jueves, 25 de noviembre de 2010

Elecciones catalanas 2010 (y III): Jornada de reflexión

En realidad no necesito reflexionar mucho porque tengo más que decidido a quién votaré el 28-N. Por si fuera poco, he respondido las preguntas de este simulador de voto y, tanto si me hincho a hacer trampas como si soy honesto, me sale que debería votar al partido al que voy a votar el domingo. No obstante, siempre le queda a uno la duda razonable acerca de otras opciones a las que, aplicando criterios estrictamente ideológicos, podría votar aunque al final no lo haga. Así pues, reflexionemos durante un segundo, habida cuenta de que el programa del Partit Pirata me sigue pareciendo demasiado abstracto, teórico e inconsistente, aunque desde luego me encantaría que accediese al Parlament. ¿Sigo votando a los de siempre o le doy un margen de confianza al president Montilla?
Ya está. Reflexión hecha. Pues va a ser que no.
Alejandro Moia me explicó el otro día que esto se llama juxtaposition fail, y consiste en la superposición de imágenes que dan un sentido contraproducente a la información que se nos ofrece. He aquí un ejemplo extremo.
No obstante, lo peor de este juxtaposition fail no es que la superposición de las imágenes de Harpo Marx y José Montilla desvirtúen la información, sino todo lo contrario: dan la medida exacta de lo que ha sido la campaña electoral de estas elecciones catalanas (el bufón y el alto cargo son casi indistinguibles), y de paso me ahorran la escritura de otra entrada de mil palabras, como las dos anteriores de esta miniserie (dedicadas a folletos y vídeos electorales, respectivamente). A estas alturas de feria resulta ocioso explicar por qué no pienso votar a  PxC, SI, Alternativa de Govern, Reagrupament, CORI, UPyD, ERC, C's, PP y CiU, pero podría haberme salido una entrada bastante interesante en la que contase por qué no votaré al PSC o el Partit Pirata, y por qué acabo votando una y otra vez a ICV. Sin embargo, hoy no tengo tiempo ni pa mear, como aquel que dice, y prefiero mostraros una imagen que, para mí, resume de manera involuntaria pero certera el espíritu y la letra de la campaña electoral más bochornosa que recuerdo. Espero que el nivel mejore, porque si no, mal vamos. Pero bueno, a estas alturas uno ya se cree cualquier cosa.
(Pie de foto: la Federación Española de Fútbol busca un plan B de urgencia para seguir ganando títulos internacionales ante la eventualidad de que Laporta gane las autonómicas por mayoría absoluta, proclame la independencia de Catalunya y, por lo tanto, La Roja se quede sin Xavi, Puyol, Piqué, Busquets, Cesc, Valdés o Capdevila.)

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lunes, 22 de noviembre de 2010

Elecciones catalanas 2010: (II) Pornografía electoral

El pasado jueves traté de analizar la campaña electoral catalana en función de la propaganda electoral que hemos ido recibiendo durante estos días. Había de todo, aunque en general primaban los despropósitos (véase ERC y UPyD). No obstante, el nivel medio de la propaganda electoral se puede calificar de correcto, con picos ocasionales de originalidad (los billetes de 3.000 euros de Solidaritat Catalana), diseño exquisito (el primero de los tres --ya les vale, en tiempos de crisis-- folletos del PP), claridad expositiva (el folleto del PSC y, sobre todo, el de ICV) y capacidad de síntesis (el decálogo de CiU). 
Todos sabemos que nadie lee los folletos y que la propaganda electoral apenas influye en el sentido del voto final, pero resulta innegable que parece existir cierta correlación entre la claridad de ideas y las expectativas electorales, y que la propaganda electoral es un buen indicador de cuán en serio parecen tomarse los diferentes partidos políticos sus posibilidades, independientemente de cómo les vaya en las urnas el 28-N.  
Resumiendo mucho, CiU van de sobrados, SI está llamando a las puertas del cielo, ERC y PSC saben que van de cabeza al desastre, el PP está jugando a demasiadas bandas y trata de rebañar votos en alguna de ellas, ICV están orgullosos y tratan de transmitirlo, C's son conscientes de que no han sido flor de una legislatura (y, por lo tanto, se preparan para ello), PxC trata de pescar en río revuelto, el Partit Pirata se limita a calentar motores (y, si le va bien, puede que la líe en las municipales de mayo), la CORI está aprovechando ese filón electoral y mediático que podría ser Carmen de Mairena, Montse Nebrera hace marketing de guerrilla para que alguien sepa que existe, y Reagrupament parece sumido en la apatía de quien sabe que no debió haber dejado pasar el tren de Laporta. Si extrapolamos estas actitudes vitales a los resultados previsibles de las elecciones, lo más probable es que suban los que mejor han sabido transmitir su ilusión (CiU, C's y SI), se desplomen los que han hecho una campaña autista (PSC, ERC y Reagrupament) y suceda cualquier cosa a los que han ido de otra cosa (ICV, PP y PxC)
Por supuesto, este análisis es válido si la participación no es ni muy alta ni muy baja: por encima del sesenta por ciento repercutirá en favor de PSC y ERC (que serán los más afectados por la abstención) y por debajo del cincuenta por ciento favorecerá a los partidos pequeños a los que las encuestas no asignan representación parlamentaria aunque la pueden tocar con la punta de los dedos (PxC en Barcelona, Reagrupament en Lleida, o C's en Tarragona).

CiU se saben ganadores, su único enemigo real es la soberbia, Artur Mas está que se sale y la única duda estriba en saber cuán cerca se quedarán de la mayoría absoluta. 
El PSC parece consciente del final de un ciclo, y se debate entre la obligación de dar protagonismo al presidente Montilla (que para eso es el president en ejercicio) y la subasta a la desesperada de promesas electorales irrealizables, para evitar un batacazo histórico; Montilla es un dead man walking, y todos en el partido lo saben. La duda, a fecha de hoy, estriba en conocer las dimensiones del castañazo (o si éste se puede evitar, con una participación electoral en torno al 60 por 100); a partir del lunes, todo se reducirá a saber quién sucede a José Montilla. ¿Bienvenida, señora Tura?
ERC parece haber elegido las dos peores armas posibles para competir en un espacio en el que SI amenaza con comérselos crudos: renegar de los siete años de tripartit y centrar su propaganda electoral en la independencia, sin que todo lo demás, que es mucho, parezca existir. 
Por su parte, SI lanza una campaña que parece pedir a gritos una intervención militar de la OTAN pero que, desde luego, es mucho más vistosa e ilusionante que la de ERC... y, desde luego, transmite más ilusión, cosa que no se puede decir de la propaganda electoral de un Reagrupament que no sabe muy bien cómo encajar su pieza en el puzle electoral del próximo domingo. 
El PP, mientras tanto, juega bien la baza del carisma de Alícia Sánchez Camacho (que se está confirmando como un animal político muy digno de tener en cuenta), juega mal la baza de la identificación entre España y el PP, Rajoy y Camacho, juega rematadamente bien en términos electorales la baza de la xenofobia entre los votantes del cinturón rojo de Barcelona (de modo que va a restar muchos votos a PxC) y juega rematadamente mal la baza de la búsqueda del votante centroderechista no nacionalista con un mínimo sentido de la responsabilidad (que está poniendo en bandeja a C's). 
ICV y el Partit Pirata no entran en el juego de descalificaciones y se limitan a hablar de programa, programa, programa, a veces de manera abstracta (Piratas) y a veces alardeando demasiado de los aspectos positivos de las dos últimas legislaturas (ICV), lo cual creo que les va a restar votos; en todo caso, ICV parece el único de los tres socios del tripartit que está orgulloso del legado político de éste. Y eso, como casi siempre, dice mucho en favor de su coherencia (recordemos que fue la única fuerza política que ha mantenido la coherencia en dos asuntos centrales de la última legislatura: el apoyo al Estatut y la postura con respecto a la prohibición de las corridas de toros).
La CORI juega el papel de comparsa, si esto fuera Italia o Brasil tendría asegurada su presencia en el Parlament y podríamos calificar lo de Carmen de Mairena como una sorpresa en términos electorales si no fuera por el asunto que quiero destacar en esta entrada: la trivialización de la campaña electoral, su conversión en un espectáculo rayano en el reality-show y la pornografía, el abandono casi definitivo por parte de algunos partidos políticos del contacto con la realidad, precisamente en nombre de lo que ellos interpretan como paradigma del contacto con la realidad: mejorar los resultados en las encuestas. 

