jueves, 26 de mayo de 2016

Candidatos a los premios Ignotus 2016

Ya sé que esta entrada llega a deshoras, pero he tenido un par de semanas liadas y no he podido actualizar antes.
El caso es que ya se sabe qué obras son finalistas de los premios Ignotus, así que aquí está el listado de lo que los inscritos en el censo (132 participantes, solo 30 de ellos socios de la AEFCFT) consideran lo mejor de 2015.

Copio y pego de la página de la AEFCFT (I):

Premios Ignotus 2016
Nominados a la votación final
El pasado día 24 terminó la fase de propuestas de candidatos formuladas por las personas inscritas en el censo electoral para los premios de este año.
El censo estuvo formado por 291 personas. De ellas 128 eran socios de la AEFCFT, 47 personas pertenecían a asociaciones afines con las que se mantienen relaciones de colaboración que incluye el derecho a participar en los Premios Ignotus, y otras 116 personas se inscribieron de forma voluntaria.
Se recibieron propuestas de 134 personas. Lamentablemente dos de las papeletas llegaron fuera de plazo. Las 132 restantes fueron todas válidas y, entre todas, se contabilizaron 2.525 obras para el conjunto de las categorías.
30 votantes eran miembros de AEFCFT, por lo que su participación fue del 23,44%; otros 20 participantes fueron de las sociedades afines y su participación del 42,55%; las restantes 82 personas fueron inscritos voluntarios. Su porcentaje de participación fue del 70,69%
La categoría MEJOR OBRA POÉTICA no alcanzó el mínimo de representación requerido en el reglamento por lo que ha quedado cancelada para la votación final. El resto de las nominaciones pueden verse en este enlace Nominaciones a los Premios Ignotus 2016.
Las personas que estén inscritas a la Eurocón/Hispacón (o que lo hagan próximamente) y que no se hayan inscrito en el censo, pueden hacerlo para participar en la votación definitiva.
(Y II):

Nominaciones a los Premios Ignotus 2016
Nominaciones a los Premios Ignotus 2016
(En cada categoría las candidaturas se presentan en orden alfabético)

Novela
Challenger, de Guillem López (Ed. Aristas Martínez)
Disforia, de David Jasso (Ed. Valdemar)
Neimhaim, de Aránzazu Serrano (Ed. Fantascy)
Nos mienten, de Eduardo Vaquerizo (Ed. Fantascy)
Pronto será de noche, de Jesús Cañadas (Ed. Valdemar)

Novela corta
Alma y el poeta, de José María Tamparillas (Ed. Dissident Tales)
“Bultzatu”, de Ekaitz Ortega. En Mariposas del Oeste (Ed. Sportula)
“El traductor de dios”, de Javier Castañeda de la Torre. En Mariposas del Oeste (Ed. Sportula)
La suerte del dios hambriento, de M. C. Arellano (Ed. Sportula)
“Naturaleza humana”, de César Mallorquí. En Trece Monos (Ed. Fantascy)
Sirenas de dientes blancos, de Daniel P. Espinosa (Ed. Palabras de Agua)

Cuento
“Eden Ranch”, de Pedro Pablo de Andrés Correas. En TerBi 10 (Ed. Asociación Vasca de Ciencia-Ficción, Fantasía y Terror)
“El abismo mecánico”, de Javier Castañeda de la Torre. En El abismo mecánico (Ed. Cápside)
Fiat tenebrae”, de César Mallorquí, En Trece Monos (Ed. Fantascy)
“La bestia humana de Birkenau”, de Sergio Mars. En Mariposas del Oeste (Ed. Sportula)
“Los rápidos azules”, de Juan González Mesa. En SuperSonic 3 (Ed. Cristina Jurado)
“Piso veintisiete”, de Rodolfo Martínez. En Delirio 16 (Ed. La Biblioteca del Laberinto)

Antología
A la deriva en el Mar de las Lluvias, selección de Mariano Villarreal (Ed. Sportula)
Cuentos para Algernon Año III, recopilación de Marcheto ,(https://cuentosparaalgernon.wordpress.com)
El abismo mecánico, recopilación de Sergio Mars y Vicente Hernándiz (Ed. Cápside)
Mariposas del Oeste, recopilación de Mariano Villarreal (Ed. Sportula)
Trece Monos, de César Mallorquí (Ed. Fantascy)

Libro de Ensayo
Ciencia Ficción. Nueva Guía de Lectura, de Miquel Barceló (Ed. B)
El jardín crepuscular, de John Clute (Ed. Gigamesh)
El mundo de Hielo y Fuego, de George R. R. Martin, Elio M. García, Jr. y Linda Antonsson (Ed. Gigamesh)
Está lleno de estrellas, de Rafael Marín (Ed. Cyberdark)
Yo soy más de series, coordinado por Fernando Ángel Moreno y Víctor Miguel Gallardo (Ed. Esdrújula)

