Unos que nacen, otros morirán
Dos mil quinientos años de historia de la filosofía para que, al final, todo se reduzca a un verso de Julio Iglesias.
De manera sucinta:
El 14 de octubre, a las 14.25, nació nuestra hija Mireia, con sus 3,550 kg y 51 cm a cuestas. Está creciendo bien, muy guapa y con los inevitables cólicos.
Y el 24 de octubre, a las 6.20, falleció mi padre Enrique, a los ochenta y dos años.
La noticia más feliz y una de las más tristes, prácticamente de un día para otro.
(Nota: Como hice cuando falleció mi madre, desactivo los comentarios. Muchas gracias por haceros cargo.)
(Nota: Como hice cuando falleció mi madre, desactivo los comentarios. Muchas gracias por haceros cargo.)
Etiquetas: Enrique Santiago, la familia, Mireia, obituarios

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