jueves, 21 de junio de 2012

El Retorno a ninguna parte


La Dirección General de Migraciones ha echado a la puta calle, de un día para otro, a mi padre y la otra veintena de ancianitos que vivían en la residencia El Retorno, de Alalpardo (Madrid). 
Ah, claro, que es público y notorio que soy un poco rojo y tendencioso, y a lo mejor exagero.
El asunto, que ya ha aparecido en medios tan poco sospechosos de izquierdismo como El Mundo y ABC, lo cuenta en detalle la directora, Consuelo Gala:

La residencia está en fase de cierre. Trabajamos con la Dirección General de Migraciones. Desde 1996 tenemos un convenio de colaboración con ellos, para la acogida de emigrantes mayores retornados. Este año nos financiaban una cantidad que para nosotros es inviable, debido a los gastos que el centro tiene anualmente. [...] Les comunicamos el cierre, y que tuvieran en cuenta el realojo de los residentes, que son responsabilidad del Ministerio de Empleo y Seguridad Social. [...] No nos daban ningún tipo de explicación, ya no se comunicaban con nosotros, y nos hemos visto obligados a llamar a la prensa. [...] Los residentes demandaban que, por lo menos, viniera alguien de la Dirección General de Migraciones, para que les dieran una explicación. El jueves salieron los reportajes, y el viernes vino el director general, sin avisar [...] y no pudo hablar con nadie, porque no había concertado ninguna cita... porque nosotros tenemos que concertar cita, con día y hora, cada vez que tenemos que hablar con ellos. [La Dirección General] a fecha de hoy les ha comentado que no tiene ninguna solución de traslado todavía. [...] Tenemos ocho trabajadores que no estamos cobrando el mes de junio. [...] Tenemos que esperarnos a que ya no haya ningún residente para poder presentar el ERE. [...] La Dirección General dice que no nos va a pagar: dice que deberíamos estar trabajando hasta fin de año. Como nos vamos antes de tiempo, se niegan a pagarnos los seis meses que nos deben. [Muchos de los residentes no tienen familia en España y] la responsabilidad [sobre ellos] es de la Dirección General, que es la que los ha traído a España. [...] Desde el lunes no tenemos servicio de lavandería [...] y podremos aguantar lo que nos digan los del servicio de cátering. [La Dirección General] lo sabe desde hace mucho tiempo, que debemos el cátering desde hace seis meses, y que nos pueden cortar el servicio esta misma tarde. 

Todo esto contrasta con los términos en que se despacha Aurelio Miras, director general de Migraciones, cuyo departamento está adscrito al Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Dicho de otro modo, que cada vez que Fátima Báñez se encomienda a la Virgen del Rocío para salir de la crisis y cuelga por el Twitter que acaba de hacer cinco mil puntos jugando con burbujitas virtuales, en realidad está dejando que sus subordinados cierren residencias de ancianos, y te está diciendo que si quieres comer y tener techo, le reces a la Virgen, porque lo que es el Estado... Según Miras:

La relación del Estado con la residencia El Retorno es de cliente. [...] Dicho asilo no es del Ministerio y, si cierra, es porque como empresa no es rentable.

Es decir, el enfoque gerencial de las administraciones públicas como excusa neoliberal de mal pagador: toda la culpa es de la insolvente Fundación Gumiel (creada, por cierto, por un cura salesiano, Víctor Mirón, tal vez tan devoto de la Virgen como Fátima Báñez, y con mucha más sensibilidad por los asuntos sociales que toda la plana mayor del ministerio junta), por necesitar financiación pública para poder hacer viable una residencia semiasistida. El corolario implícito es que, si querían ser viables, que hubieran montado una residencia de élite, de las de veinte mil euros mensuales, que eso sí es negocio y también sirve para ayudar a los ancianitos, no te jode... 
¿Os acojona el razonamiento? Pues pensad en una cosa, que transmito tal como me la ha contado el personal de la residencia El Retorno cuando he llamado, hará cosa de una hora, para preguntar a mi padre. Las declaraciones de Aurelio Miras que acabo de copiar y pegar se han producido después de que el asunto saltara a la prensa y, por fin, se dignasen a emitir un comunicado para defenderse de la que les ha caído encima, precisamente por parte de la prensa menos sospechosa de izquierdista (El Mundo y ABC). Imaginaos con qué modales habrán gestionado el proceso de negociaciones acerca del presupuesto anual de la residencia... Bueno, mejor no os imaginéis nada, porque los resultados están a la vista.
Y el director general no es el peor. Vuelvo a citar las declaraciones de Consuelo Gala:

«Hubo un momento en que le dijimos a la subdirectora de la dirección General de Migraciones, Yolanda [Gómez]: "Si nos cortan el cátering por falta de pago, ¿qué hacemos?, ¿dejamos a los abuelos en la calle?". Y ella respondió: "Sí". Y hay testigos de esto. Nos quedamos alucinados».

