martes, 13 de septiembre de 2011

Sugerencias para los premios Ignotus 2011

La Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror (AEFCFyT) convoca una edición más de los premios Ignotus, y me pilla más en pelotas que nunca. Dicho de otro modo: como ya no estoy metido en el ajo (ni dirijo ni codirijo nada, ni estoy metido de jurado, ni nada que se le parezca), y parece innegable que "me estoy quitando", este año, más que ofrecer sugerencias, las pido. ¿Qué leo? ¿Qué veo? Estoy bastante perdido en la mayor parte de las categorías.
Por otro lado, durante 2010 apenas publiqué material mío, por lo que en esta entrada ni siquiera intentaré hacer autobombo descarado (que, además, no suele funcionar). Dicho lo cual, algún cuentecito ultracorto o ensayito propondré, pero sin la menor esperanza de que se traduzca en una candidatura.

Dicho esto, donde ando menos perdido es en la candidatura de novela extranjera. Como sigo moderando el Foro Fantasy de Círculo de Lectores he tenido la oportunidad de estar más o menos al día, siempre y cuando la obra fantástica en cuestión haya aparecido en Círculo de Lectores, claro está. También hay alguna obra que he leído "porque sí", o porque la he corregido. Así pues, mis sugerencias son las siguientes:
-La Cúpula, de Stephen King (Plaza & Janés). El mejor King en unos cuantos años, unas cien primeras páginas demoledoras (no solo por las marmotas cortadas en dos por la cúpula que da título a la novela, sino por la maravillosa facilidad con que King rompe la cuarta pared una y otra vez y entabla divertidísimos diálogos con el lector, ese viejo amigo) y, pese a que la cosa flaquea hacia el final, una novela de lo más apañado. Recomendable de veras, aunque no seais especialmente kingófilos.
-El pasaje, de Justin Cronin (Urano). Una digna heredera del estilo de Stephen King, aunque pierde en las comparaciones (sobre todo si el maestro entrega un buen trabajo, como la ya citada La Cúpula). Vampiros high-tech que, no nos confundamos, en realidad son como zombis pero en rápido, en un entorno bigger than life (vamos, que la acción se desarrolla a lo largo de quinientos años), momentos muy, muty buenos, y otros de puro relleno. Un best-seller correcto sin más, lastrado por un final demasiado abierto (lo cual, después de mil cien páginas, toca bastante las pelotas), pero, aun así, posible candidato al Ignotus.
-La dama del lago, de Andrzej Sapkowski (Alamut). Técnicamente, solo la segunda parte apareció publicada en 2010, por lo que la hipotética finalista sería media novela, no la novela entera. Aun así, y pese a que no mantiene el nivel de novelas anteriores, supone el final de una serie importante dentro de la fantasía europea de los últimos años, ha sido el éxito que ha hecho posible la andadura comercial de Bibliópolis / Alamut y, qué coño, todos queremos a Andrzej Sapkowski. 
-La mano izquierda de Dios, de Paul Hofman (La Esfera de los Libros). Tíiiiiipica novela de fantasía, con mundo postapocalíptico seudo o neomedieval, en plan Cántico a san Leibowits, jóvenes novicios que las pasan canutas, organización muy jerarquizada, elementos progresivamente fantásticos y la sensación de que las explicaciones llegarán en el segundo o tercer libros de la serie. ¿Qué la hace mejor que otras novelas de este subgénero? El enfoque, claramente adulto y sin concesiones (el autor escribió La sabiduría de los cocodrilos). Tal vez demasiado feísta, pero efectiva. Si Todd Haynes hubiera dirigido los capítulos de Jon Nieve y el Muro en Juego de tronos, le habría salido algo parecido a esto.
-En llamas y Sinsajo, de Suzanne Collins (RBA). Dignísimas continuaciones de la ya de por sí dignísima Los Juegos del Hambre. Amplitud de miras desacostumbrada para una novela juvenil, en la que podríamos considerar desde ya mismo una de las distopías más satisfactorias de los últimos años.
-Estrella roja, de Alexánder Bogdánov (Nevsky Prospects). Ciencia ficción inocente de principios del siglo XX, cuando Rusia todavía era zarista y lo que hoy llamamos steampunk o retrofuturismo aún era un retrato optimista de un futuro que no llegó. Tiene mucho más valor histórico que literario, pero, aun así, goza de ese qué sé yo que la hace entrañable.
-El Gremio de los Magos, de Trudi Canavan (Debolsillo). Enésima vuelta de tuerca al temita de los aprendices de mago, pero con varias peculiaridades: la protagonista es una chica, nos enseña un mundo rematadamente clasista en el el que los magos son unos auténticos hijos de puta que han montado el gremio de los magos de tal manera que solo favorezca a la plutocracia, y ciertos destellos de conflicto social (las razias que hacen los magos a la ciudad, para limpiarla de ladrones, son fascismo puro). En el trasfondo, los conceptos de bien y mal, la libertad de elección y todo eso que suena a viejo desde La guerra de las galaxias, pero bien contado y con cierta frescura.


