lunes, 26 de octubre de 2009

Lo primero es lo primero

Barcelona, hace más o menos un año. Tienes ocho metros de estantería que acaba de montar tu suegro para que vayas colocando los libros que quepan; los que no, irán al garaje de casa de tus suegros, hasta que tengamos un piso más grandote, o los vendamos, o qué sé yo.
¿Cuáles son los primeros libros que colocaría un friqui?
El resto es accesorio.
Un año después, la estantería está ligeramente cargada.
En cuanto pueda me compro un lector de libro electrónico. La de espacio que me voy a ahorrar...

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viernes, 23 de octubre de 2009

Ganadores del IV Premio Xatafi-Cyberdark

A lo largo de estos meses he ido comentando las obras finalistas del IV premio Xatafi-Cyberdark de la crítica de la literatura fantástica. Pues bien, anoche se concedieron los premios, y debo decir que, una vez más, el palmarés ha quedado de lo más apañado.

Copio y pego el comunicado que la Asociación Cultural Xatafi publicó tras la entrega del premio.

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El pasado jueves 22 de octubre a las 20:30 se entregaron los IV Premios Xatafi-Cyberdark de la crítica de literatura fantástica durante la Gala de las Letras, celebrada dentro de los actos de Getafe Negro. Estos galardones reconocen las obras más destacadas del género publicadas en el año anterior, según el veredicto de un jurado.

Dieron lectura de los resultados y entregaron dichos premios David Fernández, de Cyberdark, librería patrocinadora del premio, y Fernando Ángel Moreno y Fidel Insúa, presidente y secretario de la Asociación Cultural Xatafi.

Los ganadores fueron:

Libro español (ex-aequo), dotado con 350 €:


El mapa del tiempo, de Félix J. Palma (Ed. Algaida)
El hermano de las moscas, de Jon Bilbao (Ed. Salto de página)

Cuento español, dotado con 150 €:
"Mosquitos", de Marc R. Soto (El hombre divergente, Ed. AJEC)

Libro extranjero:
El sindicato de policía yiddish, de Michael Chabon (Ed. Mondadori)

Cuento extranjero:
"El índice", de J. G. Ballard (Fiebre de guerra, Ed.Berenice)

Iniciativa editorial:
Francisco Arellano, por Biblioteca del Laberinto

Desde la Asociación Cultural Xatafi felicitamos a los ganadores, y agradecemos a David Fernández por apoyar y financiar los premios Xatafi-Cyberdark, a la organización de Getafe Negro por acoger la entrega de la cuarta edición de los premios, a los organizadores de la Asturcon por haber recibido las entregas de las anteriores ediciones, y además queremos dirigir un agradecimiento muy especial a los jurados de esta edición: Lola Coll, Alfredo Lara, Juan Manuel Santiago, Mariano Villarreal y Arturo Villarrubia.

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Enhorabuena a todos los premiados. Fue un placer leer sus libros, valorarlos, debatir y votar. Y felicidades también a Xatafi, porque el palmarés histórico de los premios está empezando a resultar impresionante, una pequeña biblioteca de cabecera para quien quiera saber qué se ha cocido en el género fantástico publicado en España durante los últimos cuatro años.

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martes, 20 de octubre de 2009

