miércoles, 14 de octubre de 2015

Tres añitos

Como ya doy bastante la plasta con Mireia en Facebook, no os voy a invadir también Blogger con reflexiones pastelosas sobre lo bonita que es la paternidad, lo mucho que mola tener una niña tan simpática y carismática, y lo poco que mola haber dormido del tirón ¿una docena de noches? en los últimos tres años. Baste esta entrada para recordar el hecho de que Mireia cumple hoy tres añitos, que ya va al colegio, donde se lo pasa divinamente y está empezando a desarrollar ese fenómeno que nos aterra a todos los padres: una vida y un círculo de amistades y vivencias propio. En cuanto a los intentos de frikizarla, ella sigue sus propios derroteros: las cosas nunca salen como las tenías planeadas, los niños tienen ideas propias. Su vida discurre en una especie de realidad aumentada, en la que todo lo que le sucede parece parte de un crossover de Frozen, Peppa Pig y Érase una vez la vida. Es hermoso ver cómo se forman su creatividad, su imaginación y su capacidad de razonamiento. Cómo te pone en jaque cuando te hace preguntas supuestamente inocentes que no se pueden responder aún. "¿Qué es el alma?", fue la última. Todavía estamos en la fase en la que descubrimos el mundo a través de unos ojos inocentes, una persona sin prejuicios, anclada en el aquí y el ahora para lo bueno y para lo malo, y, es bonito, muy bonito. Supongo que no tardaremos en echarlo de menos, igual que ya echamos de menos algunas etapas de cuando era bebé (¡ya no lo es!) o cuando iba a la guardería (¡ya va al cole!). Todo va, a la vez, exasperantemente lento y alucinantemente rápido. La paternidad trastoca el sentido del tiempo.
Pues sí, Mireia cumple hoy tres añitos muy bien llevados. A veces parecen diez, y a veces parece que fue ayer. Como dicen por ahí con respecto a la paternidad, es lo más bonito que me ha pasado en la vida, no se lo recomiendo a nadie. Antes me parecía un contrasentido; ahora le veo toda la lógica del mundo. Si todo va bien y la climatología no lo impide, la idea es que lo celebre hoy en el cole con sus compañeros de colegio, por la tarde en el parque con sus compañeros de guardería, y el sábado con los abuelos. Es el primer año en que es consciente de que va a cumplir años, de lo que son el ayer y el mañana, y de que quiere una cocinita y una bicicleta, y nos tememos que se llevaría una gran decepción si no se las regalásemos. En suma, creo que es su primer cumpleaños-cumpleaños, que el primer año era vagamente consciente de que pasaba algo, y el segundo sabía que aquello que celebrábamos era un cumpleaños pero no tenía del todo claro en qué estribaba su trascendencia. Ahora ya sabe qué se celebra, por qué, y qué cabe esperar de un día como hoy. Puede incluso que este día forme parte de sus primeros recuerdos perdurables.
No quiero ser pasteloso, pero la conclusión de esta entrada es inevitable: Mireia, feliz cumpleaños. Te queremos mucho. 
Mamá y papá.


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3 Comments:

Anonymous Mamá Mireia said...

¡Felicidades, preciosa!

14 de octubre de 2015, 10:08  
Blogger Anna said...

es lo más bonito que me ha pasado en la vida, no se lo recomiendo a nadie.

Hahahaha!

Amb la pregunta de l'ànima, m'has matat.... o_Ô #miedín

Moltes felicitats a la "super bruja mala", i als papis per la part que els toca :-*

14 de octubre de 2015, 15:46  
Blogger Rosa said...

Muuaaac! Molts anys i bons. Muchas felicidades

14 de octubre de 2015, 16:13  

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