden puntos de libro. Los padres que buscan libros para sus hijos que no leen (recomendación infalible: Buenafuente), sus hijas que leen mucho, "pero que no sea de extraterrestres" (recomendación infalible: A sangre fría, de Truman Capote, así, con un par) y los clientes que no saben ni lo que quieren pero a quienes tienes que ir sacándoles información con tenazas.
Después, a desmontar el chiringuito, desde las diez hasta las once y media de la noche, y con momentos críticos, cajas que se desfondan, amagos de apoplejía debido al calor reinante en el almacén (aquello era Mordor) y, en resumen, con muchas ganas de hacer ejercicio.
El día terminó, sobrevivimos, los libros se vendieron, y hasta el año que viene. Espero.

Ha sido, en resumen, una experiencia

Etiquetas: , ,

14 Comments:

Blogger Batz said...

Como por un día? y el resto de los días???
Estuvo bueno Sant Jordi... el primer año que estuve aqui me lo perdí porque estaba con una resaca terrible... el 2ndo fui con Julio =) y me regalaron mi respectiva rosa y ahora en el 3ero me recorrí la Rambla entera, no compre nada con eso de que ya me voy y no tengo espacio en la maleta =( buuu

2 de mayo de 2007, 23:07  
Blogger Raven said...

¡Cómo! ¿Estuvo en el salón del Cómic? Maldición, llego a saberlo y aprovecho para conocerlo por fin en persona...

3 de mayo de 2007, 1:14  
Anonymous manu o.e.g.c. said...

En esa segunda foro tienes aspecto de sospechoso habitual.

3 de mayo de 2007, 10:35  
Anonymous Enrique said...

¡Por fín unas fotos que te hacen justicia y que podrás incluir en las solapas de los libros que escribas (y te editen)! ;-P

3 de mayo de 2007, 15:02  
Blogger Juanma said...

Batz:

Bueno, esto era una cosa puntual, para hacer de personal de refuerzo en la librería. Los otros años estaba en nómina en una editorial, pero este año voy por libre, y me apetecía hacer algo así... aparte de que me viene muy bien para las finanzas. :-)

Ah, pues qué pena no habernos visto. Cuando pasaste por ahí seguramente estaba reponiendo libros, o leyendo el terminal de las tarjetas de crédito.

Besos. :-*****

3 de mayo de 2007, 16:19  
Blogger Juanma said...

Raven:

Pues hubiera estado muy bien que nos conociéramos. Seguro que nos cruzamos alguna que otra vez, si estuviste el sábado por la tarde. Me pasé casi todo el rato frente a los stands de Libros del Zorro Rojo y Vk-Art (Verónica Casas). Y el bar, claro está. :-))))

Abrazos.

3 de mayo de 2007, 16:22  
Blogger Juanma said...

Manu:

La segunda foto fue tomada a traición, mientras miraba hacia no sé dónde. Supongo que alguna caja llena de libros de La clau Gaudí o La ciutat sense temps.

Como estoy muy vago para editar, amplío parte del post de ayer: otro libro que vendimos como churros fue el de Sergi Pàmies, Si menges una llimona sense fer ganyotes. Más en catalán que en castellano.

Abrazos.

3 de mayo de 2007, 16:24  
Blogger Juanma said...

Enrique:

¡Dick te oiga! :-))))

Pues de las fotos que tengo, es casi la que más me gusta. Bueno, la que me hizo Zeki en el Tren Negro de hace dos años me mola mucho, por eso la tengo puesta en la Quinta Columna de Bibliópolis. Pero esta iría muy bien para solapas, sí. :-)))

Abrazos.

3 de mayo de 2007, 16:26  
Anonymous Kotinussa said...

Si algún día me toca una lotería muy gorda, me gustaría tener una librería. Me encanta la idea de vender libros, de charlar de ellos con la gente, etc. Eso sí, con un poquito más de tranquilidad y sosiego que en tu experiencia de "librero por un día".

Off topic: acabo de encontrar la solución a tu orfandad odontológica. La tienes en mi blog, en el post titulado "A cualquier cosa llaman turismo".

3 de mayo de 2007, 17:34  
Anonymous arturo villarrubia said...

¿Tuviste que empeñarte para vender el incidente del perro a medianoche?!!
Si alguien no lo conoce es muy bueno. Un niño autista investiga el asesinato del perro de su vecina y de paso nos da su visión del mundo y de la vida, sin traicionar el peculiar punto de vista del narrador. Es un libro que esta muy solidamente documentado y el protagonista se comporta en todo momento como un autista. Lo digo porque ultimamente el la ficción uno ve demasiadas veces que un loco actua de forma totalmente arbitraria porque esta loco. Y ademas el misterio del asesinato depende de una pista obvia que esta presente desde el propio título.
Por otra parte.. La catedral del mar me dice Vivi que es bastante mala y muuuy sadica.

3 de mayo de 2007, 21:56  
Blogger Raven said...

Cita: "Pues hubiera estado muy bien que nos conociéramos. Seguro que nos cruzamos alguna que otra vez, si estuviste el sábado por la tarde. Me pasé casi todo el rato frente a los stands de Libros del Zorro Rojo y Vk-Art (Verónica Casas). Y el bar, claro está. :-))))"

Je, pues va a ser que sí:). Yo me pasé tanto el sábado como el domingo entre el stand de ¿Vero (sí, también es amiga/conocida mía) y el de El Hombre Mosca.

6 de mayo de 2007, 22:24  
Blogger Juanma said...

Kotinussa:

Ya he contestado en tu blog, pero... ¡Brrrr! ¡Turismo dental! Bueno, me apetece ir a Budapest... :-P

10 de mayo de 2007, 9:46  
Blogger Juanma said...

Arturo:

Sí, es una pena tener que insistir con El curioso incidente del perro a medianoche, pero por lo menos alguien se lo llevó.

Hubo bastante gente preguntando por Las ovejas de Glennkill, otro libro que me apetece leer. Un rebaño encuentra muerto al pastor, y deciden emprender una investigación detectivesca para esclarecer las causas de la muerte. Tiene buena pinta.

10 de mayo de 2007, 9:48  
Blogger Juanma said...

Raven:

Desde luego, el friquimundo es un pañuelo... Igual nos vimos y todo. :-)

10 de mayo de 2007, 9:49  

Publicar un comentario

Links to this post:

Crear un enlace

<< Home