Finalistas de los premios Ignotus 2009

Pues nada, aquí están ya los finalistas de los premios Ignotus. El plazo de votación es mucho más apurado que de costumbre (hasta el 5 de noviembre, día en que comienza la HispaCon de Huesca y la votación puede hacerse de manera presencial), aunque espero que ello no sea un obstáculo para que la participación sea elevada.
Lo primero que me llama la atención es la elevada cantidad de obras que coinciden con la papeleta de finalistas del premio Xatafi-Cyberdark (cuyos resultados se darán a conocer el jueves) y con las sugerencias que publiqué el mes pasado en este mismo blog.
Parece que ha habido unanimidad con respecto a cuáles han sido las mejores obras del año pasado: en novela española, las de Félix Palma e Ismael Martínez Biurrun, que han hecho triplete (también fueron finalistas del Celsius 232, que otorga la Semana Negra de Gijón) y parecen erigirse como las mejores novelas españolas de género fantástico de 2008; en novela extranjera, las de Michael Chabon, Dan Simmons y Robert Charles Wilson (que repiten con respecto a los Xatafi-Cyberdark y que, sin menospreciar a las otras dos finalistas, parece que se van a jugar el Ignotus); en antología, novela corta y cuento español, el mano a mano de Marc R. Soto y Santiago Eximeno (con un tercero en discordia que no entró en la papeleta del Xatafi-Cyberdark: Sergio Mars); y, en relato extranjero, el doble doblete de J. G. Ballard, junto con la consolidación de Tsutsui como sorpresa del año (y, a diferencia del Xatafi-Cyberdark, el cambio de Murakami por Connie Willis).
En resumen, papeletas muy parecidas, pero con algunas diferencias que le dan más colorido al premio, y que pueden servir o bien para acentuar el consenso (premiando con el Ignotus las obras que ya se llevaron el Xatafi-Cyberdark) o bien como desagravio, por la via de premiar obras que no fueron finalistas del Xatafi-Cyberdark.
En el apartado de ausencias llama la atención que Fiebre de guerra, de J. G. Ballard, que coloca dos relatos extranjeros finalistas, no haya entrado en la categoría de mejor antología, máxime cuando se trata de una de las mejores obras publicadas el año pasado, y una de las recopilaciones de cuentos indispensables para entender la obra y pensamiento de uno de los mejores autores de la historia del género. Otro tanto cabe decir de Lo mejor de Connie Willis 1, que, no obstante, coloca un relato finalista. Parece que la categoría de mejor antología se está especializando en nominar y premiar obras españolas, por lo que (sin demérito de éstas) cabría preguntarse por la viabilidad de escindir la categoría en mejor antología española y mejor antología extranjera. Yo lo dejo caer.
A título personal me sabe muy mal que tanto Artifex Cuarta Época como Paura sólo hayan colocado una obra en los apartados de ficción ("Albedo cero", de Víctor Conde, en novela corta, y "La sala de autopsias", de Shane Jiraiya Cummings, en cuento extranjero), pero da la impresión de que, por un lado, después de un año en el que parecía que se iba a consolidar la tendencia a premiar obras de ficción publicadas originalmente en formato electrónico, el papel ha vuelto a ganar terreno y, por otro lado, el dominio de las recopilaciones de relatos de Eximeno, Soto y Mars ha sido tan evidente que apenas ha quedado margen para nominar obras suyas aparecidas en otros medios. En todo caso, lo siento por los estupendos relatos de Carlos Martínez Córdoba, Manuel de los Reyes, Alfredo Álamo, Alejandro Carneiro y Eduardo Vaquerizo, que se han quedado a las puertas, y espero que el año que viene haya más suerte con los de Julián Díez, Magnus Dago, Fernando Ángel Moreno, Víctor Navarro, Alejandro Carneiro, José Ramón Vázquez o Fco. Javier Pérez.
El apartado de artículo ha deparado una papeleta muy interesante, en la que en principio destacan los trabajos de Julián Díez, César Mallorquí y Alfonso Merelo, aunque habrá que estar atento a las posibilidades de Mario Moreno.
En obra poética parece que ya ha llegado la hora de que Alberto García-Teresa se lleve un Ignotus, después de unos cuantos años en los que lo ha rondado, en las categorías de obra poética y artículo. Si gana la opción de "desierto", será, sin duda, la injusticia más flagrante de esta edición de los Ignotus.
El "factor campo" se deja sentir en forma de candidaturas para David Jasso, Roberto Malo y Hegemón Ediciones, aragoneses todos ellos. (La hispacón se va a celebrar en Huesca.) También es un respaldo a una forma de entender el género fantástico que creo que tiene señas de identidad propias y se está afianzando como una corriente aparte; en este sentido hay que entender las obras recientes de Jasso y Malo, a las que yo añadiría un tercer nombre que seguro que entra en futuras papeletas de los Ignotus: Óscar Bribián.
¿Pronósticos? No tengo ni puñetera idea. Como se suele decir, he "perdido el toque" como pronosticador de resultados de los Ignotus, así que esta vez no me mojo. Además, y dado que los Ignotus se suelen decidir con los votos emitidos durante la hispacón, todo dependerá de la asistencia, y en qué medida se premie el "factor campo", la asistencia masiva a la AznarCon, al autor más simpático u omnipresente durante la convención, desagravios por no haber sido finalistas en otros premios, desagravios históricos porque "ya toca Ignotus" o cualquier otro de los elementos extraliterarios que suelen decantar el premio en favor de un candidato u otro.
Sea como sea, mis candidatos están más o menos decididos, aunque todavía tengo que leer alguno que se me escapó en su momento y que podría hacerme cambiar de opinión. Marco en rojo mis dos primeras opciones (o una sola, cuando lo tengo absolutamente decidido), y aclaro que no son mi quiniela de favoritos. Es decir, son los candidatos a los que voy a votar, no los que creo que van a ganar. Insisto en que ya no me mojo, porque llevo dos o tres años que no acierto ni a tiros. Con lo que yo he sido...
¿Cuáles son vuestros pronósticos? ¿A quién vais a votar?
Pues nada, soltado el rollo, os dejo con el listado de candidatos. Muchas felicidades a los finalistas, y que Dick reparta suerte.