Artículo
“All Your Short Are Belong to Us”, de Elías F. Combarro. En SuperSonic 1, 2, 3 (Ed. Cristina Jurado)
“Antologías de ciencia ficción en España”, de Cristina Jurado. En SuperSonic 1 (Ed. Cristina Jurado)
“El año que se rompieron los premios Hugo”, de Cristina Jurado. En SuperSonic 2 (Ed. Cristina Jurado)
“En defensa de la narrativa breve”, de Mariano Villarreal. En Mariposas del Oeste (Ed. Sportula)
“La fuerza de la galaxia”, de Luis Alfonso Gámez. En El Correo. Sección cultura. Día 18-12-2015
“Reseña de Running from the Raptor”, de Antonio Díaz, En Sense of Wonder(http://sentidodelamaravilla.blogspot.com.es/2015/09/anotnio-diaz-resena-running-from-raptor.html)

Ilustración
Babero de la VI Calçotada Friki, de Enrique Corominas
Cubierta de A la deriva en el Mar de las Lluvias, de Alex Popescu (Ed. Sportula)
Cubierta de Mariposas del Oeste, de Juan Miguel Aguilera (Ed. Sportula)
Cubierta de SuperSonic 1, de Marina Vidal (Ed. Cristina Jurado)
Cubierta de Terápolis, de Koldo Campo (Ed. Juan José Aroz)

Producción audiovisual
El Ministerio del Tiempo, de Pablo y Javier Olivares (guion); Onza Partners (producción). Serie
Extinction, de Miguel Ángel Vivas (director); Vaca Films, La Ferme! Productions, Ombra Films, Telefonica Studios, Laokoon Filmgroup (productores). Largometraje
Los VerdHugos, de Miquel Codony, Elías F. Combarro, Leticia Lara, Josep María Oriol y Pedro Román (http://verdhugos.blogspot.com.es). Podcast
Luces en el horizonte, de Luis Martínez Vallés y Pablo Uría. Radio
The Spoiler Club, de Alexander Páez, Jesús Cañadas y Miquel Codony (https://www.youtube.com/channel/UCp3U2b3MmK0sCeFeFBu4I2w). Videocast

Tebeo
Necrópolis, de Marcos Prior (Ed. Astiberri)
Saga, de Brian K. Vaughan y Fiona Staples (Ed. Planeta de Agostini)
¡Universo!, de Albert Monteys (Ed. Panel Syndicate)

Revista
Barsoom. Ed. Barsoom
Delirio. Ed. La Biblioteca del Laberinto
miNatura. Ed. Ricardo Acevedo Esplugas
Planetas Prohibidos. Ed. J. Javier Arnau
Sable. Ed. Asociación Cultural Tusitala
Vuelo de Cuervos. Ed. Lorena Raven y Soraya Murillo

Novela extranjera
Justicia Auxiliar, de Anne Lekie (Ed. B)
Fantasma, de Laura Lee Bahr (Ed. Orciny Press)
Las primeras quince vidas de Harry August, de Claire North (Ed. Colmena)
Medio rey, de Joe Abercrombie (Ed. Fantascy)
Medio mundo, de Joe Abercrombie (Ed. Fantascy)

Cuento extranjero
“A la deriva en el Mar de las Lluvias”, de Ian Sales. En A la deriva en el Mar de las Lluvias (Ed. Sportula)
“Algoritmos para el amor”, de Ken Liu. En A la deriva en el mar de las Lluvias (Ed. Sportula)
“La señora astronauta de Marte”, de Mary Robinette Kowal. En A la deriva en el Mar de las Lluvias (Ed. Sportula)
“La verdad de los hechos, la verdad del corazón”, de Ted Chiang. En A la deriva en el Mar de las Lluvias (Ed. Sportula)
“Regreso a casa”, de Mike Resnick. En A la deriva en el mar de las Lluvias (Ed. Sportula)

Sitio Web
Cuentos para Algernon, de Marcheto (https://cuentosparaalgernon.wordpress.com)
Enciclopedia wiki de ciencia ficción, de la Asociación Alt+64 (http://www.alt64.org/wiki/index.php/Portada)
Fantífica, de Manu Viciano, David Tejera, Lorenzo Martínez, Sergi Viciana y Laura Fernández (http://www.fantifica.com)
Gabriella Literaria, de Gabriella Campbell (http://www.gabriellaliteraria.com)
La Tercera Fundación, de la Asociación Cultural Los Conseguidores (http://www.tercerafundacion.net)
Literatura Fantástica, de Mariano Villarreal (http://literfan.cyberdark.net)
Sense of Wonder, de Elías F. Combarro (http://sentidodelamaravilla.blogspot.com.es)






----------

Publico esta entrada, aun sabiendo que llega a deshoras, porque este año ha habido polémica en redes, sobre todo a cuenta del babero de la VI Calçotada Friki, Pero vayamos por partes.

Ante todo, muchas enhorabuenas a los finalistas, un abrazo para todos y que gane el mejor.