Parece como si casi todos los partidos se hubieran puesto de acuerdo en escenificar, todos juntos, el peor de los males que pueden afectar a una democracia cansada: el divorcio definitivo entre la clase política y los electores. Si la abstención va a ser del cincuenta por ciento (récord histórico, en España, en cualquier proceso electoral que no sean unas europeas o un referéndum) y el voto en blanco puede irse hasta el cinco por ciento (otro récord histórico, que aseguraría la representación parlamentaria en Barcelona, Tarragona y tal vez Girona si sus votos se computaran a efectos electorales) se debe a que nos estamos distanciando de los electores. ¿Cómo acercarnos a ellos? Dándoles lo que quieren: tetas y complicidad friqui. Si sacamos tetas, nos aseguramos el voto en el cinturón rojo de Barcelona. Si ofrecemos guiños friquis, nos aseguramos el voto joven. 
En teoría. No cuentan con un contraargumento de peso: si los partidos políticos de toda la vida se rebajan al nivel de un reality-show y van de padres enrollados, buena parte de los electores que todavía se tomen en serio la política los van a tratar igual que a un reality-show o a un padre enrollado. Es decir, apagando la tele (esto es, absteniéndose), cambiando de canal (votando a otros), poniendo alguna peli o serie (voto en blanco: la oferta televisiva es tan apasionante que pongo otra cosa, aunque la tele siga encendida) o regalando la tele (saliéndose para siempre del sistema político), en el primer caso, o bien dándole una palmadita en el hombro al padre enrollado, mandándolo a la mierda, diciéndole que sí a todo mientras piensas en otra cosa y haces lo que te dé la gana, o anunciándole que no aguantas más gilipolleces y que te vas de casa, en el segundo. 
Es decir: la conversión de la política en un reality-show y del político en el patético padre enrollado que saca la camiseta de Iron Maiden para acompañarte al concierto de Limp Bizkit suele funcionar en muy determinados casos, y resultar contraproducente en muchos más. A no ser, claro está, que la finalidad declarada de este proceso sea precisamente ésa: cabrear y expulsar del sistema electoral a una parte significativa del electorado, la más crítica, que es precisamente la que hasta hace poco decidía los resultados de las elecciones, y fidelizar o incluso atraer a los sectores más acríticos y volubles, los votantes poco concienciados y más fáciles de manipular, de modo que se genere una paradoja que, por ejemplo, lleva años funcionando en Italia: el votante concienciado de toda la vida acaba arrojándose en los brazos de la abstención o los grupúsculos minoritarios, mientras que el votante que siempre ha alardeado con orgullo de no interesarse en política acaba yendo a las urnas y, en consecuencia, vota el producto que le ofrece el marketing electoral, no el que mejor programa electoral ofrece, pues resulta evidente que "nadie se lee los programas electorales", "los políticos son todos iguales" y "voy a votarlo porque es como yo, no como ellos".
Así pues, cabe entender esta campaña electoral como un anticipo de lo que nos viene encima. Campañas cada vez más vacías de contenidos. Campañas personalistas que privilegien, más que nunca, al candidato, no al partido. Campañas en las que el marketing viral se acabe imponiendo a los contenidos: ganará quien más gilipolleces consiga retuitear o menear, porque ésa será la medida del impacto de sus no-propuestas. Campañas en las que el guiño friqui se sustituya por el guiño freak, que no es lo mismo y, además, llega a más gente. Campañas en las que lo importante no sean las dos horas de mitin sino los treinta y cinco segundos que dura la conexión en directo (como muy bien explicaba el otro día Esteban González Pons). Campañas, en resumen, en las que hablar de política termine siendo contraproducente, antiestético y, en general, mal visto. 
Esta campaña electoral, vista en estos términos, no es más que una piedra de toque, y está por ver si el modelo se implanta (y perfecciona en las elecciones generales de 2012: las locales son un mundo aparte) o si, por el contrario, marca un punto de inflexión, un tocar fondo a partir del cual las cosas se encaucen y la cordura acabe regresando poco a poco a la vida política catalana y, por extensión, española. Empero, viendo la tendencia a la chabacanización de la política electoral en general, no soy optimista. De hecho, casi espero impaciente el momento en que Belén Esteban se decida a presentarse a unas elecciones: si la situación tiene que romper, que rompa ya y lo haga a lo grande, pero, por favor, que se acabe esta incertidumbre, este impasse, este sinvivir.

Lo cierto es que ya he contado todo lo que quería decir, aunque pensaba exponerlo a modo de conclusiones generales, después de reproducir algunos ejemplos de propaganda electoral chabacana. Espero sepáis perdonarme por haber empezado la casa por el tejado, aunque lo cierto es que los despropósitos que podéis ver a continuación son lo de menos, meras anécdotas ilustrativas del proceso que he descrito más arriba. 
Veamos, pues, cómo se han preparado los partidos políticos catalanes para echar unas cuantas paletadas de vivificante humus sobre sus tumbas electorales y acelerar de este modo el proceso de conversión de la política en un espectáculo posmoderno comparado con el cual las noticias de El Mundo Today o los informativos que salían en Robocop son puro neorrealismo italiano de los años cincuenta.

Por algún lugar hay que comenzar, así que lo haremos con el famoso vídeo porno de Montserrat Nebrera, cuyo partido, Alternativa de Govern, no parece que vaya a comerse un rosco, en términos electorales y por usar el símil porno del vídeo. Empero, la campaña ha conseguido situarlos en el mapa, ya que hasta ahora no se había oído hablar de ellos. Dudo que obtengan resultados destacables: sus contrincantes naturales, PP y C's, parecen demasiado consolidados. Y, qué coño, ofrecer un vídeo semiporno para anunciar a continuación que no vas a convertir la política en espectáculo es, como mínimo, una paradoja.

Lo del PP y el famoso videojuego xenófobo de Alícia Croft es como para aplicarles la Ley de Partidos; pero bueno, vistos los precedentes de Badalona, y si un folleto como el de PxC recibe subvenciones y puede llegar a cualquier hogar catalán, la verdad es que cualquier cosa vale. La explicación oficial del PP --todo fue un error de la empresa-- parece verosímil:. En efecto, la empresa desarrolladora del videojuego cometió un error de bulto: aceptar el encargo. Lo único positivo que se puede decir de la campaña del PP es que va a conseguir desactivar las expectativas electorales de PxC, por la vía de apropiarse de muchos votos que de otro modo habrían ido a parar a la formación xenófoba de Anglada. Lo negativo, que la jugada les salga demasido bien y luego tengan que satisfacer las demandas de ese electorado. No sé si me explico. 

El partido de Joan Laporta, SI, se ha apuntado un buen tanto al fichar a María Lapiedra, la actriz porno, a su campaña. En este vídeo podemos verla tendiendo puentes entre Catalunya y Madrid. Posible efecto contraproducente de la campaña de Laporta: ¿qué español que se precie de serlo querría que alguien como María Lapiedra dejara de ser española? Aunque, por otro lado, si con ello nos asegurásemos de que va a dejar de cantar himnos como éste...