Novela
Día de perros – David Jasso – Hegemón
El mapa del tiempo – Félix J. Palma – Algaida
La moderna Atenea – Concepción Regueiro Digon – Grupo AJEC
Rojo alma, negro sombra – Ismael Martínez Biurrun – 451 Editores
Sombras de honor – Eduardo Gallego y Guillem Sánchez – Equipo Sirius


Novela corta
Albedo cero – Víctor Conde – Artifex 4ª época nº 2 – Asociación Cultural Xatafi
Cuarenta siglos os contemplan – Sergio Mars – El rayo verde en el ocaso – Grupo AJEC
El mercado de las sombras – Roberto Bayeto – BEM online
Mosquitos – Marc Rodríguez Soto – El hombre divergente – Grupo AJEC
Volver al sol – Juan Carlos Planells – Fragmentos del futuro II – Espiral Ciencia-Ficción


Cuento
El experimento que nos dio fama y fortuna – Ramón San Miguel Coca – Sitio de Ciencia Ficción
El hombre divergente – Marc Rodríguez Soto – El hombre divergente – Grupo AJEC
El rayo verde en el ocaso – Sergio Mars – El rayo verde en el ocaso – Grupo AJEC
Lo más dulce – Santiago Eximeno – Bebés jugando con cuchillos – Grupo AJEC
Lluvia sangrienta – Roberto Malo – La luz del diablo – Mira Editores


Antología
Bebés jugando con cuchillos – Santiago Eximeno – Grupo AJEC
El hombre divergente – Marc Rodríguez Soto – Grupo AJEC
El rayo verde en el ocaso – Sergio Mars – Grupo AJEC
Fragmentos del futuro II – VVAA – Espiral Ciencia-Ficción
Paura 4 – VVAA – Portal Editions


Libro de ensayo
Cómo construir una máquina del tiempo – Paul Davies – 451 Editores
Del folletín al bolsilibro: 50 años de la novela popular española (1900 – 1950) - Fernando Eguidazu - Silente
J.R.R. Tolkien: Mitopoeia y mitología. Reflexiones bajo la luz refractada – Eduardo Segura Fernández – Portal Editions
Milagros de vida. Una autobiografía – J.G. Ballard – Mondadori

Artículo
Heinlein 100 – Cesar Mallorquí – Hélice 9
Las verdaderas entrañas de la ciencia ficción – Juan Ignacio Ferreras, Julián Díez y Fernando Ángel Moreno – Hélice 8
Los dioses astronautas en la ciencia ficción – Mario Moreno Cortina – BEM online
Malos tiempos para la ciencia-ficción española – Alfonso Merelo – Historias Asombrosas nº 2
Secesión – Julián Díez – Hélice 10


Ilustración
Días de perros – Cuca Baquero – Hegemón
Fragmentos del futuro II – Koldo Campo – Espiral Ciencia-Ficción
La marcha de las anémonas – Koldo Campo – Espiral Ciencia-Ficción
Paura 4 – David M. Ríos – Portal Editions

Producción Audiovisual

A través del espejo – Alfonso Merelo y Elia Hernández – Radio
Los cronocrímenes – Nacho Vigalondo – Cine
Mortadelo y Filemón: salvar la Tierra – Miguel Bardem – Cine

Tebeo
La legión del espacio – Alfredo Álamo y Fedde Carroza – Grupo AJEC
La tira de la saga – Santyago Moro – Silente

Poesía

Las increíbles suburbanas aventuras de la Brigada Poética – Alberto García Teresa – Umbrales
Hay que comerse el mundo a dentelladas – Alberto García Teresa