Pero bueno, tal vez el asunto os la traiga absolutamente floja, o bien porque no tenéis ancianos por los que preocuparos, o bien porque dais por hecho que, cuando os toque a vosotros, habréis cotizado lo suficiente como para no moriros en la puñetera calle como unos homeless cualesquiera, o algún familiar rico os pagará una residencia de élite donde, por lo menos, os aseguraréis un mínimo de atención que os permita libraros del proceso demográfico que nos espera a la mayor parte de nosotros, ya que el mismísimo Fondo Monetario Internacional ha dejado claro que es inevitable: la caída en picado de la esperanza de vida en ¿cinco? ¿diez? años durante las próximas décadas. 
Tal vez, incluso, puede que prefiráis interpretar todo esto en clave política: son exiliados políticos,  republicanos que huyeron por patas a México, niños de Moscú que se han pasado cincuenta años viviendo del comunismo soviético y ahora querían chupar del bote del España Va Bien que resulta que no va tan bien por culpa de la gente que viene de fuera, y que encima va de víctimas de la guerra civil, como si eso importara, con la que está cayendo, y son escudos humanos de la izquierda caviar para que no tengamos que abolir la Ley de Memoria Histórica, y bla bla bla.
Pues bueno, si pensáis en serio en alguna de las cosas que menciono en los dos párrafos anteriores, cosa que es posible e incluso probable, permitidme que no os llame hijos de puta, que tal vez sea lo que algunos esperáis, por aquello de mantener en tablas mi nivel dialéctico y de encefalograma con el vuestro.
Voy a hacer algo mejor: citar las palabras literales de mi padre, Enrique Santiago Lores, de ochenta y dos años:

A mí, personalmente, me parece una inmoralidad. Pero una inmoralidad sin ser malos siquiera: son tontos. No se les puede achacar que sean malas personas: es que no se enteran. Y eso es grave.


Porque, como cuenta Pablo, el problema tal vez no lo tenga mi padre, a quien por suerte le hemos podido encontrar con relativa rapidez una residencia situada en Madrid capital, y a quien, al fin y al cabo, si las cosas se ponen realmente feas podremos echarle una mano pagándole la residencia, sino los que no tienen familiares vivos, o los tienen en México, Guatemala, los Estados Unidos o Rusia... o en alguna fosa común de esas que la mayoría de los jueces españoles prohíben exhumar. 
Mi padre entró en la residencia El Retorno porque los criterios de admisión se habían relajado, ya no era estrictamente necesario ser un emigrante retornado y admitían a gente "de fuera". Dadas sus condiciones físicas y mentales, la residencia El Retorno parecía la más adecuada, y lo admitieron. Era una mezcla de cooperativa, comuna y centro social, ya que los residentes no estaban completamente impedidos (lo que, en la terminología un tanto nazi y eugenésica de los servicios sociales, se diría 'válidos'), con una residencia de ancianos al uso.
Ir a la residencia El Retorno era una aventura, porque teníamos que ir a plaza de Castilla, coger el autobús 187, bajarnos en la parada que hay en la misma puerta, entre Alalpardo y Valdeolmos, en el nordeste de Madrid, y, entre una cosa y otra, hacer una excursión de medio día para ver a mi padre un par de horas, como mucho. Durante los dos o tres primeros años podíamos escaparnos un rato a Alalpardo, el pueblo de al lado, situado a unos quinientos metros, y o bien nos tomábamos un café o bien nos quedábamos a comer en algún bar.
Es indignante que te obliguen a comenzar de nuevo, con ochenta y dos años y enfermo, que te arranquen de cuajo del entorno que, durante cinco años, ha sido tu verdadero hogar. A pesar de todo, mi padre es uno de los residentes más afortunados de El Retorno, porque, por lo menos, tiene a alguien, tiene una familia que lo puede acoger y que ha podido buscarle una residencia en apenas unos días.
La mayor parte de los veinte residentes a quienes la Dirección General de Migraciones se llevará mañana en un autobús (ofrecido por la misma Emergencia Social a la que Migraciones llevaba un par de años evitando llamar) no saben todavía adónde van... ni dónde lo harán.
No lo podrán hacer en la España de sus infancias, ni en los países que los acogieron después de que tuvieran que huir por culpa de una guerra.
Pero tampoco lo podrán hacer en la nueva España que, a fin de cuentas, era su patria de origen, con la que soñaron durante cincuenta años y que, ahora, gracias a una cacicada neoliberal camuflada tras las siempre socorridas crisis económica y cuenta de resultados, ha quedado al mismo nivel que aquellos países que los acogieron en su momento internándolos en campos de concentración. Desarraigados en la vida, y desarraigados en la muerte.