Para no ser menos, el PSC contraataca con esta versión chunga de Cuando Harry encontró a Sally que en realidad se ha quedado en versión cutre de una canción de La Trinca. Justo lo que necesitaban para fidelizar el voto progre femenino (Montserrat Tura, para entendernos).
Por desgracia, no queda aquí la cosa, pues el PSC lleva ya tres jaimitadas mediáticas en lo que llevamos de campaña. La primera consistió en presentar a Montilla como un superhéroe de cómic, 
y la segunda, en este vídeo homenaje a Monty Python (Monty... Montilla... Monti... ¿Lo pillan? [Codazos y guiños, codazos y guiños.]):

Visto lo visto, el anuncio de la CORI de poner de número dos de sus listas a Carmen de Mairena ya es casi lo de menos.


ICV. No ha dado la nota y se ha limitado a hablar de política y plantear propuestas serias: por ejemplo, es la única formación política que propone solucionar la cuestión de la soberanía de Catalunya con arreglo al artículo 168 de la Constitución; es decir, a la legalidad vigente. Las encuestas auguran que es el único miembro del tripartit que no se meterá la hostia del siglo, aunque es tal vez el partido cuyos resultados se auguran más inciertos: según unas encuestas, baja entre uno y dos diputados, y según otras, se mantiene e incluso sube. Supongo que todo dependerá de la participación y, teniendo en cuenta que el margen de recuperación que le quede al PSC se producirá a costa de ICV, más bien me temo que baje un par de diputados y se quede en 10. De todos modos, mantiene un electorado fiel que pasa de gilipolleces, por lo que, en consecuencia, el equipo de campaña no se las ha dado. Inteligente decisión, aunque les cueste votos.

CiU. No ha presentado ninguna chorrada durante la campaña electoral. Curiosamente, ha subido en las encuestas y podría obtener la mayoría absoluta en las elecciones del domingo. Que cada cual lo interprete como quiera.

En resumen, que el proceso de italianización de la política catalana corre en paralelo al proceso de polonización de ésta (por el programa Polònia, se entiende), y a estas alturas no hay que descartar ningún resultado, ni siquiera la resurrección del héroe de cómic, ese Increíble (y tanto) Hombre Normal que siempre suele imponerse al Lex Luthor de turno (y, al respecto, ¿alguien ha reparado en cómo se parecen Mas y Luthor?). O eso, o el Frente Convergente Popular logra expulsar a Monti. O Carmen de Mairena consigue hacer papilla al president Montilla. Todo puede suceder. Y es que en estos casos es de aplicación esa máxima tan intelectual de que hasta el escrutinio final no hay nada decidido.

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viernes, 19 de noviembre de 2010

Amor loco en la biblioteca

La entrada de hoy de Frikitecaris es de mi cosecha y, para darle un poco de autobombo a la cosa, aprovecho para enlazarla (o hacer crossposting, como habría que decir en jerga bloguera). Aprovecho la actualización de hoy para recomendar la exposición sobre el pintor mallorquín Miquel Barceló e introducir una reflexión que, dado el tono de la entrada, puede parecer de coña pero que en realidad no lo es tanto: en ocasiones, añadir o quitar un solo elemento (o personaje, o escena, dependiendo del medio) puede cambiar completamente una obra de arte, y marca la diferencia entre lo sublime y lo chabacano, entre lo magistral y lo rastrero... o entre diversas formas de lo uno y de lo otro. Lo cierto es que L'amour fou y Le petit amour fou, aun conteniendo casi los mismos elementos, son dos obras completamente diferentes, e incluso parecen contar historias opuestas.
Un ejemplo bien claro, para que sepáis a qué me refiero: ¿hasta qué punto es Blade Runner la misma película si comparamos la versión comercial con el montaje del director? Una voz en off , la imagen fugaz de un unicornio y la eliminación del epílogo consiguen que sean dos películas completamente diferentes.
Otro ejemplo: ¿alguien echó de menos a Tom Bombadil cuando fue a ver El Señor de los Anillos? Pues eso.

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Frikitecaris llega a tiempo; por los pelos, pero a tiempo. Del 16 de julio de 2010 al 9 de enero de 2011 se está celebrando en el Caixa Forum de Barcelona una exposición retrospectiva: "Miquel Barceló (1983-2009)", que, por supuesto, os recomendamos encarecidamente.
El plato fuerte de la exposición es una de sus cumbres artísticas, La solitude organisative, ese desasosegante retrato de un simio arrinconado en el estudio del pintor mallorquín, que él considera un autorretrato encubierto y que pone de manifiesto grandes temas como la incomunicación y la soledad del artista inmerso en el proceso creativo. No obstante, la exposición nos muestra una visión completísima de las diferentes etapas artísticas de este gran pintor. Abundan las técnicas mixtas, las esculturas, la temática marina, las pinturas de Mali, las ilustraciones para la magnífica edición que Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores hizo en su día de La Divina Comedia de Dante y, en resumen, un recorrido sistemático y completo de las grandes preocupaciones de un personaje único en las artes de este cambio de siglo.
Uno de los cuadros más espectaculares de Miquel Barceló se titula L'amour fou y, cómo no, se puede encontrar en esta exposición; en concreto, en la sala titulada "El mar, el museo, la biblioteca y el estudio".
En la exposición se explica lo siguiente:

L'amour fou (1984) alude a los orígenes isleños del autor (Felanitx, Mallorca, 1957), donde el mar y el rompeolas forman un contraste con los estantes de la biblioteca que al autor le gusta considerar "el telón de fondo de su vida".

¡Ése es el espíritu! En efecto, Miquel Barceló dignifica los libros y las bibliotecas en un cuadro único y sugerente, en el que la naturaleza salvaje del mar Mediterráneo y el templo del saber que es un estudio lleno de libros parecen formar parte de un todo.


Además, en la misma exposición tenemos otro cuadro de temática similar, Le petit amour fou, en el que, no obstante, nos falta la ventana al mar y sólo tenemos una biblioteca enorme y desordenada, con todos los libros tirados por ahí de mala manera y, para terminar de arreglarlo, con un desnudo masculino que, a diferencia de la obra anterior, no parece un señor que está posando con aires entre goyescos y modiglianescos en el estudio de Barceló, sino un cenutriousuario que se ha quedado traspuesto después de una juerga de proporciones legendarias, y de resultas de la cual la biblioteca se halla en un estado lamentable.
Parece mentira, pues, cómo puede cambiar de manera tan radical la percepción de una obra artística si se quita o añade un elemento.
En el primer caso tenemos una bella composición armónica, en la que todo cuadra y los elementos se potencian los unos a los otros: el desnudo realza la belleza del mar, éste busca a los libros para simbolizar el tránsito de la naturaleza a la cultura, y, a su vez, los libros "tapan" el desnudo masculino y lo intelectualizan. El mar forma parte de un todo con los libros que hay en el estudio del artista, como si la naturaleza estuviera desbordándose, y la biblioteca fuera el dique de contención del saber humano, pero al mismo tiempo fuera necesario un transvase de uno a otro ámbito.
En el segundo caso, tan sólo vemos una biblioteca hecha unos zorros, con los libros apelotonados en el suelo, y un cenu resacoso y con trempera matinera que se lleva las manos a la cabeza porque probablemente no sepa ni dónde se ha despertado.
Esto del arte es verdaderamente enigmático.