En la categoría de antología, nada nuevo bajo el sol. Aun así, alguna sugerencia:
-Lo mejor de Connie Willis II, de Connie Willis (Ediciones B). Imposible de juzgar en el formato en que ha aparecido en castellano (partida en dos tomos), ello no impide que tengamos que reconocer las excelencias de los cuentos que aparecen en ella. Un pero: los inéditos no están a la altura.
-Rusia gótica, de varios autores (Nevsky Prospects) y El día de año nuevo, de Vladímir Odóievski (Nevsky Prospects). Ciencia ficción, fantasía y terror rusos del siglo XIX. Como sucede con la novela de Bogdánov, tienen más valor histórico que literario, pero si os gustan los albores del género en Europa no podéis dejarlas pasar.
-El menor espectáculo del mundo, de Félix J. Palma (Páginas de Espuma). Grandísima antología, pero con pocos cuentos inéditos que proponer como finalistas. Una buena recopilación de Félix, y ya van cuatro o cinco. Momentos culminantes: "Bibelot", "El País de las Muñecas" (candidato impepinable en cuento español, si es inédito, y creo que lo es) y "Un ascenso a los infiernos".

En cuento extranjero, poquita cosa, excepto "El último de los Winnebagos" y "En el Rialto" de Connie Willis (si son inéditos en España, que no estoy seguro; sé que aparecieron en Cuasar, pero, reglamento de los Ignotus en mano, eso los hace inéditos en España y, por lo tanto, nominables). Así pues, recomiendo un cuento de hace casi dos siglos: "El año 4338", de Vladímir Odóievski, una curiosa distopía cuya acción se desarrolla dentro de dos milenios y medio, en la que los trenes recorren túneles bajo el mar Caspio a la velocidad de la luz y, evidentemente, el mundo entero está rendido al alma rusa, sobre todo los chinos.

En novela española no voy a "tener más remedio" (dicho así, entre comillas) que proponer los dos títulos de género que sacó NGC el año pasado:  
-Fragmentos de burbuja, de Juan Antonio Fernández Madrigal, que cierra con buen criterio algunos de los flecos que había dejado abiertos en sus obras anteriores y las termina de convertir en un ciclo narrativo único y original dentro de lo que se está haciendo últimamente en el campo de la ciencia ficción española. Me queda la duda de qué tal se lee de manera independiente, sin tener en cuenta los libros previos del autor, pero creo que bien.
-Necróparis, de Fernando Cámara. Un cuento de terror ambientado en un París entre onírico y pesadillesco. Mandrake frente a un matrimonio treintañero neurótico porque es la primera vez que se separa de su bebé. El complejo de culpa y la inseguridad de unos padres primerizos dan más miedo que los primeros elementos fantásticos, pero cuando se desata el drama, el auténtico terror, ya no quedan uñas que morder. Creo que está en el límite entre novela y novela corta, pero me decanto por la primera categoría.
Tengo en la pila, como quien dice, Mujer abrazada a un cuervo, de Ismael Martínez Biurrun (Salto de Página), El año de la plaga, de Marc Pastor (RBA) y Los muertos, de Jorge Carrión (Mondadori), que, por las referencias que me llegan, entrarán casi seguro en la papeleta... si me las leo a tiempo. Corre, Forrest, corre.

En cuanto a libro de ensayo, dos candidatas clarísimas:
-Teoría de la literatura de ciencia ficción, de Fernando Ángel Moreno (PortalEditions), que, además de una brillante tesis doctoral sobre el género en España, se ha convertido por derecho propio en un libro de referencia obligatorio sobre la materia, más en el ámbito académico que en el friqui. Darle el monolito sería una buena manera de deshacer el entuerto, y de que los aficionados reconocieran lo que los docentes tienen más que asumido: nos hallamos ante un trabajo necesario, convincente y perdurable.
-Ray Harryhausen, el mago del stop-motion, de Carlos Díaz Maroto (Calamar). Un buen ensayo sobre el maestro del género fantástico.

En página web, insisto en dos que deberían tener ya el Ignotus, y vosotros decidís:
-www.literaturaprospectiva.com
-www.stardustcf.com

En representación audiovisual ando bastante poco al día. Por barrer para casa, sin duda recomendaría el Calendario 2011 de Frikitecaris, por aquello de que hay motivos friquis. 

En cuanto al autobombo, como digo, apenas tengo material nominable, así que no insisto con el tema. Quiero decir, tener material inédito, lo tengo, pero no creo que merezca la pena recomendarlo en serio, salvo tal vez el relato efímero "Ágora (Homenaje descarado a Hipatia, aunque no tanto a Amenábar)". Vosotros mismos.

