jueves, 30 de julio de 2009

Los jueves, informe de lectura: Mis economistas y su trastienda, de Fabián Estapé


Continúo con los informes de lectura. Estoy informando muchos libros sobre economía, con lo que recupero un poco el vicio que me inocularon durante la carrera: en Historia Moderna y Contemporánea de la Autónoma de Madrid le daban mucho peso a la economía, y eso me ha venido bien tanto para informar libros como para hacer corrección de estilo. En otra ocasión hablaré de los libros que he corregido, pero hoy toca hablar de los libros acerca de los que he realizado informes de lectura.
Este es un buen ejemplo de libro interesante pero que carece de un público definido, lo que lo hace impublicable en Círculo de Lectores. Un clarísimo "me ha encantado, pero no podéis publicarlo". ¿Por qué? Leed el informe y lo sabréis.
Eso sí, aprovecho para recomendarlo. Merece la pena.

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INFORME DE LECTURA

Juan Manuel Santiago

Autor: Fabián Estapé

Título: Mis economistas y su trastienda. La historia de la economía a través de la vida privada y las anécdotas más personales de los principales economistas

Editorial: Planeta

Páginas: 509

Fecha de edición: marzo de 2009

ISBN: 978-84-08-08106-7


IMPRESIÓN GENERAL

Mis economistas y su trastienda es en cierto modo el legado ensayístico de Fabián Estapé, uno de los economistas más destacados de su generación. A través de sus textos sobre una veintena de economistas podemos comprender mejor la historia del pensamiento económico, pero también entrevemos la evolución ideológica y personal del autor, desde el asesoramiento en los planes económicos del ministro López Rodó en tiempos del franquismo hasta su afiliación a Comisiones Obreras y el PSUC, así como sus ideas económicas fuertemente keynesianas y schumpeterianas. A medio camino entre el ensayo académico, la biografía y el libro de memorias, Mis economistas y su trastienda tal vez no tenga mucho valor como libro de texto (tampoco parece que sea ésa su intención), aunque resulta muy instructivo y permite aclarar las ideas acerca de determinados aspectos del pensamiento económico. Tampoco parece un libro orientado al gran público, pese a que el estilo de Estapé es clarísimo y hace un esfuerzo encomiable para resultar comprensible y ameno.

Así pues, Mis economistas y su trastienda es un libro de ensayo demasiado especializado como para enganchar al gran público, aunque demasiado “ligero” como para satisfacer al lector entendido en asuntos de economía.

De este modo, su interés se reduce a dos aspectos.

El primero, el propio autor. Todas las apreciaciones de Estapé son acertadas y ponderadas, y de verdad se aprende economía leyendo las páginas de su libro, al tiempo que entendemos a la persona que hay detrás de los textos. Se trata de una autobiografía encubierta, sobre todo en el apartado dedicado a los premios Nobel de Economía a quienes conoció en persona.

El segundo, las biografías de los economistas acerca de los que escribe el autor. En algunos casos tenemos información demasiado superflua acerca de la vida de tal economista o de tal otro, pero hay capítulos que resultan fascinantes como lecturas por sí mismas, pero también si se dispone de conocimientos acerca de los economistas, puesto que su pensamiento económico se entiende mejor a la luz de sus vidas. En otros casos no es así.

La estructura del libro es un tanto descompensada. Algo más de la mitad del libro corresponde a fragmentos de las obras de los economistas biografiados, que tal vez se podrían haber reducido notablemente. Da la impresión de que en realidad nos hallamos ante dos libros totalmente diferentes: una serie de biografías de economistas y una antología de textos de esos economistas, sin que en ambos casos sea necesario el que una parte complemente a la otra. Dicho en otras palabras: ambas partes podrían haber funcionado muy bien por separado, pero, en el mismo libro, dan una sensación de dispersión que no ayuda a la comercialidad de este título.

Asimismo, tampoco se puede decir que el ensayo funcione como compendio de la historia del pensamiento económico, pues está muy sesgado a favor de la escuela que conduce a las obras de Keynes y Schumpeter. Por más que economistas que Milton Friedman o Vilfredo Pareto no parezcan a priori santos de la devoción de Estapé, lo cierto es que existieron, y su papel fue lo suficientemente relevante como para haber merecido al menos un breve apunte biográfico. También es verdad que sus vidas no parecen ni la mitad de interesantes que las de la mayoría de los autores estudiados por Estapé.