Lo primero que me llama la atención es la enorme cantidad de finalistas que he "acertado" con respecto a mi lista de sugerencias. En el caso de libro de ensayo me parece particularmente llamativo, ya que da la impresión de que mi entrada del blog ha servido de verdad para orientar a los lectores. Cierto es que la publiqué cuando había votado más o menos la mitad del censo electoral, pero dado que en las primeras fases las candidaturas entran por apenas uno o dos votos, me creo que bastantes de los lectores que aún no habían votado se decidiesen a raíz de la lectura de mi entrada; en concreto, los títulos de Gigamesh (El mundo de hielo y fuego y El jardín crepuscular). No creo que haya influido en los casos de Está lleno de estrellas y Yo soy más de series, que de todos modos habrían sido los favoritos naturales si Miquel Barceló no hubiera publicado su Nueva guía de lectura, que me sorprendería mucho (y para bien) que se quedara sin monolito.
Casualidad o no, lo cierto es que este casi pleno puede considerarse un éxito y un fracaso del sistema, ambas cosas a la vez. Por un lado, parece que la figura del prescriptor sí funciona (no creo que el Clute hubiera obtenido votos suficientes de no haber sido por mi recomendación, dado el tradicional olvido que padecen los promocionales de Gigamesh en los Ignotus), pero por otro corremos el riesgo de hacerles demasiado caso y votar por inercia. Es un fenómeno que viví de primera mano en las dos o tres ediciones en que los premios Xatafi-Cyberdark se hacían públicos antes de que terminase el plazo de votación de los Ignotus: las papeletas de finalistas en las categorías que existían en ambos premios parecían casi calcadas. Sí, el lector es vago por naturaleza, prefiere ir a cosa hecha y, si encuentra a alguien que le facilite la tarea, opta por lo más cómodo.
Lo cual está muy bien (al menos se molesta en informarse), pero también es un arma de doble filo, porque demuestra que la papeleta de finalistas de un premio la podemos decidir entre tres o cuatro prescriptores.
El hecho de que la participación de este año en la primera fase haya marcado un récord absoluto (entre el doble y el triple de la que se registraba en "mis tiempos") me hace pensar que el voto se redistribuye de manera natural y al margen de cabildeos y de grupos de influencia, pero cien votantes con candidaturas muy fragmentadas como las que cabe esperar en una primera fase (¡2.525 contenidos diferentes han recibido al menos un voto!) siguen pareciendo pocos para evitar ciertos efectos indeseables, como el ya expuesto: que un listado de finalistas de otro premio recién fallado o un listado de recomendaciones de un friki proactivo sean decisivos para configurar las candidaturas finales. Todo esto contrasta con el listado de finalistas de los recién creados Kelvin 505, que resulta llamativo tanto por las coincidencias como por las diferencias con respecto a los finalistas de los Celsius y de los Ignotus. (Y esto daría para otra entrada, en la que, cómo no, tocaría hablar de la proporción entre hombres y mujeres en las listas de finalistas de los premios literarios en general.)
Por este motivo, Elías Combarro (odo) ha puesto en marcha una Wikia de recomendaciones para los premios Ignotus 2017, que cuenta con la bendición de la AEFCFT, que con buen criterio ha renunciado a hacer listados largos de recomendados, a imagen y semejanza de lo que se hace en los premios Nebula, y tal y como habíamos pedido algunos aficionados a raíz de la polémica desatada en torno a la elección de determinados finalistas. Al ser un proyecto común, con unas bases bien claritas, parece alejarse el peligro de manipulación o de que esto vaya a servir a determinados grupos de intereses: la información es pública, compartida, y da la impresión de que va a ser una herramienta útil. Por mí genial, porque a buen seguro me ahorrará escribir más entradas de recomendaciones en el blog. O no, yo qué sé. Bueno, más bien no, ya que este año me publican algún que otro relato y no tendré más remedio que ponerme en modo autobombo.
También me ahorro, o no del todo, una doble propuesta que tenía en mente antes de escribir esta entrada. De haberla escrito en su momento, no habría sabido de la existencia de la Wikia y habría tenido más sentido, pero de todos modos la planteo.
Es cosa sabida que las categorías breves reciben una dispersión de voto notable y basta con un puñado de votos para que determinados contenidos se cuelen en el listado de finalistas. A veces se puede hacer de manera malintencionada y con evidente propósito distorsionador, como están haciendo los Sad Puppies con los premios Hugo, a mi entender con un éxito evidente: los premios a novela o novela corta pueden salvarse, porque vota muchísima gente, pero las dos categorías de relato, así como la de fanzine, están condenadas a la irrelevancia y el pucherazo mientras Vox Day y sus secuaces sigan sacándole utilidad al juguetito en que se han convertido los Hugo.
A esto hay que sumarle el hecho de que, a falta de que SuperSonic (a la que auguro un período hegemónico de varios años; los que dure el proyecto, básicamente) se convierta en la publicación de referencia absoluta, y teniendo en cuenta que este año no ha habido una antología que sea la number one indiscutible, a lo Terra Nova o Alucinadas (la cosa ha estado repartida entre Mariposas del oeste y Trece monos), la cosa ha estado muy dispersa. Lo cual, por un lado, está muy bien (la papeleta ha sido muy variadita, de estilos, autores y lugares de procedencia, lo cual le da mucha vida), pero, por otro, da la impresión de que todo ha estado tan fragmentado que se han clasificado cuentos con muy poquitos votos. Y, por supuesto, tenemos el que considero el problema principal de esta categoría y, sobre todo, la de antología: penaliza a las recopilaciones de relatos escritos por un solo autor. ¿Solo Trece monos y un relato de Trece monos entre ambas candidaturas, de un total de al menos diez finalistas posibles? No me lo creo ni de coña, aquí hay algo que no cuadra. Y ese algo es el que comento: las recopilaciones de relatos de un solo autor parten en una clara posición de desventaja. Si eres un puñetero crac como César Mallorquí, pues genial, puedes colocar al menos un contenido en tres categorías diferentes (y, aun así, solo lo doy por favorito en novela corta), pero si no... pues nada.
Y ahí entra mi primera propuesta, que no es otra que la siguiente: habría que escindir la categoría de antología en recopilación (esto es, libro con relatos de un solo autor) y antología (esto es, libro con relatos de varios autores), tal como se hace en los Locus. Si me paso por la asamblea de socios de la AEFCFT lo propondré, y si no puede ser y algún socio que quiera defender esta idea se anima a plantearla, pues adelante, me sumaré a la propuesta. El motivo me parece claro: las recopilaciones de un solo autor no tienen nada que hacer frente a las antologías de varios autores.
Y por todo esto me parece fundamental algo que no creo que la Wikia pueda solucionar de manera satisfactoria, y que es mi segunda propuesta: hace falta un medio especializado en criticar y reseñar relatos de ciencia ficción, terror y fantasía. Es una idea que todavía estoy tratando de desarrollar, y que al no disponer de tiempo no podría comprometerme a llevar a cabo, pero la planteo, por si alguien recoge el guante: una página de crítica y reseñas exclusivamente de relatos y recopilaciones de relatos. Ya hay prescriptores de novelas o antologías, pero no de relatos. Me refiero a críticas y reseñas de, pongamos por caso, entre trescientas y quinientas palabras, en las que se destripen relatos concretos como si de obras largas se tratara. La ficción breve es el gran tesoro del género, y la manifestación narrativa peor tratada por crítica y lectores, y merece un canal de análisis serio y, sobre todo, útil. Si alguien lo quiere poner en marcha, por mí perfecto, colaboraré encantado con mis aportaciones (tres o cuatro de Las visiones, de Edmundo Paz Soldán, para ir abriendo fuego), pero insisto en que no me puedo comprometer a administrarlo.
Concluyo estas reflexiones con el tan traído y llevado babero de la Calçotada Friki

