lunes, 17 de diciembre de 2012

Apocalipsis maya (copiado de mi Facebook)



Querido amigo magufo:

Como sin duda sabrás, el próximo día 21 de diciembre se producirá el fin del mundo. En realidad, el comienzo de esta carta es meramente retórico, porque sé que lo sabes. La cantidad ingente de mensajitos, cadenas, enlaces, retuits y chuminadas digitales varias en las que me alertas del inminente fin del mundo me ha dejado claro, de manera inequívoca, que estás convencido de q
ue el mundo se acaba porque alguien sacó de contexto una extrapolación errónea acerca de un dato en absoluto contrastado que tenía más o menos algo que ver con un calendario maya que, en efecto, existe.

Pero tú, amigo magufo, sabes que mi escepticismo, y el de muchos otros seres racionales como yo, carece de fundamento. Y, en efecto, estás convencido de que el fin del mundo me va a pillar en pelotas, mientras que tú estás preparado.

Por todo eso, y como, a pesar de todo, cabe la posibilidad de que yo esté equivocado, querría pedirte un favor, ya que eres mi amigo, o al menos así lo demuestran las carretadas de spam relacionado con el fin del mundo que me has estado enviando durante el último año.

Verás. Yo es que no estoy seguro de que el 21 de diciembre se vaya a producir el fin del mundo, ¿sabes?, pero tú sí. Y seguramente poseas una gran cantidad de bienes a los que tal vez tengas mucho apego (piso, coche, segunda vivienda, muebles, cuenta corriente, discos, películas, objetos decorativos, ropita que le iría genial a mi hija, libros, libros, ¡libros!), pero que, entre tú y yo, no te van a servir de nada si el mundo se acaba. Total, nos vamos a ir todos a tomar por saco, y ni te vas a enterar de lo que venga después. Pero claro, durante todo este tiempo has confiado mucho en mí, enviándome todos esos mensajes, y yo me pregunto lo siguiente: ¿te tirarías el rollo y me los donarías?

Es muy sencillo: tenemos de aquí al día 21 de diciembre para acudir a una notaría. Tan solo tendrías que rehacer tu testamento y DONARME TODOS TUS BIENES. Así podrías trasncender a un plano de existencia superior, junto con toda la demás gente previsora y crédula que está, como tú, convencida de que el fin del mundo se producirá el día 21 de diciembre. Y, encima, lo harías mucho más feliz, puesto que habrías hecho una buena obra.

Solo te llevará una mañana. Y, en serio, si luego resulta que abres el ojo el 22 de diciembre y el mundo sigue existiendo, solo tienes que denunciarme por apropiación indebida, o por estafa, o por lo que se te ocurra, y rezar para que yo haya perdido mi ejemplar del documento notarial en el que me donas todos tus bienes... o no me lo haya gastado todo para entonces, claro: a fin de cuentas, el mundo se acaba, ¿no? Creo que todos salimos ganando.

¿Hace? ¿Quedamos un día y me donas todos tus bienes? ¿No? ¡Pero hombre (o mujer)! ¡Si estás convencido de que el 21 de diciembre se acaba todo!

Ah, ¿no estás convencido del todo? ¿En realidad no crees que el 21 se vaya a acabar el mundo? Pues muy bien, entonces ¿SE PUEDE SABER QUÉ COÑO HACES ENVIÁNDOME SPAM COMO UN GILIPOLLAS? ¡¡DEJA EN PAZ MI PUTA CUENTA Y MÉTETE TU SPAM POR DONDE TE QUEPA, O TE BLOQUEO!!

Muchas gracias.

Tuyo afectadísimo,

Juanma.
(Tontás que se le ocurren a uno, cuelga en el Facebook y les hacen gracia a los lectores.)

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