RESUMEN

Fabián Estapé comenta en la Advertencia previa que los libros de teoría económica al uso se detienen en las aportaciones de los economistas de renombre, y prescinden de los aspectos no científicos. Sin embargo, después de la obra de Schumpeter resulta difícil analizar la historia del pensamiento económico sin tener en cuenta las biografías de los economistas. Esto es lo que Estapé llama “análisis de la trastienda” de cada economista, y de ahí viene el título de su obra.

En el Preámbulo, Estapé desarrolla esta idea. Relaciona el pensamiento económico con la filosofía moral y otras disciplinas y ciencias sociales, al tiempo que hace hincapié en el hecho de que los economistas también tienen sus circunstancias personales, que explican sus vidas y sus obras.

A continuación, Estapé analiza las biografías de nueve economistas fundamentales, a los que llama “Mis economistas”.

De Ibn Jaldún destaca el hecho de que la historiografía anglosajona suele arrinconar a los economistas no anglosajones, y con más motivo si éstos provienen de la cultura árabe y escribieron sus obras en la Edad Media. Ibn Jaldún fue el padre de la sociología, propugnó algo parecido a la Alianza de las Civilizaciones y además elaboró una teoría de los ciclos asombrosa para su época. La desgracia es que no llegara a escribir todas las obras que había planeado, y que parte de las que sí escribió no se conserven. El libro arranca, pues, de una manera fascinante e inesperada.

Acto seguido analiza la vida y obra del fisiócrata irlandés Richard Cantillon, a quien Adam Smith consideraba el padre de la Economía. Éste separó la economía de la filosofía moral, lo que lo convierte en el primer economista teórico propiamente dicho. Estapé especula acerca de las causas de su muerte, nunca del todo aclarada.

Estapé habla de Adam Smith con auténtica inquina. No niega sus inmensos méritos como economista, pero lo presenta como un personaje gris y chocante, sin apenas mundo, que vivió una vida ridícula y llena de manías.

Con respecto a David Ricardo, Estapé consigue fascinarnos, dado el origen judío del economista británico, su riqueza y su condición económica desahogada, que hizo de sus obras algo realmente secundario para él.

De John Stuart Mill se destacan sus líos de faldas, así como lo decisiva que resultó su relación adúltera con Harriet Taylor y, posteriormente, con la hija de ésta, Helen.

Sin embargo, con quien Estapé se explaya es con Karl Marx. Estapé arremete contra los profesores izquierdistas de economía de sus años de docencia, puros revolucionarios de salón que peregrinaban al British Museum sólo para sacarse una foto en la mesa donde Marx escribió sus obras; afirma que, durante el franquismo, la profesión se dividía entre quienes peregrinaban a Londres y quienes lo hacían a Lourdes. Cómo no, Estapé destaca la relación entre Marx y Engels, pero también la misoginia del primero al haber tenido sólo hijas, mientras que todos los indicios apuntan a que sí tuvo un hijo varón con su criada, pero ilegítimo, cuya paternidad siempre negó (y, es más, le atribuyó a Engels); al descubrirse la paternidad, muerto ya Marx, una de sus hijas se suicidó.

El siguiente economista a quien analiza Estapé es su admirado John Maynard Keynes. No escatima detalles acerca de su adscripción al grupo de Bloomsbury (junto con Virginia Woolf, Ludwig Wittgenstein o E. M. Forster), así como su bisexualidad. Por último, selecciona citas de Keynes cuya vigencia se mantiene hoy en día.

Estapé continúa con el retrato de su economista más admirado, Joseph Alois Schumpeter, y traza su itinerario vital desde Viena hasta Harvard. Pasó de ser lo que llamaríamos un playboy a convertirse en el padre de la historiografía de la economía, así como el continuador más influyente del pensamiento keynesiano.

Estapé no disimula su admiración hacia John Kenneth Galbraith. Comenta sus actividades como asesor de prácticamente todos los presidentes demócratas de los Estados Unidos desde Kennedy hasta Clinton, y relata anécdotas personales acerca de las ocasiones en las que coincidieron. El tono de este capítulo, más que respetuoso, destila cariño por los cuatro costados, y se puede leer como una confesión pública de devoción hacia el economista admirado y la persona idolatrada.

El siguiente apartado de la obra se titula “Los premios Nobel que he conocido”. En él, Estapé da un repaso a la historia del premio Nobel de Economía a través de los ganadores del mismo con quienes tuvo trato profesional o personal, desde la década de 1940 hasta la actualidad. De nuevo abundan las anécdotas relacionadas con Ragnar Frisch, Paul A. Samuelson, John R. Hicks, Wassily Leontieff, Friedrich August von Hayek, James Tobin, Harry M. Markowitz y Amartya Sen.