Revista

Alfa Eridiani
Artifex 4ª época
Hélice
Historias Asombrosas
SciFi World


Novela extranjera

Guerra Mundial Z – Max Brooks – Almuzara
El pozo de las tramas perdidas – Jasper Fforde – Mondadori
El sindicato de policía Yiddish – Michael Chabon – Mondadori
El Terror – Dan Simmons – Roca Editorial
Spin – Robert Charles Wilson – Omicrón


Cuento extranjero
Hombres salmonella en el planeta Porno – Yasutaka Tsutsui – Hombres salmonella en el planeta Porno
El índice – J.G. Ballard – Fiebre de guerra
Fiebre de guerra – J.G. Ballard – Fiebre de guerra
La sala de autopsias – Shane Jiraiya Cummings – Paura 4
Los vientos de Marble Arch – Connie Willis – Lo mejor de Connie Willis


WEB
BEM online - Grupo Interface
Literatura Fantástica – Mariano Villarreal
NGC 3660 – Pilar Barba
Sitio de Ciencia Ficción – Francisco José Suñer Iglesias
Stardust CF – Javier Romero

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viernes, 2 de octubre de 2009

Placeres ocasionales

Este tochazo viene al hilo de otra actualización de estado chorra que puse el martes en Facebook, aunque no me he resistido a la tentación de dedicarle una entrada aparte en el blog, sin la etiqueta chorra de "Mensajes de estado de Facebook". El máximo de extensión que permite Facebook en un mensaje de estado es 420 caracteres, y necesito algo más para esbozar el asunto. Tan sólo esbozarlo.
Lo cierto es que, por primera vez en lo que va de año, el martes empecé a leer un libro... por placer, porque sí, porque me daba la real gana, porque me apetecía leerlo. Y no os imagináis lo bien que sienta.
Bueno, sí, os lo imagináis, precisamente porque la mayoría leéis porque os da la real gana y os apetece leer un libro concreto en un momento determinado. En realidad, el raro soy yo, y por eso escribo este blog.
Una de las cosas que menos me gustaba de trabajar en nómina en una editorial era el nivel de, digamos, compromiso o sacerdocio al que aquello te obligaba. Trabajabas en horario de oficina, pero te llevabas demasiadas cosas a casa. ¿Por qué? Muy simple: porque el trabajo y la afición coincidían. Nunca estabas del todo de vacaciones, porque la mayor parte de las mismas transcurrían en convenciones y encuentros varios: que si la hispacón, que si la Semana Negra, que si los encuentros de Valdeavellano de Tera... No había problema: yo iba encantado, pero llegaba un momento en el que no sabía si me estaba tomando una copa o echando un futbolín con mis amigos, a las cuatro de la mañana, o inmerso de lleno en un ambiente de trabajo, buscando gente que me hiciese tal o cual crítica, o reclutando colaboradores y contenidos para la reseña, o...
El ejemplo más ilustrativo fue una conversación con Alejo, a propósito de mi posible asistencia a la convención mundial de ciencia ficción que se celebró en Glasgow en 2005. ¡Por fin, una WorldCon en Europa!
-Pero entonces, ¿no vas a ir?
-No. No me apetece.
-[Ojos como platos] ¿Y eso?
-Pues porque, este año, mis vacaciones sólo van a consistir en ir a la AsturCon y a la hispacón y, para diez días que me quedan de vacaciones, no quiero pasármelos rodeados de más ciencia ficción por todas partes.
-Entiendo. Necesitas desconectar.
En cualquier otra circunstancia, habría matado por pasarme una semana en una convención mundial de ciencia ficción, peeero...
El resumen era simple: cuando trabajo y afición se solapan, quien sale perdiendo es uno mismo, pues la afición deja de ser un placer y pasa a convertirse en una carga. Me había convertido en un burócrata de mi afición.
Algo similar me sucedió cuando me despidieron de Gigamesh. Durante casi dos años anduve buscándome la vida, en cursos de formación, el máster de edición y dos becas. Aquella experiencia resultó decisiva para que después pudiera montármelo como autónomo: casi todos los contactos que ahora son mis clientes datan de aquella época. La ciencia ficción, fantasía y terror dejaron de ser el sacerdocio y el compromiso que habían sido hasta entonces, porque éstos dejaron de ser mi fuente de ingresos; ocupó su lugar la literatura a secas; bueno, la literatura y el mundo de la edición.