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jueves, 18 de noviembre de 2010

Elecciones catalanas 2010: (I) Propaganda electoral, en un tuit

Como sin duda sabréis, el próximo 28 de noviembre se celebran las elecciones autonómicas catalanas, que tienen todos los números para resultar históricas por un buen puñado de motivos: CiU recuperará el poder (lo más probable es que con mayoría suficiente como para gobernar en solitario), PSC sufrirá uno de los mayores reveses electorales de su historia y arrastrará en su caída a sus otros dos socios del tripartito (ERC y, en menor medida, ICV), el nacionalismo de izquierdas mutará en independentismo declarado y tal vez coloque tres formaciones políticas en el Parlament, la opción no nacionalista de Ciutadans se consolidará, el PP catalán tiene todas las papeletas para convertirse en la tercera fuerza política catalana pese a su preocupante deriva hacia la extrema derecha (vivero electoral en alza, en el que competirá con una Plataforma per Catalunya que literalmente puede arrasar en algunos municipios conflictivos en las próximas elecciones locales de mayo de 2011), el Partit Pirata puede captar buena parte del voto en blanco (que, dicho sea de paso, podría volver a batir récords y situarse en cifras precoupantes), cabe la posibilidad de que un partido cuyos candidatos son un cantante disfrazado de Elvis y una meretriz transexual obtengan representación parlamentaria (con lo que terminaría de acentuarse la italianización de la política catalana) y, en resumen, puede que sea la primera vez en que una convocatoria electoral que no sea un referéndum o unas elecciones europeas registre mayor número de abstenciones que de votos, ya sean válidos o nulos. El panorama es, pues, muy interesante, y es mucho lo que hay en juego. 
Hasta el momento, lo más llamativo de la campaña está siendo la publicidad electoral, de tintes marcadamente pornográficos o provocadores, y que dejaré para otra entrada, si me da tiempo a escribirla antes de las elecciones. 
No obstante, hay aspectos más serios que a veces se pierden en el mar de chorradas folclóricas que dan la nota de color y calan en el espectador ajeno al proceso electoral. 
La atomización del voto: en las elecciones de 2003 hubo cinco formaciones con representación parlamentaria; en las de 2007, seis; en las de 2010, entre siete y nueve, según los sondeos.
La ruptura de la doble dicotomía izquierda-derecha y nacionalista-no nacionalista, pues ahora los planteamientos son, más bien, independentista-no independentista y xenófobo-no xenófobo, con CiU en un apacible y calculadísimo punto medio (que no equidistante) que, para quien contemple el panorama político catalán en dos dimensiones, podría parecer el punto donde confluyen el eje de las X(enofobia) y el eje de las Y(ndependencia, y perdonen la falta ortográfica, pero era necesaria), pero que en realidad hay que contemplar en tres dimensiones para percibir lo que es: el ápice de una pirámide (o la anxaneta de un castell, si lo preferís). Si superponemos la vieja dicotomía y la nueva, resulta que hay muchos más perfiles de votante que hace cuatro años. Como es lógico, esto redundará en un proceso creciente de atomización electoral, de caudillismo (ya no votaremos al partido, sino a la persona, pues hay varias opciones en el mismo espacio político, y hay que elegir) y desinterés por la política.
En fin, que las elecciones tienen muchos aspectos muy interesantes que comentar, es una lástima que no tenga tiempo para desarrollarlos en una serie de entradas mucho más ambiciosas y, en resumen, lo único que puedo ofreceros es un refrito de mis últimos silbidos en Twitter, ese reto diario a mi verborrea que, dicho sea de paso, se está saldando con un estrepitoso fracaso: ¡tengo serios problemas para expresarme en menos de 140 caracteres! He aquí la primera entrada del blog en la que desarrollo una paja mental surgida de mi cuenta de Twitter. ¿Mi cuenta de Facebook ha muerto, y larga vida a Facebook? En realidad, no. Pero hoy toca hablar de mi Twitter.
A medida que he ido recibiendo la propaganda electoral en casa, he ido tuiteando las impresiones que me producía la publicidad de los distintos partidos políticos que se presentan a las elecciones catalanas. Ha sido un reto, porque resulta complicado resumir tanta (o tan poca) locuacidad en un número tan reducido de caracteres, pero creo que no me he dejado nada realmente importante.
Así pues, procedo a copia y pegar esos mensajes, y vosotros decidís si se ajustan o no a la realidad, si se me va la olla, si tengo razón, si sí pero no, si no aunque puede, si ni si ni no, o qué. 
Por supuesto, he hecho alguna trampa con respecto a la redacción original, pero respeto el número de caracteres, aunque, eso sí, añado entre paréntesis algunas acotaciones efectuadas a posteriori).

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Análisis de la publicidad de #eleccions #28N. PSC: único programa rigurosamente bilingüe, muy bien estructurado, paranoia anti-PP.
(En realidad, hay más programas bilingües, como los del PP y C's, que me llegaron después. Insisto en que está muy bien estructurado y es muy claro. Acojona un poco la cubierta, con Montilla en blanco y negro sobre fondo rojo sangre.)

Análisis de la publicidad de #eleccions #28N. PP: folleto resultón, paranoia casi xenófoba, Rajoy tiene más peso que Sánchez Camacho.
(Curioso: dos días después de este folleto, que es claramente contraproducente y alinea al PPC en el mismo espacio electoral que PxC, recibo uno nuevo, mucho mejor diseñado, casi el hermano gafapasta del folleto del PSC. ¿Juegan a Jeckyll y Hyde, o qué?)
Análisis de la publicidad de . PP: nuevo folleto, más moderado que el anterior, bilingüe, look a lo disco de Air.

Análisis de la publicidad de #eleccions #28N. CiU: decálogo clarísimo, casi minimalista; ambigüedad sobre independencia; buen lema.
(Añado, por falta de espacio: demasiado protagonismo para Mas. Caudillismo o, cuando menos, personalismo evidente. Certeza de que van a ganar sin bajarse del autobús, lo cual puede ser peligroso para sus intereses.)
 

Análisis de la publicidad de #eleccions #28N. ERC: casi monotemáticos con indepencia, paranoia anti-PP y CiU, ahorrativos en papel e ideas.
(En realidad, una triste octavilla con sólo cuatro puntos, sumamente vagos. Tal vez un folleto así merezca que no remonten el 28N y el partido que aglutine al voto independentista vaya a ser SI.)

Análisis de la publicidad de #eleccions #28N. ICV: únicos que proponen reforma constitucional, detallan logros del tripartit, color chillón.
(Para mí, lo realmente destacable es que es la única fuerza política que propone plantear la hipotética independencia de Catalunya siguiendo el cauce que marca la Constitución Española: mediante el referéndum previsto en el artículo 168. Si le añadimos el apartado de logros del tripartit, tenemos el folleto electoral más lúcido de todos. También da puntos el hecho de que no disparan a matar contra nadie: se dejan de paranoias y se centran en un programa que, empero, resulta algo utópico.) 

Análisis de la publicidad de #eleccions #28N. C's: apela directamente al votante, "rebélate" crea complicidad pero pierde matices positivos.
(No hay mucho más que comentar: buen lema de campaña, que se va a traducir en que mantendrán representación parlamentaria, pero que los pone directamente en contra de todas las demás fuerzas políticas.) 

Análisis de la publicidad de #eleccions #28N. Regrupament: ¡menos monotemáticos con independencia que ERC! Incluyen carta. Color cantoso.
(Tal vez demasiado texto y demasiadas propuestas: es un folleto electoral, no el programa electoral. Por ahí pierden fuerza: no transmiten nada en concreto. Pecado mortal, ya que compiten con ERC y SI por los mismos votantes.)

Análisis de la publicidad de #eleccions #28N. UPyD: ¿sólo una carta de Rosa Díez a una sola cara? En serio, ¿dónde está el programa?
(Impresentable, sobre todo si se tiene en cuenta que se las tienen que ver con C's, que ocupa su mismo espacio político, y con quienes deberían haberse coaligado en estas elecciones. Ellos mismos, pero a priori parece la campaña peor planteada, superando incluso a ERC.)