Helo aquí. Cuando lo propuse en una entrada anterior del blog no podía ni imaginarme que fuese a salir finalista, ni mucho menos que se fuese a desatar una histeria en redes de la que no puedo sino considerarme parcialmente responsable. Pep Burillo me tranquilizó diciendo que ya en la VII Calçotada Friki se oyeron comentarios en el sentido de que algunos asistentes iban a votar al babero en la categoría de ilustración, por lo que no debería considerarme el único responsable de que haya entrado en la papeleta final, pero ya me entendéis, si he clavado la categoría de libro de ensayo, sospecho que en al menos dos casos por haber recomendado esos títulos, tengo motivos fundados para sospechar que el babero también ha entrado porque lo recomendé. En todo caso: sí, lo voté, sí, lo había recomendado, y sí, ha salido finalista. Mea culpa, o no.
Las reacciones han sido de lo más variopinto, 
Por supuesto, Enrique Corominas ha aprovechado para tomársela a coña (su última nominación databa de 2008, con la cubierta de Leyenda, de David Gemmell, cosa que creo que ni él mismo recordaba) y ha servido de inspiración para artículos de coña como este

También hay quien ha puesto el grito en el cielo: ya que se estaba produciendo la injusticia histórica de que Corominas llevase años sin mojar el churrito con las candidaturas a monolito, ¿por qué no intentarlo con una auténtica obra de arte, como la ilustración de cubierta de El mundo de hielo y fuego?