Mantuve la cuota de literatura fantástica gracias al Foro Fantasy de Círculo de Lectores y los informes que iba haciendo de tanto en tanto para sus departamentos de ficción y juvenil; además, acepté la coordinación de Artifex Cuarta Época y, por aquello de continuar la cuota de proactividad, comencé a publicar reseñas en Hélice y me convertí en jurado del premio Xatafi-Cyberdark. También participé en la selección de un Fabricantes de Sueños.
Pero también amplié miras. Las experiencias en Larousse y Plataforma Editorial me sirvieron para corregir un par de títulos de aquellas editoriales como "ingresos extraordinarios" aparte de la beca. Me pasaron el contacto del que ahora es mi mejor cliente; no superé la entrevista de trabajo porque buscaban un perfil muy específico, pero les gustó mi prueba de corrección de estilo y empezaron a encargarme trabajos, hasta el punto de que, literalmente, no tuve más remedio que hacerme autónomo. También empecé a corregir para Elsevier, Glosa y Enciclopèdia Catalana, y para el que ahora es mi tercer mejor cliente. Un buen día le eché morro y me puse en contacto con la agencia de Sandra Bruna; desde entonces hago informes para ellos. Y en Círculo (mi segundo mejor cliente), además de hacer informes sobre novelas fantásticas, históricas y juveniles, empecé a hacerlos de libros de autoayuda y economía. Otra empresa de servicios editoriales (mi cuarto mejor cliente) me reclutó después de que no pasara las pruebas de idioma y de negociación, pero les gustó mucho mi prueba de corrección de estilo, y desde entonces. Y, para rematar la faena, un ex compañero de piso me comentó que su hermana, que trabajaba en una editorial especializada en libros de texto, se había quedado sin correctores, y..., bueno..., ¿me importaría si le pasaba mi dirección?
No describo por vanidad todo este frenesí, casi fractal, de asociaciones y trabajos; tan sólo se trata de que comprendáis que llegó un momento, a lo largo del año pasado, en el que mis intereses se habían ampliado. Seguía con mi compromiso, casi sacerdocio, con el género fantástico, pero también con la historia (¡increíble! ¡Por primera vez desde que me licencié, en 1993, la historia me daba de comer!), la medicina, la autoayuda, la economía y la novela española contemporánea. El campo se amplió, y el embrollo se agigantó: lo que me mantenía absorbido y ocupado ya no era sólo mi afición, sino todo el ámbito de la edición. La lectura, en general.
Hasta 2006, si quería desconectar de mi trabajo me bastaba con leer un libro que NO fuera de género fantástico.
Desde 2008, si quiero desconectar de mi trabajo, lo que tengo que hacer es NO LEER ningún libro.
El cambio de mentalidad es evidente. Antes vivía rodeado de libros, relatos, autores y noticias que orbitaban en torno a una monomanía, la literatura fantástica (y el cine fantástico, cuando, además, dirigía Stalker). Ahora vivo rodeado de libros, autores y documentación auxiliar acerca de muchas facetas del mundo editorial, pero también de muchas facetas de la vida misma. Medicina: mi propio cuerpo y los de los demás, por qué vivimos, por qué morimos y qué hay que hacer para retrasar nuestra muerte y autopreservarnos. Economía: qué pasa en el mundo aquí y ahora. Historia: qué pasó en el mundo para que hayamos llegado adonde estamos. Autoayuda: cómo mejorar como persona y, por tanto, formar una humanidad mejor. Libro de texto: cómo adquirir los rudimentos básicos para desarrollar una personalidad sólida y, por tanto, ser mejores. Biografía: cómo enfrentarse a los problemas de otros para entender mejor los tuyos. Ficción: cómo saber interpretar las idas de olla de los demás. Geografía: cómo entender el marco físico y humano en el que nos movemos. Literatura juvenil: cómo formar a los lectores del futuro. Literatura fantástica: cómo entender este mundo a través de la coartada que nos ofrecen los retratos distorsionados de otros mundos. Corrección propiamente dicha: cómo afinar un poco más y entender mejor la gramática, la ortografía y el estilo de mi idioma, para rendir mejor en mi trabajo, pero también para pensar mejor y de una manera más ordenada.