Análisis de la publicidad de #eleccions #28N. Partit Pirata: magníficas consignas, trata de ganarse al voto en blanco, tal vez muy teórico.
(No imprimen folletos para ahorrar papel. Cuanto más repaso su programa, menos me creo que vayan a dar la sorpresa: son demasiado inconcretos. Eso sí, en cuanto den con unas cuantas propuestas realistas, puede que consigan ganarse a muchos votantes indecisos.) 
(EDITO : Gracias a Humberto, número 65 de la lista del Partit Pirata por Barcelona, recibo en casa un conjunto de propaganda electoral impresa, con un llamativo barquito de papel, muchas pegatinas y un marcapáginas. El programa parece bastante centrado en un tipo concreto de elector, urbano y conectado a Internet, y no parece tener en cuenta las necesidades de la Catalunya rural, pero supongo que irán dotando de contenidos su programa electoral para las próximas elecciones. De todos modos, la impresión es más positiva que al principio de la campaña, aunque todavía tienen que refinar un tanto el lenguaje electoral y hacerlo más sencillo y comprensible para los posibles votantes.)


Análisis de la publicidad de #eleccions #28N. SI: kit completísimo, Laporta hasta en el sobre, monotema independencia, paranoia y victimismo.    
 (El programa electoral de Laporta está bastante alejado de la realidad, y tanto personalismo puede que acabe pasándole factura. Por lo demás, el billete de 3.000 euros es gracioso.)

Análisis de la publicidad de #eleccions #28N. PxC: paranoia extrema xenófoba: no hablan de obras públicas (¿porque mano de obra es guiri?).
(La ley del embudo aplicada a su máxima expresión: todo se reduce a un solo tema, como ERC, y se omiten de manera interesada las cuestiones importantes que no están relacionadas con la inmigración: traspasos de competencias, urbanismo, obras públicas, postura con respecto al Estatuto, limitación de velocidad en carreteras... No obstante, queda la sensación de que un mensaje tan minimalista y machacón calaría en la opinión pública si no fuera porque el PP los está dejando fuera de juego en su propio terreno.)
 

Echo en falta publicidad electoral de la CORI y del partido de Montserrat Nebrera. Si llegan a enviarla, actualizo.

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jueves, 11 de noviembre de 2010

Heridas y cicatrices: Por un puñado de semen (II)

Decíamos ayer que en 1999 pasé por uno de los momentos más surrealistas de mi vida gracias a un espermiograma, seminograma o análisis de semen que tuve que hacerme debido a la enfermedad que padecía. 
Meses después, me restablecí de mi linfoma de Hodgkin, comencé a hacer una vida normal (entendámonos, normal dentro de mis parámetros habituales de desmadre y friquismo) y me desentendí del asunto como quien invierte en un banco y deja pasar los años hasta que llega el momento de retirar lo invertido, junto con un buen pico en concepto de intereses, fiándolo todo a la mano invisible del mercado (aunque, en mi caso, la mano responsable de aquello había sido bien visible, sobre todo si bajaba la vista a la derecha).
La vida me cambió sustancialmente. Me mudé a Barcelona, la enfermedad de mi madre la llevó a Jaén, donde mi hermana estuvo cuidándola hasta que pidió un traslado a Madrid, y, en resumen, mi piso materno pasó varios años desocupado, salvo las contadas ocasiones en que mi madre o servidor nos dejábamos caer por allí. De vez en cuando volvía a casa y me encontraba con alguna que otra carta del Banco de Semen del Ramón y Cajal, a modo de recordatorio de lo que tenía allí depositado. El mensaje era claro: esto es una inversión a plazo fijo, y si no regresas a hacer otra inversión, corres el riesgo de que te cancelemos la cuenta. Pero claro, primero tienes que venir a hacer otro ingreso sustancial; a continuación, comprobaremos tu solvencia --tu liquidez, por así decir-- y entonces te dejaremos retirar el efectivo.
No sé si habéis leído con calma mi entrada anterior. Aquello fue muy, muy humillante. Te ríes cuando lo cuentas o si te lo cuentan, pero maldita la gracia que me hizo en su momento. Y hacer un viaje a Madrid ex profeso para pelármela en el Ramón y Cajal, pues como que no. 
Lo iba dejando, y dejando, y dejando.
Recibí alguna que otra carta. 
Mi hermano Enrique estuvo viviendo seis meses en casa, mientras hacían obra en su piso de Chamberí.
Mi hermana pidió traslado y, una vez en Madrid, se llevó a mi madre a casa, para poder atenderla mejor.
Yo comencé a espaciar más mis visitas a Madrid.
Dejaron de enviarme cartas del Ramón y Cajal. Di por hecho que, transcurridos cinco años, destruían las muestras, y a otra cosa.
Sin embargo...


2009

Me falta cosa de un par de meses para casarme con Cristina, y estamos ultimando la lista de invitados. Hablando en plata, vamos escasísimos de presupuesto y estamos haciendo equilibrios con las invitaciones. La decisión más difícil de todas estriba en no invitar a casi nadie de Madrid, lo que deja fuera a todos aquellos familiares que no sean hermanos, cuñados o sobrinos, con la que quedamos en hacer una celebración casera en nuestro siguiente viaje a la capital, a la que puedan asistir mis padres, que no están para viajes largos.
Una de las afectadas es mi prima, la que me recomendó congelar esperma cuando estuve enfermo. Me llama para felicitarme por la boda, lamentarse por no poder asistir y hacerme pensar en algo en lo que no había caído:
--¿Has pensado en hacerte algún estudio genético? Lo digo por si tenéis pensado tener niños.
No, no había pensado en ello. Los antecedentes familiares de enfermedades por ambos lados son los normales, y no hay ninguna enfermedad realmente preocupante que nos obligue a hacer un seguimiento riguroso al respecto, si bien es cierto que nuestra hipotética futura prole tendrá unos ojos preciosos pero, a cambio, está condenada a ser miope, intolerante a la lactosa, padecer escoliosis y desarrollar alguna que otra alergia. Es un riesgo asumible, que no justifica la adopción de medidas extremas. No obstante, hay un pero:
--Bueno, claro, para eso tendría que saber si realmente soy fértil. No llegué a hacerme otro seminograma en el Ramón y Cajal.
Con lo cual tenemos un problema: se acerca el momento de volver al hospital para pelármela.