Vaya por delante que ya lo intenté el año pasado, al proponer los doce metros cuadrados del Gigalienzo, con un resultado espeluznante: creo que solo lo votamos dos personas en primera fase. En lo relativo a la ilustración de El mundo de hielo y fuego, tengo una teoría al respecto, y es la siguiente: no habría servido de nada proponerla, porque no habría salido. En lo que podríamos llamar el entorno de Gigamesh se ponen muy conspiranoicos con estas cosas, que si hay una mano negra que impide de manera sistemática que Corominas sea finalista de los Ignotus, y que si yo qué sé qué. No comparto este punto de vista: Corominas sí ha sido finalista en unas cuantas ocasiones, es una injusticia que no lo haya ganado aún (y que tal vez no lo vaya a ganar nunca) pero sí que había sido finalista; en concreto, en las ediciones de 2003 (Juego de tronos), 2004 (Declara) y 2008 (Leyenda). El hecho de que llevara ocho años sin entrar en la papeleta final creo que obedece a un motivo fácil de entender: la escasa producción de Gigamesh en los últimos tiempos había hecho que desapareciese del foco, que quedase diluida frente a otras editoriales más activas. Los Ignotus valoran, entre otras cosas, a sus editores más proactivos. Gigamesh no lo había sido hasta hace un par de años, y por eso había desaparecido de los listados de finalistas. Ahora que vuelve a publicar a buen ritmo, y además está en el epicentro del fandom que vota (mal que le pese), vuelve a cosechar nominaciones. Creo que es así de sencillo. Corominas ha pagado el pato, como lo han pagado Alejandro Terán o Juan Miguel Aguilera, Tim Powers o Richard Matheson, que habrían sido finalistas si sus trabajos se hubieran publicado en 2007, cuando Gigamesh estaba en el centro del fandom, pero no lo eran porque aparecían en 2012, cuando ya no estaba en el candelero. Ahora parece que vuelve al epicentro del fandom, y eso se traduce en nominaciones. Ya está, no creo que haya más.
Ah, bueno, sí, una cosa más: Martin ya ha dejado de ser un autor "de los nuestros", así que es difícil que sus novelas de Canción de hielo y fuego vuelvan no ya a encadenar tres Ignotus seguidos sino siquiera a ser finalistas de nuevo. Pero eso ya creo que es la sobreexposición, que es otro fenómeno.
A lo que iba. Una tercera fuente de polémica viene de quienes acusaron a esta candidatura baberil de pucherazo de algún grupo de intereses, perpetrada con la única intención de desprestigiar el premio. Bueno, creo que las reacciones en Facebook de buena parte de los organizadores de la Calçotada Friki dejaron claro que no suelen votar a los Ignotus, que la papeleta les importaba más bien poco y que les hace gracia que haya salido el babero, pero no piensan ni votar en la segunda fase. (Vale, hay una salvedad como la de servidor: soy organizador de la Calçotada y votante de los Ignotus.) O sea, que la hipótesis del pucherazo para desprestigiar el premio creo que queda descartada. En todo caso, si se analiza pormenorizadamente el listado de finalistas, no deja de ser curioso que la peña se haya cebado con el babero de las narices y haya pasado por alto la reseña de la novela de porno con dinosaurios (me he descojonado con ella, me ha dejado con las ganas de leerme el libro del que habla y, visto lo visto, creo que va a ser mi tercera opción tras los artículos de Cristina Jurado, pero ¿en serio?, ¿de verdad hay ocho o diez aficionados pro que consideran que reúne los méritos necesarios para ser finalista de los Ignotus, por encima de los artículos de Julián Diez o Fernando Ángel Moreno?), la inclusión de un relato aparecido originalmente en el fanzine de la TerBi (con todos mis respetos, pero de nuevo: ¿en serio?, ¿un cuento aparecido en un fanzine reúne más votos que un cuento de César Mallorquí, Emilio Bueso, Ángel Luis Sucasas o Elia Barceló?) o, sin ir más lejos, un par de finalistas de la misma categoría en que ha entrado el babero.
Porque vamos a ver, cogiendo una por una las cinco ilustraciones finalistas, ¿de verdad hay quien opine que, si nos basamos en criterios exclusivamente artísticos y técnicos, la ilustración del babero es peor que esta...

... esta otra...

... o incluso esta?

Porque, amigos míos, me da la impresión de que, si quitamos la portada de SuperSonic 1, que  no cabe duda de que le dará a Marina Vidal el primero de los bastantes Ignotus que seguramente ganará, el babero no es, ni por asomo, la peor de las cinco ilustraciones finalistas.

Por lo que creo que la raíz del problema es otra: un problema de formato. Ha tocado los cojones que algo tan efímero como un babero de calçotada sea finalista, pero decidme con la mano en el corazón, ¿os habría rechinado mucho que saliese finalista si hubiera sido, pongamos por caso...


,,, un libro de ensayo titulado Gastronomicón: Recetas de cocina para frikis (Timun Mas)...