Lo dicho: cada vez estoy menos al tanto de lo que se cuece realmente en el frikiverso fandomita, así que agradecería sobremanera recomendaciones, por si me diera tiempo a leerlas y verlas de aquí a que termine el plazo de entrega de votaciones en la primera fase de los Ignotus. ¡Gracias!

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jueves, 8 de septiembre de 2011

Versiones bizarras, el blog

Dicho y hecho: me acabo de abrir otro blog, Versiones bizarras, al que podéis acceder pulsando sobre este enlace.
La cosa no requiere mayor explicación: desde que tengo cuenta de Facebook cuelgo versiones bizarras de vez en cuando y, me guste o no, es lo que más gracia suele hacer a los lectores, así que he llegado a la conclusión de que una red social se les queda pequeñita, y necesitan un medio más ambicioso y, sobre todo, que me permita añadir mucho más texto que un simple enlace de Facebook. Primero, este blog; después, ya veremos.
Copio y pego la primera entrada, la de declaración de intenciones y tal:
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Allá por 2008 me abrí una cuenta de Facebook. Por aquel entonces yo era un friqui enganchado a la ciencia ficción cuya carrera profesional había transcurrido en el ámbito editorial; en concreto, especializadas en literatura fantástica, y acababa de hacerme autónomo. En los casi cuatro años que han transcurrido desde entonces he conseguido ganarme las alubias como corrector de estilo, autor de informes de lectura para editoriales y agencias literarias, y moderador de foros de internet.

No obstante, la afición por la música siempre ocupó un lugar importante en mi corazoncito. Me crié en una familia de melómanos, y con diez años ya había escuchado casi todas las discografías de Rolling Stones,  The Doors, Nino Bravo o Leif Garrett, dependiendo del hermano, hermana o progenitor que estuviera al mando del tocadiscos, el casete o la radio. Los años universitarios, en el gozne entre las décadas de 1980 y 1990, me llevaron a frecuentar tugurios malasañeros y conciertos míticos de Los Enemigos (a uno de cuyos miembros me unen lazos familiares) o Siniestro Total. De ahí pasé a las discotecas jevis del Madrid de la época (Canciller o Sukursal), los macroconciertos de relumbrón y... Bueno, y ahí se acabó la cosa, porque a mediados de década desaparecí de circulación, primero para estudiar unas oposiciones y, después, por motivos médicos. Cuando regresé al mundo de los vivos, me mudé a otra ciudad, comencé a frecuentar festivales musicales en plan Primavera Sound, discotecas en plan Razzmatazz y mis gustos derivaron hacia el indie más gafapasta.

Hoy en día estoy muy mayor y miro demasiado por la pela, de modo que no frecuento conciertos. Tampoco tengo sitio para almacenar más cedés. La amiga Sinde me cerraría el blog si reconociera cómo me he buscado la música durante estos años, así que podemos resumirl a parte confesable en cuatro fuentes principales: prensa musical, blogs musicales, YouTube y Spotify.

Y mi cuenta de Facebook, claro está.

Como dije, me abrí cuenta en Facebook allá por 2008 y, pese a todos mis intentos por hacer autobombo laboral y exhibicionismo personal, no tardé en descubrir que las actualizaciones más exitosas eran las que agrupaba bajo epígrafe de 'versiones bizarras'; es decir, versiones, generalmente desquiciadas, de grandes éxitos musicales de ayer y de hoy. Los Hermanos Calatrava deconstruyendo a David Bowie, sí, pero también Johnny Cash mejorando una canción casi inmejorable de los Nine Inch Nails o, por hablar del último bombazo al respecto, Jeff Tweedy haciendo buenos a los Black Eyed Peas.

Todo esto comenzó hace casi cuatro años, y llevo más de tres diciendo que debería inmortalizarlo en un medio algo más perecedero que una cuenta restringida de una red social. Un blog, por ejemplo. Me pasé años diseñando todas las pijaditas que quería añadir a ese blog, pero tuve que capitular ante la realidad: soy un puñetero negado con la informática. Así pues, hago lo que suelo hacer en estos casos: abro el blog a las bravas, sin florituras de ningún tipo, sin veinte o treinta entradas ya redactadas para asegurarme la periodicidad, y ya irá creciendo con el tiempo, e iré actualizando cuando pueda. De momento he hecho lo más difícil: abrir el blog. Lo que ocurra a partir de ahora es impredecible, y depende de vosotros.
Nos leemos por aquí.
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De propina va la primera entrada propiamente dicha, en la que, por supuesto, me hago eco de la versión que Jeff Tweedy ha hecho de un par de temas de Black Eyed Peas. El recitado de "My Humps" es inenarrable.

Allí nos leemos. Y aquí, claro, faltaría más.

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