La cosa va de entender el mundo, como tal vez hayáis captado. O, siendo un poco más cínicos, de reconocer que muchas veces acabo con la cabeza como un bombo, por exceso de información, y, antes que embarcarme en más lecturas, cuando acabo mi jornada laboral prefiero ver alguna serie o escuchar algo de música. O salir al Flabiol a tomarme una cerveza tostada, o al Terra d'Escudella a zamparme un buen bocata de productos catalanes, o al Tempura-ya a arrasar con las existencias de ventresca de atún y navajas rebozadas, cuando vamos bien de prespuesto (que últimamente, ¡ay!, no es el caso).
Mi trabajo orbita en torno a mis lecturas, correcciones e informes. Es un trabajo, pero también es una afición: me gusta la historia, me gusta la economía, me gusta la novela policíaca, me gusta el género fantástico, me gusta el placer de corregir y me gusta chafardear en foros (¡y mucho más si me pagan por ello!). Y muchas veces estoy tan saturado de libros, lecturas y mundo editorial, que no puedo coger un libro porque sí, porque me apetece leerlo, porque estaba en mi librería y me está llamando a gritos, como diciéndome: "Juanma, no tienes que leerme para algo en concreto, sino porque te gusta leer, y sé que vas a disfrutar conmigo. No me leas porque tengas que leerte todo el material elegible para el premio del que eres jurado, o porque tengas que hacer un informe de lectura, una crítica o una reseña, o porque me corrigieses y ahora sientas curiosidad malsana por saber cómo soy cuando me lees de un tirón, ni porque seas un regalo, préstamo o compromiso, o el autor sea amigo tuyo, ni porque sea una posible lectura compartida del Foro Fantasy de Círculo, o tengas que escribir un prólogo, o vayas a usarme en un ensayo o una conferencia. Léeme porque me quieres, porque lo que te gusta de verdad es la lectura, y porque te apetecía leerme, o, de lo contrario, no me habrías comprado. Léeme para disfrutar, no para trabajar".
Fue fácil: bastó con apartar de la pila los títulos que tengo pendientes de lectura por algún motivo: futuros informes de lectura, libros que he corregido, material acerca del que debo reseña. Con eso me desprendí de casi toda la pila, pero seguían quedando candidatos. El más evidente, el que quería leer desde que lo compré, por puro completismo, por el placer de reencontrarme con un viejo amigo ya muerto, era El hospital de la transfiguración, de Stanislaw Lem. Pude haber cogido otro, pero era ése el que me apetecía.
No me lo he terminado; de hecho, sólo he leído un capítulo, lo que se tarda en leer en un viaje de ida y vuelta a Círculo de Lectores y Sandra Bruna, a recoger material para corregir e informar. Pero ha sido una lectura intensa. Es la primera novela que escribió Lem, y se nota balbuceante, deseosa de encontrar una voz propia, un Lem claramente menor (en comparación con Solaris, La investigación, Diarios de las estrellas o Provocación, se entiende) pero que ayuda a entender toda su obra posterior. Resulta llamativo que la estructura del primer capítulo de una novela ambientada en la segunda guerra mundial sea la misma que la de una de sus novelas de ciencia ficción más radicales y extremas, Retorno de las estrellas: el protagonista llega a un lugar vinculado con su pasado, pero apenas reconoce nada de lo que ve, porque el mundo ha cambiado hasta hacerse irreconocible. En esta novela, porque la invasión alemana ha destrozado Polonia y hace frío y el atuendo del protagonista lo convierte en una rareza, en un elemento extraño que va a desentonar en el funeral de un familiar. En Retorno de las estrellas, porque es, literalmente, incapaz de caminar por la calle, pues no entiende nada de lo que ve, no sabe interpretar algo tan básico como un paso de peatones. Ambos son extranjeros en su propia tierra. Y a ambos les ocurre lo mismo: "Durante una hora había estado tan preocupado por bajarse allí, que se había olvidado del objetivo de su viaje" (El hospital de la transfiguración, pág. 21).
Lo cual, a todo esto, podría ser un muy buen resumen de lo que pasa por la cabeza de un letraherido como yo, que vivo de la corrección de estilo y de la literatura en general, pero que necesito más de un año para leer un libro por mero placer: durante un año y pico había estado tan preocupado por leer un libro por placer, que había olvidado que me metí en esto por el placer que me causa la lectura, porque el objetivo de la lectura es, siempre, hallar placer.