2010

Hace más de un año que espero a que me llamen de mi centro de atención primaria para dejarles La Muestra. Mi médico de cabecera se mostró bastante comprensiva cuando le expuse el asunto y me tramitó un volante para realizar el seminograma en el centro de atención primaria propiamente dicho. Me aclaró que tenía que ser muy escrupuloso con la hora de entrega, ya que los espermatozoides tienen una vida muy limitada y corría el riesgo de que La Muestra se echase a perder, por lo que el modus operandi debía ser tal que así: me pongo en contacto con el centro de atención primaria, les digo que me esperen porque La Muestra ya va de camino, extraigo La Muestra y salgo cagando leches hacia el centro de atención primaria, no sin antes haberme limpiado y subido la cremallera, claro está. Casi puedo imaginarme cómo me abro paso Rambla de Brasil  y Carlos III arriba, la calle llena de obstáculos que van retrasando el momento de entregar La Muestra (mercadillos ambulantes, concentraciones espontáneas de gente, skaters, plastas de perro, abuelitos caminando trabajosamente con bastones o muletas, manchas de aceite, visitas del Papa, masas dirigiéndose al Camp Nou porque el Barça juega dentro de un rato, festivales musicales, cabalgatas de Reyes, concursos de castellers, y los inevitables operarios que atraviesan el bulevar acarreando un enorme cristal de dos por cuatro), mientras que la pantalla se parte en dos, y luego en tres, y muestra un montaje paralelo en el que se ve, expectante, al personal del centro de atención primaria, y en la imagen central, un primer plano del segundero de un enorme reloj, con los segundos avanzando implacables, en cámara lenta y con ecos, reduplicaciones y demás efectos sonoros. La llegada es agónica, atropellando abuelitas en silla de ruedas y pegando un gran salto con una cámara lenta que ni Sam Peckimpah, mientras el personal del centro de atención primaria sale a mi encuentro como si fuera a darles el testigo de una final olímpica de relevos, el segundero del reloj se acerca a las doce en punto con un eco estruendoso como único efecto sonoro y, de repente, la pantalla partida da paso a un solo plano, culminamos la entrega y se congela la imagen de Juanmita entregando triunfante La Muestra. Comienza a sonar la música (de Vangelis, curiosamente) que preludia los títulos de crédito.
Pero bueno. Como digo, pasa un año y empiezo a mosquearme. No me llaman. Desde que quitaron las listas de espera, no hay manera de saber cuándo te van a llamar, porque la cosa es así: yo quito las listas de espera, pero te llamo cuando te llame, con lo que benditas fueran las listas de espera, porque por lo menos podías cagarte en el Servei por tenerte catorce meses esperando; ahora te cagas en ellos cada vez que piensas en el asunto, y no tienes manera de saber si te van a llamar mañana o el día de tu jubilación.
También es cierto que mi salida del pisito compartido de la calle Arizala ha sido accidentada; no la salida en sí, sino los trámites posteriores, la devolución de la fianza. Nuestra casera nos da largas con el tema, llegamos al extremo de ponerle un burofax para recordarle que no devolver la fianza es un delito de apropiación indebida y que ella misma, con lo que sólo conseguimos que se encabrone con el asunto y no nos devuelva ni un puto duro. Y en esas seguimos, año y medio después. 
Comienzo a sospechar que la citación me llegó hace unos meses, o incluso hace más de un año, pero que la ex casera de marras me incautó la notificación; no porque fuera esa notificación en concreto, sino porque no nos ha devuelto ni una sola carta, y me consta (por Margarita la portera) que de vez en cuando se lleva nuestro correo del buzón y le dice que ya nos lo dará.
Total, que todo esto me lleva a tomar una decisión que debí haber tomado tiempo antes: comunicar  mi nueva dirección a mi centro de atención primaria y al servicio de Hematología del Hospital Clínico. Por separado, porque no cruzan datos, así que doble trabajo.
Y ni por ésas me llega la llamada para que vaya a dejarles La Muestra. 


Regreso a la consulta de mi médico de cabecera, vuelvo a exponerle el asunto y me comenta que los plazos de espera son amplios, y que muy bien pudiera ser que aún no me hubiesen llamado para hacerme el seminograma. No obstante, me hace otro volante, y a esperar.
Pero me acuerdo de cómo era el protocolo la vez anterior y le pregunto:
--¿Y esto... me lo hacéis..., quiero decir, me lo hago aquí, o tengo que ir al Clínico?
--Pueeeees... --contesta, como si la hubiesen pillado en falta--. Pues no lo sé --contesta, consciente de que la he pillado en falta--. Espera que pregunte. 
Busca el número en cuestión, descuelga, yo pienso "Lo va a hacer, lo va a hacer" y, para confirmar mis temores, lo hace. Se levanta, abre la puerta y, en el pasillo, le comenta al celador:
--Oye, que ahora te mando a un chico que quiere hacerse un seminograma. La extracción de La Muestra... ¿la tiene que hacer aquí, en su casa o en el hospital?
Y el celador le responde, en una sala de espera abarrotada:
--Ah, sí, dile a ese chico que venga ahora, y le cuento cómo tiene que hacer lo del seminograma y dónde tiene que extraer La Muestra.
Puede que no ocurriese exactamente así, pero bueno, uno se pone muy paranoico cuando hablan de según qué cosas con público delante y tiende a magnificar las situaciones. El caso es que la puerta estaba abierta. Bueno, entreabierta.
Un cuarto de hora después, con toda la sala de espera presenciando la escena (esta vez sí), el celador me aclara que no, que esas pruebas ya no se hacen en el centro de atención primaria.
--El asunto es que los espermatozoides tienen un período de vida muy limitado, y por eso es importante que estén en las mejores condiciones posibles. Tienes que extraer La Muestra en el servicio de Ginecología del Hospital Clínico... --Enarbola la hoja del protocolo que me ha dado la médico de cabecera--: Y ya sabes, tienes que observar de tres a cinco días de abstinencia sexual, porque de lo contrario corres el riesgo de que La Muestra sea inútil y debas regresar de nuevo.
El celador dice "abstinencia sexual", pero en la hoja de protocolo pone "abstención sexual", lo cual es un contrasentido. ¿Qué coño quiere decir "abstención sexual"? ¿Eso no era la castidad? 


Guardamos los días preceptivos de abstinencia (que no de abstención, ya que somos votantes activos; como mucho, de voto en blanco) y nos plantamos en el servicio de Ginecología del Clínico el día y a la hora en que nos habían citado. La redacción de la hoja informativa es tan nefasta que a primera hora de la mañana me asaltan las dudas: ¿seguro que tengo que hacerlo allí? Tal como está redactado, da la impresión de que tengo que depositar La Muestra en recepción a las nueve de la mañana, con independencia de la hora para la que tuviera cita. A ver si voy a tener que regresar otro día, y Cristina ha pedido el día libre para nada...
Llamo y me confirman que no, que lo había interpretado bien, que tengo que presentarme allí en, digamos, ayunas, y dejarles La Muestra in situ.
El servicio de Ginecología del Clínico tiene todo lo que cabe esperar en la sala de espera de un servicio de Ginecología: muchas mujeres, algún que otro marido, y nosotros dos. 
--Buenas, que tenía hora para esta prueba...
La enfermera del control grita a su compañera:
--¡Oye, que aquí hay uno que viene a hacerse un seminograma! --Una vez han intercambiado un comentario en voz baja, me mira, suspicaz--: ¿Y a ti quién te ha encargado esta prueba?
--Yoo..., estooo..., mi médico de cabecera.
No veo dónde está el problema. ¿Por qué motivo no puede una médico de cabecera encargarme un seminograma?
--Bueno, mira, aquí tienes el bote donde debes obtener La Muestra. Allí al fondo hay unos servicios de caballeros.