... o un libro de memorias o un novelón policíaco-friki titulado La gran novela del fandom, escrito por servidor?
Lo dudo, de verdad que lo dudo. Quizá no habría sido finalista, pero habría tenido algún voto.
En resumen, que creo que el problema ha sido el formato. Creo que es una ilustración defendible, evidentemente no la terminaba de proponer del todo en serio, pero, ya que ha sido finalista, y una vez pasada la semana de polémicas, en la que estaba más que arrepentido de haberla propuesto, ahora veo el lado positivo al asunto y creo que ni siquiera es la peor de las finalistas y todo esto es una polémica de lo más tonto e innecesario; vamos, una típica polémica del fandom, de las de toda la vida.
Menos mal que somos un fandom sano y amnésico a lo Dory, y ahora hay otras polémicas mucho más interesantes y ya no se habla del babero.




Etiquetas: , , , , , ,

miércoles, 25 de mayo de 2016

¿Y por qué no corregir directamente para los autores?

A estas alturas de feria está bastante claro que el modelo editorial actual no da mucho de sí y se va a venir abajo de un día para otro. Les dejo a otros la tarea de establecer las causas de este agotamiento, pero de manera intuitiva vienen unas cuantas a la mente: el fin del empleo digno tal como lo hemos conocido, los ajustes en las cuentas de resultados editoriales, las dificultades a la hora de adaptarse a la realidad editorial y la fragmentación del mercado. Los correctores en plantilla son casi un vestigio del pasado, pero tampoco se puede decir que los correctores externos seamos ahora mismo los reyes del mambo, cosa que tal vez fuéramos cuando comenzó el proceso de externalizaciones. Hace unos diez años salía a cuenta darse de alta en autónomos y vivir de la corrección de textos, porque las editoriales estaban externalizando, o bien tratando directamente con los colaboradores externos, o bien a través de las empresas de servicios editoriales. La crisis del sistema, la crisis del estado de bienestar y la crisis del sector han arrasado con todo eso, las tarifas se han venido abajo, muchas empresas han cerrado, las editoriales suelen ahorrarse algunos pasos antaño imprescindibles del proceso de edición (hablando en plata: cuando antes encargabas tres correcciones, ahora vas que te estrellas con una sola) y, en resumen, las cuentas apenas salen. Hemos pasado de mileuristas a quinientoseuristas o incluso trescientoseuristas, en un proceso que ha ido en paralelo a los desplomes salariales del mundo de los trabajadores por cuenta ajena. Si tienes un impago o un retraso en el pago (y ambas posibilidades son cada vez más habituales), te puedes dar por jodido, porque lo más probable es que, al echar cuentas en la trimestral de IVA, descubras que en algunos períodos de tu año fiscal has gastado más dinero del que has ingresado: las cuotas y la trimestral no entienden de retrasos, pero estos se dilatan cada vez más y, en resumidas cuentas, te encuentras con que a lo mejor ha habido algunos meses en que has pagado por trabajar. Vamos, lo ideal cuando tienes que pagar hipoteca, alquiler, IVA, cuota de autónomos y colegio de la niña. En resumen, ese mundo de familias cuyos dos miembros adultos trabajan y, aun así, coquetean con la pobreza. Nada que no suceda en cualquier parte del mundo en que transcurre esta estupenda distopía ciber y cutrepunk que llamamos siglo XXI.