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7 Comments:

Anonymous Carneiro said...

Mis condolencias y apoyo en momentos tan duros... y encima llenos de caraduras.
Bajo a comprar material para una guillotina, que me lo está pidiendo el cuerpo.

Por cierto, si tu padre tiene una gramática gallega de fines del XIX, entonces tiene un pequeño fondo de inversión. Son muy demandadas.

21 de junio de 2012, 17:39  
Blogger Cristina said...

Desarraigados en la vida, y desarraigados en la muerte.

No hay palabras :(

21 de junio de 2012, 18:24  
Blogger Porny said...

Yo también me he quedado sin palabras.
Ánimo Juanma! Y no dejéis de luchar!

Un abrazo.

21 de junio de 2012, 19:07  
Blogger Julián Díez said...

Qué decir. ¿Hasta dónde llegarán? ¿Tenemos algún medio real de pararlos que no pase por medidas radicales?

22 de junio de 2012, 11:37  
Blogger Juanma said...

No lo sé, Julián. Me sorprendo a mí mismo pensando que no hay absolutamente ninguna manera pacífica de revertir el curso de los acontecimientos, o que todo dependerá de cuánto tarden los alemanes en recuperar la cordura, echar a la Merkel y darle un golpe de timón al rumbo que está tomando todo esto.

Todavía no he conseguido hablar con mi padre (no lo localizaban las dos veces que he llamado a la nueva residencia), pero está claro que lo han jodido a base de bien. E, insisto, mi padre es de los que mejor librados van a salir de este feo asunto: lo tienen mucho peor los otros veinte ancianos que todavía no saben dónde van a dormir esta noche.

Esto ya no es neoliberalismo ni reacción ni política: es, lisa y llanamente, la inmoralidad y la tontería que dice mi padre, con muchas dosis de inhumanidad, desfachatez, zafiedad y delirios. ¿En qué punto se ha perdido tanto el norte? Y esto es solo un exponente de cómo puede ponerse la cosa.

22 de junio de 2012, 18:30  
Anonymous monica said...

Esta mañana se los han llevado a Sigüenza, en un autobús a una residencia de refugiados... muy propio. Yo no los he visto llegar, sólo la parada que han hecho en Alovera, en una residencia de Cáritas, dode se han quedado dos residentes, Pilar, mi madre y Fernando, que por necesitar pañal no han sido admitidos en la otra. Pero, por la mañana ni siquiera tenían este lugar, ayer sí, no había problema y todos iban al mismo sitio, pero hoy ya no, ya eran más dependientes que ayer y no tenían sitio en ninguna parte. Pero mira tu por dónde alguien había llamado a la tele, a Matilde Fernandez y a Tomás Gómez, y entonces han encontrado sitio, claro que cuando han llegado allí la subvención había desaparecido de repente y Pilar Gómez se comprometía... pero no se compreometía a ello. Creo que lo mejor en un futuro es grabar las llamadas.
Mi madre me ha dicho que procure sacarla de allí cuanto antes.
Con las tardes tan entretenidas que pasaba conversando con Enrique, cuánto lo va a echar de menos.
Matilde Fernandez me ha dicho que quieren recuperar la subvención para la residencia y que vuelvan todos de nuevo.
El lunes estoy llamando a ver cómo va el tema. Hay prisa . Son mayores, les han desarraigado de nuevo y no hay derecho a ello.

23 de junio de 2012, 0:00  
Blogger Manuele Espinoza said...

Buscando y buscando encontre su blog y me llamo mucho la atención de la información con respecto al cierre de la casa " el retornado". Mi nombre es manuel espinoza soy de chile. Conozco un gran amigo que se acogio al beneficio que vuestro pais otorga al retonado. Jose fernando oller oller es mi amigo. He perdido el contacto con él hace un par de años y no se nada de él intente conseguir informacion en su casa que fue aca en chile y ni siquiera ahi saben de él. Mantuvimos el contacto a traves de coreos electronicos hasta que me dijo que por una cuestion de reducir costos por pqrte de la casa de acogida, ya no tendría acceso a Internet. Desde ese momento,perdi contacto con él, sin volver a saber mas de mi a amigo. Quisiera pedirle, dentro de sus posibilidades si tendria usted informacion del destino de mi amigo. Seria una gran ayuda para mi. Agradeciendole mucho me despido atentamente manuel espinoza.

Mi correo: elmanuele@gmail.com

18 de diciembre de 2014, 17:35  

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