Omitiré comentarios. No se trata de un apartado exótico preparado ex profeso para la ocasión. Dado que el Servei Català de Salut funciona bastante mejor que la sanidad pública madrileña, lo único que pedía era una puerta que cerrase con un pestillo como Dios manda (y no con la puta trabilla del Ramón y Cajal), a salvo de celadores inoportunos y, por supuesto, con el material gráfico puesto al día, las hojas sin pegar y, sobre todo, de calidad. No sé, no hablo de un vídeo de Traci Lords cabalgando desaforada sobre el palitroque de Ron Jeremy, pero con un Playboy recientito ya me iría bien; tampoco es pedir demasiado, digo yo.
Pero no. No es que esto sea un lavabo de caballeros, situado en el servicio de Ginecología, el lugar dispuesto para este tipo de pruebas, sino que se trata del lavabo de caballeros del Servicio de Ginecología. Está en medio de un puto pasillo, al lado del servicio de señoras, a cinco metros de las sillas de la sala de espera. Menos mal que  quien diseñó el edificio de consultas externas del Clínico tuvo la delicadeza de no juntar Ginecología con Pediatría, porque de lo contrario haría ya tiempo que habrían salido en la prensa.
Cristina me desea suerte y yo me arremango, literal y figuradamente, dispuesto a que la experiencia sea menos traumática que en el Ramón y Cajal, once años antes.
La primera en la frente: sólo hay un váter.
Me lavo las manos, entro en el váter y hago todo lo que se puede hacer para que la cosa salga bien. 
Echo el pestillo. 
Me aseguro de que el pestillo funciona correctamente.
Me quito el abrigo sin prisa pero sin pausa.
Lo cuelgo en un gancho instalado allí a tal efecto. A la tercera, porque parece diseñado para chaquetitas ligeras, pero lo consigo colgar.
Levanto la tapa del váter.
Tiro de la cadena.
Me cago en lo guarra que es la gente.
Dejo el botecito sobre la cisterna.
Abro la tapa del botecito.
Compruebo que hay papel higiénico, arranco varios cuadraditos y los dejo a mano.
Evalúo la situación y decido, sobre la marcha, que lo haré de pie.
Me saco la chorra.
Decido que no, que mejor me bajo los pantalones.
Procedo.
Me asfixio un poco, porque lo hago de manera tan silenciosa que caigo en la cuenta de que llevo un rato sin respirar.
Intento acompasar un poco la respiración y no hacer demasiado ruido.
Alguien intenta abrir la puerta.
Tiro de la cadena, para ganar tiempo.
Ese alguien continúa allí. Sigue intentando abrir la puerta, y tengo que atajarlo con un "¡Eeeeh!".
No está meando ni lavándose las manos. O sea, viene a hacer lo mismo que yo.
Genial, lo que me faltaba: que me metan prisa.
Vuelta a empezar.
Vuelvo a tirar de la cadena.
La cosa continúa como cabe esperar, aunque omito detalles escabrosos y/o explícitos. Sustituyámoslos por una elipsis sonora: pocos minutos después, vuelvo a tirar de la cadena. 
Lo recojo todo, y me guardo el botecito en la bolsa que había pertrechado a tal efecto.
Maldita sea, el bote no se tiene en pie y se escora a un lado. Veo mi vida desfilar ante mí en cámara lenta.
¡Noooooo!
Hago una parada que ni Iker Casillas. Decido meter el bote en el bolsillo del abrigo, y sostenerlo con la mano derecha.
Ahora sí, ahora está todo.
Me dispongo a salir al mundo exterior...
... y me encuentro con dos señores haciendo cola. Uno, cuarentón holgado. El otro, melanodermo radical de unos treinta y pocos.
Los dejo atrás. Cristina no se sobresalta especialmente cuando me ve, así que debo de estar poco sudado y con cara de persona normal. De hecho, hasta comenta que he tardado poco tiempo. Entonces le comento que he tenido que darme prisa porque había más gente aguardando.
--¿Y sólo hay un váter? Ya puede ser, porque han entrado dos señores y ninguno de ellos ha salido aún.
Deposito La Muestra en el mostrador, valga la redundancia, y la misma enfermera de antes me mira con cara de mala hostia.
--¡No, ahí no lo dejes! Ya te llamaremos.
Nos sentamos. Pasan los minutos y allí no nos llama ni dios. Vuelvo al mostrador y la enfermera me indica en qué puerta debo esperar. Nos plantamos ante la puerta, y estamos al quite, pero allí no llaman a nadie y las parejas entran y salen, supongo que por ciencia infusa, o porque tienen muy interiorizado el concepto de reloj biológico. Aprovechamos que nos confunden con otra pareja y entramos.
La enfermera me mira con cara de mala hostia, abre la puerta y me dice, de manera que todo el mundo lo escuche:
--No, para lo del seminograma ya te llamaremos.
No tardamos ni dos minutos en decidir que no es que me tengan manía, sino que hacen lo mismo con todo el mundo: ahora le toca al señor que estaba esperando turno en el lavabo mientras yo hacía mis cositas.
--Me confundí con otra persona --se disculpa, a continuación. Y llama a una enfermera que nos lleva aparte y tiene el detalle de conducirnos al pasillo de uso exclusivo de personal del hospital. Una vez allí nos disponemos a que me efectúen un amplísimo tercer grado, similar al del Ramón y Cajal, en el que detalle mis usos y costumbres sexuales. 
En vez de eso, me tienden una hoja fotocopiada, que encima es la misma que me habían dado en el centro de atención primaria:
--Firma aquí.
En cuanto estampo la firmita (encima de una bandeja llena de instrumental médico), la enfermera me tiende unas etiquetas.
--Hala, tú mismo.
Asistido por Cristina, porque estoy temblando de los nervios de otro modo las etiquetas se me habrían caído al suelo, las pongo de cualquier manera, pues tengo más o menos la misma libertad de movimientos que las señoras de la limpieza en la escena del camarote de los hermanos Marx, y acto seguido la enfermera deposita La Muestra en la bandejita, de manera desabrida. No se le ha caído al suelo de puto milagro. Y, no es por nada, pero La Muestra tiene un color cada vez más amarillento y una textura cada vez más líquida. Parece una muestra de orina. A ver si con la gilipollez se van a morir mis pequeños guerreros y voy a tener que regresar otro día a lanzar un nuevo desembarco de Normandía...
Me dan el teléfono de la persona de contacto, y me dicen que llame en cosa de una semana. Cosa que hago.


Regresamos unos diez días después, a recoger los resultados. No nos habían dejado claro si nos los enviaban por correo, o qué. Llamo, me dicen que tengo que ir a recogerlo en persona, con el DNI, y para allá que vamos.
Pero antes...


Subo a Industriales de la UPC, donde he quedado con Emmanuel, mi ex compañero mexicano de piso, que está de paso por Barcelona antes de regresar a México lindo y hermoso. A la altura de Riera Blanca me llaman al móvil. Me da un vuelco el corazón, porque es de casa de mi madre, y a esas horas mi madre está dormidísima, con lo cual el hecho de que me llamen sólo puede significar malas noticias.
Como el teléfono móvil es nuevo, y aún no sé muy bien cómo funciona, consigo colgar en vez de responder. Entra un mensaje: tengo un recado en el contestador. Devuelvo la llamada. Comunica. Me dispongo a escuchar el mensaje. Suena el "pi, píiii" de una llamada, pero, como lo tengo descolgado, salta como llamada perdida. Vuelvo a llamar y vuelve a salirme el tono de comunicando. Consigo escuchar el mensaje. 
Acaban de recibir una llamada del Ramón y Cajal. Del Banco de Semen. Que tienen un recuerdito mío desde hace años y que, una de dos, o voy inmediatamente a dejar una muestra o destruyen la que tienen. A continuación me dan el número de teléfono.
Llamo, hablo con la cuidadora de mi madre y le cuento un poco por encima el porqué de la llamada y de mi muestra madrileña. 
No me da tiempo a llamar antes de la comida. Lo hago en cuanto llego a casa.
--Diga --responde una voz como a desgana.
--¿Es el Banco de Semen del Ramón y Cajal? --pregunto, por pura precaución, no vaya a ser que haya apuntado mal el número de teléfono, y esté hablando con la archidiócesis de Madrid-Alcalá o con la sede del Foro de la Familia, o qué sé yo--. Mire, que llamo porque tengo una llamada de ustedes y...
--Eso es de nueve a una. --Y cuelga.
Pues qué bien.
Ahora tengo un problema. Resulta que me acabo de hacer un seminograma en Cataluña,  cuyos resultados aún no tengo y podrían ser desalentadores, y me llaman de Madrid por el mismo motivo, solo que no me apetece ni por asomo gastarme varios cientos de euros en un viaje exprés a Madrid con la única finalidad de pelármela a disgusto. ¿Qué hago? ¿Pongo en marcha un Pajilla Spanish Tour 2010, para dejar muestras por doquier, o voy paso a paso, y tomo una decisión sólo cuando tenga los resultados del seminograma de Barcelona?
Llamo a la mañana siguiente al Ramón y Cajal, y me exponen la situación de una manera incluso desagradable.
Mi obligación era ir allí a dejar una nueva muestra.
La muestra que tienen lleva allí demasiados años, y poco menos que incordia.
Les da igual que yo no viva en Madrid: me han llamado todos los años. (Lo cual es mentira, pero bueno.)
O voy ya mismo a dejar una muestra o les envío un fax autorizando la destrucción de las muestras ya existentes. Me dan el número de fax y me dictan lo que tengo que escribir.
Definitivamente, la sanidad pública catalana es algo menos inhumana que la madrileña.
Por otro lado, si no pueden destruir las muestras sin mi permiso expreso, no les hará ningún mal (aunque tampoco les hará ni puta gracia) dejar pasar una semana. Por muy bordes que se me pongan y mucha prisa que me metan, si yo no digo que destruyan, no pueden tocar ni un pálido y aterido espermatozoidito mío.
Empiezo por donde hay que empezar. 
Vamos al Hospital Clínico y recogemos los resultados.
--¿Y se puede saber quién te ha encargado la prueba?
--Mi. Médico. De. Cabecera --respondo, dejándolo claro, porque ya no sé ni cómo decirlo--. El otro día me dijeron que preguntara por Menganita.
--Pues espérate aquí. Escolta, Menganita!!! --interpela a otra enfermera, a voz en grito, delante de toda la sala de espera--. T'en recordas d'aquell seminograma que...?
Total, que nos mandan a esperar un rato, veo cierto trajín en el control y me llaman con la mirada.
--Aquí está.
Y me tiende un sobre, que recojo.
Quiero preguntarle si eso es todo, si tengo que hablar con algún especialista o si me van a contar de viva voz los resultados.
--Bon. Dia --me despacha, sin margen para continuar la conversación.
Definitivamente, la sanidad pública catalana es igual de borde que la madrileña.
Vamos al rellano de la escalera y abrimos el sobre con premura. Como era previsible, hay una ristra de tablas y cifras... ¡sin apenas valores de referencia!
No obstante, hay un detalle que no se nos pasa por alto: la valoración general es "formas normales". Podemos respirar tranquilos y, más importante aún, enviar el puñetero fax al Ramón y Cajal para que destruyan tranquilamente mis pequeños Han Solos conservados en carbonita, o nitrógeno, o lo que sea. 
Ya en casa, y Cristina en el curro, miramos por internet y nos encontramos con un detalle que nos da que pensar: al parecer, hay un tipo de espermatozoides que están muy bajos, y, aunque el promedio es normal, no terminamos de quedarnos tranquilos.
Resulta que hay cuatro tipos de espermatozoides, a los efectos de un seminograma:
Los progresivos rápidos (tipo a), que son las auténticas tropas de élite del Cuerpo de Espermatozoides. Son los sardaukar, los ninja, los marines, los espartanos, los Chuck Norris con cola y ADN. Tienen una Misión y están dispuestos a cumplirla.
 