Vale, ya he llorado lo suficiente, y ya tengo aislados los problemas y muchas de sus causas, pero ¿y sus soluciones? Veamos.
Cambiar de sector, por supuesto... suponiendo que hubiera algún sector en el que las cosas fueran diferentes, que no lo hay. 
Emigrar al extranjero, claro que sí... pero ¿a hacer qué? ¿Adónde? 
Reinventarme y buscarme la vida. Buscar nuevos clientes y ofrecerles nuevos servicios a los que conservo. Exprimir todas las posibilidades de negocio que me ofrece el sector. Reciclarme.
En resumen: si ya apenas quedan empresas de servicios editoriales y las pocas editoriales que todavía trabajan con colaboradores externos están de recortes y han reducido la cantidad de proyectos que sacan al exterior, ¿por qué no probar directamente con los autores?
Pues bien, los autores no son ni por asomo mi principal fuente de ingresos (siguen siéndolo las editoriales y empresas de servicios editoriales), pero son una tendencia en alza en mi día a día laboral. Y, con matices, la recomiendo. 
Por supuesto, siempre puedes tener experiencias negativas en el trato directo con los autores. Como las puedes tener con editoriales, empresas de servicio o la Administración. El mayor marrón que tuve el año pasado, de esos de acabar dejando el asunto en manos de abogados porque la cantidad que me debían era de tres ceros y me echaba a perder el trimestre, lo tuve con una empresa de autoedición y su correspondiente autor autoeditado. La historia es demasiado cutre como para que me apetezca reproducirla, pero en resumen tiene todos los elementos que deberían alertarte de que las cosas acabarán como el rosario de la aurora: cliente que suele pagar tarde (aunque pague), proyecto que heredas de una amiga a la que los retrasos le impiden hacerse cargo porque ya tenía otras cosas apalabradas, y autor muy peculiar. Desde el minuto uno quedó claro que todo iba a acabar fatal, y así sucedió. Fin de la historia.
Pero también puedes tener experiencias positivas. El hecho de que un autor que recurre a la autoedición no esté acostumbrado al funcionamiento habitual del proceso editorial no es ni bueno ni malo de por sí. Es un tipo de cliente diferente de la editorial o la empresa de servicios y, por lo tanto, debes ofrecerle un trato diferente. Esto se ve desde el momento de negociar una tarifa. Tal vez te vaya a dar más trabajo que un libro publicado por una editorial "seria", pero no siempre tiene por qué ser así. Tal vez vaya a intervenir más que un autor al que publica una editorial "seria", pero es lógico, ya que está arriesgando su dinero y es lícito que sospeche que a lo mejor lo vas a tangar, o puede no estar de acuerdo con el resultado final. 
En resumen, pueden suceder muchas cosas, pero por otro lado es cierto que el trato directo te ofrece otro tipo de compensaciones con las que no sueles encontrarte al trabajar con editoriales o empresas de servicios. La cercanía con el proyecto y el cliente, la posibilidad de consultar todo tipo de dudas en cualquier momento, unas tarifas más flexibles, una capacidad de negociación, un pago más ágil que los típicos dos o tres meses de la editorial o la empresa de servicios...
Es, como he dicho, un tipo de cliente especial al que hay que tratar de manera especial, al que, por muy profesional que seas, te cuesta limitarte a enviarle el trabajo ya terminado, la factura y hasta la próxima. Está confiando en ti, cuando podría saltarse las correcciones e ir a lo fácil, y eso dice mucho a su favor. Quiere hacer las cosas como un profesional, pero no siempre va a disponer de medios y conocimientos profesionales, por lo que tu tarea como profesional es facilitarte las cosas para que se sienta a gusto, confíe en su obra y se lleve una experiencia muy positiva que le haga ver que un informe de lectura o una corrección son valores añadidos que pueden marcar la diferencia entre lo aceptable y la excelencia. Y, si le va bien, cosa que es lo deseable debido a la inversión realizada, abrir la posibilidad de que repita en su próxima obra, tal vez contigo.
Pues bien, como ya he dicho, este tipo de cliente, sin ser el principal, está consolidándose, al menos en mi agenda. Suelo hacer dos tipos de trabajos con él.
En primer lugar, el informe. No es el tipo de informe que hago para una editorial, sino el que el autor haría con una agencia. Más que el resumen de la trama, que doy por hecho que se la sabe, incidimos en aspectos estructurales, sugerencias de corrección y presentación del texto, y orientación acerca de posibles editoriales, premios o agencias en las que mover el manuscrito, Llevo tres servicios de este tipo en poco más de un año, más uno parecido sobre una traducción, y uno de los originales que valoré aparecerá próximamente, supongo que ya en 2017, en una editorial gorda; espero que los otros dos corran una suerte similar durante ese año.
Y en segundo lugar, la corrección. Como ya he dicho, el sector editorial está de capa caída y restringe gastos, y una de las maneras de hacerlo es saltarse fases del proceso. Donde antes encargabas correcciones de estilo, ortotipográfica y de compaginadas, ahora tienes que arreglártelas con una ortotipográfica, y que la suerte haga el resto. Cuando trabajo directamente para el autor, suelo hacerlo por un precio cerrado, pactado previamente, lo más ajustado posible, una vez ofrecida una cata de corrección para que el autor sepa qué le voy a tocar, y haciendo hincapié en la ortotipografía aunque, si el autor está de acuerdo, sin miedo a meterme en cuestiones de estilo o incluso contenido. Es lo que podríamos decir la típica corrección ortotipográfica que te encarga una editorial cuando el original no ha pasado estilo o, si lo ha hecho, era con unos plazos inasumibles y el corrector no ha podido profundizar en la corrección: vale, tocas ortotipo, que es lo que te pedían, pero el protocolo establece que toques también las cuestiones básicas de estilo que no se han detectado en la corrección anterior. Llevo dos correcciones de este tipo en cosa de año y pico, y ya tengo apalabrada una tercera, que, tal como nos hemos planteado el negocio, implicará una cuarta de aquí a fin de año.
Y aquí quería yo ir a parar. Las dos correcciones que he realizado hasta ahora son del mismo autor, Sergio Clavel. La particularidad del asunto es que fue él quien contactó conmigo a través de Twitter, nos entendimos bien, quedó contento con la corrección de su novela La arqueóloga de la mafia, y hemos repetido con la que acaba de publicar hace unas pocas semanas: El Asesino del Barroco


La arqueóloga de la mafia era una novela de ritmo trepidante, en la tradición del techno-thriller en el que pasan muchas cosas y no hay descanso. Me gustó la manera en que Clavel conjugaba la trama de ciencia ficción (universos paralelos y saltos espaciotemporales) con la de thriller (todo muy a lo 24) y la ambientación en la Cuba prerrevolucionaria, con muchos guiños tanto a la novela negra ambientada en esa época (los referentes inevitables son Si los muertos no resucitan, de Philip Kerr, y El padrino II, de Francis Ford Coppola) como a la imaginería masónica que impregna La Habana. Me lo pasé bien corrigiéndola, creo que ofrecí un acabado profesional y el libro quedó más que digno.