El que tal vez sea el capítulo más interesante del libro se titula “Las economistas”, y aborda un apartado poco estudiado de la teoría económica. Vemos las vidas y obras de Jane Haldimand Marcet, Harriet Martineau, Millicent Garret Fawcett, Beatrice Potter Webb, Rosa Luxemburg, Joan Robinson y Marjorie Grice-Hutchinson (experta en historia económica de España).

El capítulo “Otras singulares trastiendas” analiza de manera somera las vidas y obras de otros economistas muy importantes: François Quesnay, Thomas Robert Malthus, Alfred Marshall, Piero Sraffa, William Stanley Jevons, Johan Gustaf Knut Wicksell, Harry Dexter White, Frank Plumpton Ramsey (un caso verdaderamente desgraciado, ya que murió con veintiséis años) y, entrando a analizar expertos españoles, Jaume Carner Romeu y Antonio Flores de Lemus.

El capítulo “Breve anecdotario” cuenta historias que no tienen cabida en los capítulos precedentes.

Por último, algo más de la mitad del libro está ocupado por una serie de Textos selectos de los economistas. Algunos son famosos incluso para el lector profano en la materia, como el apartado dedicado a la producción de alfileres en La riqueza de las naciones de Adam Smith, y otros son verdaderas joyas ocultas que resultarán toda una agradable sorpresa para los lectores espacializados en la materia: La Muqaddimah de Ibn Jaldún. Mención aparte, por su interés, merecen la conferencia de Amartya K. Sen sobre el futuro del estado del bienestar y el bosquejo histórico de la teoría económica en España, obra de Marjorie Grice-Hutchinson.


ASPECTOS POSITIVOS

El estilo. Estapé escribe realmente bien, se hace entender a la perfección, deja claros los aspectos más importantes del pensamiento económicos de los autores a quienes analiza y, al mismo tiempo, resulta muy ameno en las biografías de los mismos..

Se puede leer independientemente como biografía y como antología de textos, por lo que satisfará a los lectores interesados en ambas cosas.

Los comentarios autobiográficos de Estapé, que hacen que la obra se lea, además, como una pequeña autobiografía, con lo que gana en interés.

La amplitud de miras temáticas. No es frecuente hacer, como lo hace Estapé, un análisis de las principales mujeres economistas, ni darle el peso que le da a la historia del pensamiento económico en España, ni el estudio sobre los premios Nobel de Economía. Esos apartados, que se apartan del núcleo principal de la obra, son lo más interesante de este volumen.


ASPECTOS NEGATIVOS

La estructura. Parecen dos libros claramente diferenciados. Por un lado, las semblanzas biográficas de los economistas y, por otro, la selección de textos, demasiado extensos como para justificar su interés para un público profano.

La diferencia de interés de las diferentes biografías. Si bien las de Marx o Rosa Luxemburgo son apasionantes, la de Adam Smith, por muy anodina que fuera, incurre en comentarios personales acerca de la escasa vida privada del economista, lo que termina por cansar. Tal vez habría sido mejor no contar nada acerca de Smith.

Existe cierta descompensación en las estructuras de las biografías. Se repiten conceptos al principio y al final de cada biografía. En algunos casos se hace demasiado hincapié en la vida del autor, y apenas se esbozan las características de su pensamiento. Se echa de menos un criterio unificador más escrupuloso.


VALOR LITERARIO

8

Estapé escribe francamente bien, y su ensayo se puede considerar una obra de madurez, a la vez que una recapitulación definitiva, muy amena y disfrazada de ensayo divulgador, acerca de la vida del autor y de su relación académica y personal con el mundo del pensamiento económico.


VALOR COMERCIAL

6

El problema de Mis economistas y su trastienda es que, pese a que el nivel literario del texto es impresionante, no parece tener un público bien definido. Para el conocedor de la teoría económica sólo puede ser interesante si le interesan las anécdotas biográficas que relata Estapé, mientras que el lego en la materia puede encontrar excesivas las casi trescientas páginas de textos de los economistas reseñados en la obra. Con otro formato podría ser un buen libro introductorio para estudiantes de primeros cursos de universidad en carreras como Económicas o Historia Contemporánea, pero, con el actual formato, queda como un libro magnífico pero sin un público muy bien definido.

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