Los progresivos lentos (tipo b), que son el cuerpo de zapadores. Saben adónde van, y están dispuestos a lograrlo, pero prefieren ir a su ritmo. No están entrenados como lo están los rápidos, y saben que no tienen muchas posibilidades en el cuerpo a cuerpo, pero son imprescindibles para que la batalla se pueda culminar con éxito. Y, en caso de necesidad, si los progresivos lentos perecen en alguna emboscada hormonal, están tan capacitados como ellos para alcanzar sus últimos objetivos.
Los no progesivos (tipo c), que son la retaguardia. Ven el combate a lo lejos, y lo más que pueden hacer es animar a distancia y ver los combates por la tele. No es que no quieran ir, es que están muy lejos y pa qué van a molestarse en ir, si no tienen nada que hacer; a ver, que no es por no hacerlo, si hay que ir se va, pero ir pa ná es tontería.
Y, por último, los inmóviles (tipo d), que son los no aptos para el combate. Están pero es como si no estuvieran.
Por utilizar un símil menos bélico, podríamos decir que los del tipo a son Bernard Hinault o Eddie Merckx en sus buenos tiempos (caníbales sedientos de victoria), los del tipo b son Miguel Induráin (subiendo a su ritmo, sin obsesionarse por los demarrajes insensatos de Claudio Chiapucci o Gianni Bugno, ellos atacan y quien pueda que los siga), los del tipo c son Perico Delgado justo después de que le dé la pájara por haber atacado cinco kilómetros o dos puertos antes de tiempo, y los de tipo d, pues bueno, son gente como yo mismo cuando me ponen delante una bici de carreras y me dicen que suba el Tourmalet, sin ir más lejos.
La suma de mis espermatozoides a y b entra dentro de lo normal; sin embargo, los del tipo a están algo por debajo de los valores que se dan como normales, mientras que los del tipo b tienen un porcentaje algo mayor que el digamos deseable. Mis chicos se lo toman con calma y sin estresarse, prefieren caminar a correr, no se puede decir que destaquen por su espíritu competitivo y desde luego se detienen de vez en cuando para sacar fotos y contemplar el paisaje. Por lo menos, no son de los que se quedan en el bar tomándose una caña mientras los inquietos progresivos deciden ir de excursión.
Decidimos salir de dudas, así que pido hora a una especialista para que me dé su opinión de experta. Y lo que escucho me satisface: el porcentaje de los progresivos rápidos es normal, resulta irrelevante que haya más del tipo b, y en estos casos lo que cuenta es la cantidad, más que la calidad: el volumen es más que suficiente para garantizar que, si los dejáramos actuar, mis soldados del amor podrían conquistar el baluarte sin mayores complicaciones, haciendo gala de una superioridad numérica más que holgada. Son tantos que, por pura estadística, alguno conseguirá acercarse a la chica, llegado el caso.
Así pues, por fin puedo quitarle un peso de encima al Ramón y Cajal. En cuanto pueda les envío el fax de marras.
Y antes de que os pongáis estupendos y hagáis cábalas: no, no estamos en ello. Pero, dado mi historial clínico, cabía la posibilidad de que yo me hubiese quedado estéril a raíz de la quimioterapia, que esa esterilidad fuera permanente y que, por lo tanto, fuera necesario recurrir a La Muestra que guardo en el Ramón y Cajal. Por lo tanto, queríamos salir de dudas. Fin de la historia masturbatoria... espero.

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lunes, 8 de noviembre de 2010

Bibliotecas del Mundo: Gugulethu (Sudáfrica)

A este paso, mi blog va a parecer mi cuenta de Twitter, pero sin límite de espacios. Esta entrada es recursiva por partida doble. Es un crosspost de una entrada mía de Frikitecaris, que a su vez es un crosspost de la que colgaron Helena y Jose en su imprescindible blog Al Pie de Table Mountain. Sólo me ha faltado resucitar Bodoni's Blog...

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No, Gugulethu no es una mezcla de "Google" y "Chtulhu" (lo cual sería algo muy "friki,-" pero decididamente opuesto a "-tecario"), sino una localidad próxima a Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. Nuestros buenos amigos Helena y José Manuel viven allí desde hace un par de meses, por motivos docentes, y gracias a ello nos deleitan con su muy recomendable blog Al Pie de Table Mountain, en el que nos refieren las pequeñas grandes cosas que puedes hacer y visitar en Sudáfrica mientras ultimas una tesis doctoral sobre la tradición oral bosquimana.
Precisamente, una de esas cosas es participar en un cuentacuentos mestizo, narrado en español , inglés y xhosa, o disfrutar de una merendola multicultural, sentado en una alfombra, mientras dejas volar la imaginación en una humilde pero preciosa biblioteca recién inaugurada. Pues bien, todo eso y más lo podéis leer en esta interesantísima entrada. Porque, a fin de cuentas, las bibliotecas también pueden unir, y la de Gugulethu lo hace.


(¡Muchas gracias por compartir vuestro texto, Helena y Jose!)

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Y nada más. Semana a rebosar de trabajo. Ahora mismo hago un alto en una corrección no especialmente porculera y en cuanto actualice escribiré un informe de lectura que debo para Círculo de Lectores y que, por supuesto, subiré al blog una semana de estas.

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