En El Asesino del Barroco, Sergio cambia de registro, Reconoce la influencia de Dan Brown, que no es nada difícil de percibir en cuanto te adentras en la lectura. Un asesino psicópata llamado el Ser Imperfecto (por motivos menos obvios y más relevantes de lo que parece) empieza a sembrar el pánico en Roma al perpetrar unos terribles crímenes en los que los monumentos barrocos de la Ciudad Eterna forman parte de manera indisoluble, un tanto a lo happening del primer episodio de Black Mirror. No tardamos en saber que la intención del Ser Imperfecto es trascender el arte barroco e inaugurar una nueva forma de crimen y de arte, todo junto y tal vez en el sentido en que Thomas de Quincey hablaba del asesinato considerado como una de las bellas artes. El comisario Carlo Marini, un cuarentón amargado y con nula empatía, se encarga de investigar el caso, pero no tardan en producirse nuevos asesinatos en lugares emblemáticos de Roma (por lo general, en obras de Bernini), y su unidad de policía queda desplazada al interferir el cuerpo de Carabinieri. El conflicto de jurisdicciones, típico en las novelas y series tanto españolas como estadounidenses (¿qué pasa cuando la CIA y el FBI acaban a hostias por un mismo caso, o cuando la Guardia Civil pone palitos en la rueda de la investigación de los Mossos d'Esquadra? Todos lo hemos visto o leído), está servido. A ello hay que añadir otra de las convenciones del género: la investigadora externa, Adriana, una brillantísima historiadora del arte que puede dar con ciertas claves que se le escapan a la policía, un tanto en la estela de Jessica Fletcher o Richard Castle. Por supuesto, la trama se complica, y mucho, la cosa parece tirar por elevación y nos introduce elementos nuevos (¿a qué se debe el interés de los carabinieri?) y, a medida que al Ser Imperfecto se le va la pinza, la novela deja de ser el trillado thriller que cabría esperar y nos ofrece algunas imágenes potentísimas que directamente nos recuerdan al Thomas Harris más desagradable de las novelas de Hannibal Lecter. Hay una matanza de inocentes en concreto que te deja tiritando, sobre todo si tienes niños pequeños, en la que Clavel no escatima ni medios narrativos ni dureza verbal y visual. Y el final, muy espectacular, es de los que ves venir demasiado tarde y se merecerían una portada (por cierto, excelente el trabajo de Alexia Jorque) si no fuera porque contienen la madre de todos los spoilers.

En resumen, me lo he pasado muy bien corrigiendo los dos libros de Sergio Clavel, es un placer trabajar con él, son lecturas recomendables, le deseo toda la suerte del mundo, ya que entiendo que tiene nivel suficiente como para "dar el salto" a una editorial, y nunca le agradeceré lo suficiente el que se pusiera en contacto conmigo, ya que ha cambiado mi percepción de lo que es el trabajo directo con un autor autoeditado, y las dos experiencias que he tenido con él han resultado tan positivas que casi me hacen olvidar el marronazo que tuve el año pasado con el autor muy peculiar y el autoeditor que pagaba tarde. Sí, amigos del gremio: un autor autoeditado también puede ser un buen cliente. Y sí, amigos autores: aunque autoeditéis vuestras obras, os puede salir a cuenta tener a mano un profesional que os informe o corrija vuestros originales.

Etiquetas: , , , , , ,

martes, 10 de mayo de 2016

Presentación de "La polilla en la casa del humo", de Guillem López, en la librería Gigamesh

El sábado día 7 de mayo tuvo lugar la presentación de la estupenda novela La polilla en la casa del humo, de Guillem López (Aristas Martínez) en la librería Gigamesh. En cuanto encuentre un ratillo reseño el libro y comento qué tal estuvo la presentación, que concelebramos Guillem, Miquel Codony y servidor. De momento, y para ir abriendo boca, os dejo con un enlace para que veáis todo el acto.

Etiquetas: , , , , , , ,

lunes, 9 de mayo de 2016

Presentación de "Las visiones", de Edmundo Paz Soldán, en Casa Amèrica Catalunya

Mañana martes 10 a las 20 h os espero a todos en Casa Amèrica Catalunya (c/ Còrsega 299), donde participaré en la presentación de Las visiones, de Edmundo Paz Soldán (Páginas de Espuma).
Os tendré informados. Prometo un resumen de la charla o, al menos, una reseña conjunta del libro que presenta Paz Soldán y de su hermana mayor, Iris, una de las novelas más interesantes de ciencia ficción escritas español en los últimos años. 
Ahí nos vemos.

Etiquetas: , , , , , ,