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jueves, 1 de octubre de 2009

Nuestra gran boda friki, en los medios de comunicación

No, no es coña: en la sección "En familia" de El Jueves del 30 de septiembre (n.º 1688) aparecemos, con todo lujo de detalles, ocupando el cuarto inferior de la página 57, con una foto de la boda. He aquí una linda captura con la cámara del móvil. En cuanto vea la manera de convertir el .pdf a .jpg, edito la entrada y cambio la foto.

Como la letra es muy chiquitica y no se lee, copio y pego el mensaje original, que lo explica todo y, dado su tamaño, no ha cabido en la revista... Tanta verborrea me va a matar.

Holas,

Creo que Luzma (a quien pongo en copia) os ha hablado de las fotos que os adjuntamos, pero os ponemos en antecedentes.

Me llamo Juanma, mi chica (a quien también pongo en copia) se llama Cristina y nos casamos el pasado mes de abril. Como somos un poquito friquis y odiamos las bodas al uso, decidimos darle a la nuestra un toque ligeramente original. Una boda pequeñita, llena de detallitos. El novio entró a la ceremonia con la Marcha Imperial de Star Wars; la novia, con El Señor de los Anillos. Los nombres de las mesas se basaban en Canción de Hielo y Fuego, de George R. R. Martin. Repartimos los regalos para los futuros contrayentes con la banda sonora de Tiburón. Partimos la tarta con una espada láser. Abrimos el baile con AC/DC...

Con todo, el motivo por el que os escribimos para compartir nuestra dicha no es el musical ni el culinario, sino el gráfico. Le pedimos a nuestro amigo Enrique Corominas, gran ilustrador y persona, que nos hiciera la invitación. En realidad, fue él quien se ofreció a hacérnosla. Queríamos hacerla en plan cómic, hicimos una tormenta de ideas con el guión, él lo perfeccionó, añadió su inmenso talento y el resultado es la invitación que os adjuntamos. No tenemos palabras.

Pero la cosa no quedó ahí. Como suele suceder, nuestros amigos nos hicieron una encerrona y nos encontramos con que la despedida de solteros, que consistía en ponernos ciegos de cochinillo y cabrito, se convirtió en una gimkana en la que todos los asistentes llevaban una camiseta especialmente diseñada para la ocasión. El diseño corrió a cargo, nuevamente, de Enrique Corominas, con la impagable ayuda de Álex Vidal, de Ediciones Gigamesh. La realización física de las camisetas fue cosa de Mike and Joe. Y el know-how fue cosa vuestra. Luzma movió hilos en la redacción de El Jueves y nos encontramos con que teníamos permiso para jugar con una de las ilustraciones de portada más célebres de la revista. El resto es historia, y os la adjuntamos. Ya tuvisteis ocasión de verla durante el pasado Saló del Cómic de Barcelona, pero ahora os adjuntamos el archivo.

Creemos que fue la mejor camiseta posible en la mejor despedida de solteros que uno pueda imaginar. Así pues, gran parte de la culpa es vuestra. Y por ese motivo queremos compartirlo con vosotros, ya que, como el nombre de la sección indica, estamos en familia.

Muchas gracias.

Un besazo muy grande,

Juanma y Cristina.


Así que ya sabéis cómo nos montamos la parte más friqui de la boda. Ahora vamos con las imágenes.
Aquí está la camiseta original que se utilizó en la despedida.

La invitación de bodas es esta preciosidad que veis a continuación:

Aquí estamos luciendo la camiseta, durante la despedida:


Además de la invitación, Corominas y Álex diseñaron las tarjetitas para añadir a los regalos. Para las chicas, bolsitas de té, de Tetere. Muchas gracias a Ambròs y JingJing por las facilidades que nos dieron.
Para los chicos, botellitas de licores variados, con mayoría de ratafía, un licor de hierbas típico de Girona. Fent pais, que se dice.
Y la mayor sorpresa que nos llevamos el día de la boda: una reproducción de la invitación, realizada con ¡arena de varios colores!, que realizó el padre de Cristina. Impresionante.

Cuando esté menos vago y tenga más tiempo comentaré la boda con más nivel de detalle. De momento, abrimos boca con la parte más friqui. Y si dentro de un año no sabéis que votar para los Ignotus, pues ya veis, aquí hay algunas propuestas bastante majas, a ver si Corominas lo gana de una puñetera vez, que se lo merece desde hace mucho tiempo.
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Editando: David Geekteca ha escaneado la página de El Jueves con una definición decente, así que aquí la tenéis, pinchando sobre este enlace.

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