miércoles, 30 de septiembre de 2009

Momentos estelares de Facebook (32)

Juanma Santiago leyó "vértice de Londres", le llamó la atención, buscó el artículo que citaban, y resulta que se estaban refiriendo a "la cumbre de Londres" [London summit] . Necesito un sake caliente, un güiscazo, o qué sé yo.

Eso sí, no voy a decir de qué libro se trataba, ni si se ha publicado ya o no.

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lunes, 28 de septiembre de 2009

Momentos estelares de Facebook (31)

Juanma Santiago comienza la semana a lo bestia: no ha tenido un momento Magneto sino DOS. El primero, en un cajero automático, que ha conseguido atascar (con la tarjeta dentro, todo hay que decirlo). El segundo, en una oficina bancaria: ha dejado a toda la entidad sin red durante toda la mañana.

03 de agosto a las 16:52 ·

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viernes, 25 de septiembre de 2009

Momentos estelares de Facebook (30)

¡Facebook también tiene memes! He aquí uno de ellos. Y además ¡tiene banda sonora en Spotify! ¡Sólo falta una canción! Pinchad en este enlace y la tendréis. Si no funciona, probad con este otro.


Mi vida según Josele Santiago y Los Enemigos
Usando sólo los títulos de temas de UN CANTANTE o GRUPO MUSICAL, responde ingeniosamente las preguntas que siguen. Pásalas a 14 personas de tu agrado e inclúyeme. No puedes usar el grupo o cantante que yo usé. Trata de no repetir títulos. Es bastante más difícil de lo que parece.

Por favor publica tu nota con el título "Mi vida según (el músico/grupo elegido)".

(Paaaaaaaaaaaaaaaso de reenviarlo. Que cada cual lo rellene o no, según le rote.)

Elige tu cantante/grupo
Josele Santiago / Los Enemigos

¿Masculino o femenina?
Borrico.

Descríbete:
Loco encontrao.

¿Cómo te sientes?
Me sobra carnaval.

¿Dónde vives actualmente?
Tengo una casa (tengo).

Si pudieras ir a cualquier otra parte, ¿adónde irías?
Dentro.



Tu medio favorito de transporte:
Vuelo de volar.

Tus mejores amigos son:
De papel.

Tu color favorito es:
Zumo de kiwi.

¿Cómo está el clima?
Septiembre.



Tu momento favorito del día:
Desde el jergón.

Si tu vida fuese un programa de televisión se llamaría:
No se lo cuentes.

Tu regalo ideal de cumpleaños sería:
Todo a cien.

¿Qué es la vida para ti?
Resucitao.

Cómo es tu relación:
Alegría.

Tu miedo:
¿Por qué yo?

¿Cuál es el mejor consejo que puedes dar?
Pensando no se llega a na.



Si pudieras elegir otro nombre, ¿cuál sería?
An-tonio.

Un pensamiento para hoy:
Odio a los N.º 1.

Cómo quisieras morir:
El gran calambre final.



El estado actual de tu alma:
Un tío cabal.

Tu mayor secreto:
No me caigo bien (Me caigo mal).

Tu lema:
El que no llora no mama.

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jueves, 24 de septiembre de 2009

Sugerencias para los premios Ignotus 2009

Como todos los años, la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror (AEFCFT) convoca los premios Ignotus, con los que se reconocen los mejores contenidos del año anterior en todos los aspectos relativos a nuestros géneros fantásticos. Y, como hice el año pasado, aprovecho esta tribuna para proponer algunas posibles obras finalistas a todos aquellos lectores que deseen aprovechar el plazo (hasta el 15 de octubre) para ponerse al día. Voy a estar mucho más escueto que el año pasado y me limitaré a las categorías "literarias". Aun así, espero resultaros de utilidad.
Dos asuntos, antes de que alguien comente. Por supuesto que cargo tintas en favor de los candidatos a los IV premios Xatafi-Cyberdark y de los contenidos aparecidos en los dos primeros números de Artifex Cuarta Época.
En el primer caso, porque mis votos en aquel premio van a coincidir sustancialmente con mi papeleta de los Ignotus, excepto en los casos en que existan discrepancias en cuanto a contenidos nominables (en los Ignotus se diferencia entre novela corta española y relato español, mientras que en los Xatafi sólo hay relato español, que engloba ambas; asimismo, en los Ignotus se diferencia entre novela española, novela extranjera y antología, categorías que corresponden a las de libro español y libro extranjero de los Xatafi).
En el segundo caso, huelga decirlo, porque, dada mi condición de coordinador de Artifex Cuarta Época, respondo de la calidad de todos los números de la misma aparecidos durante 2008; en concreto, los dos primeros.

Así pues, acá van mis propuestas. A diferencia del año pasado, en que me enrollé bastante, enunciaré de manera bastante somera, y no entro a valorar las categorías audiovisuales, en las que reconozco que ando bastante perdido. Van en orden alfabético de autor, no de título, por lo que no implican ningún tipo de favoritismo en concreto. Es, en resumen, mi long list, de la que saldrán los títulos que votaré en esta edición. Y, por desvelar algunas pistas y que no se diga que no me pringo, marco en rojo las que van a entrar seguro en mi papeleta... con un máximo de tres. Los otros dos o tres candidatos los decidiré cuando rellene la papeleta. Lo importante es que hay más obras destacables que candidaturas posibles.


NOVELA ESPAÑOLA

El efecto Transilvania, de Juan Ramón Biedma (Rocaeditorial)
El hermano de las moscas, de Jon Bilbao (Salto de Página)
El teatro secreto, de Víctor Conde (Parnaso)
Barcelona Blues, de Manuel Díez Román (Mandrágora)
Dos velas para el diablo, de Laura Gallego (S.M.)
Rojo alma, negro sombra, de Ismael Martínez Biurrun (451)
Sherlock Holmes y el heredero de nadie, de Rodolfo Martínez (Alamut)
El mapa del tiempo, de Félix J. Palma (Algaida)
Eres bella y brutal, de Rebeca Tabales (Algaida)
Porta Coeli. I: La Orden de Santa Ceclina, de Susana Vallejo (Edebé)


NOVELA CORTA

"Al-Iksir", de Alejandro Carneiro (Artifex Cuarta Época 1)

"Albedo Cero", de Víctor Conde (Artifex Cuarta Época 2)

"Mosquitos", de Marc R. Soto (El hombre divergente, Grupo AJEC)



RELATO ESPAÑOL

"El óxido del Sombrerero", de Alfredo Álamo (Artifex Cuarta Época 2)
"Lo más dulce", de Santiago Eximeno (Bebés jugando con cuchillos, Grupo AJEC)
"El tacto de tu piel", de Santiago Eximeno (Paura 4)
"Umbría", de Santiago Eximeno (Historias Asombrosas 2)
"Ebenezer", de Juan Antonio Fernández Madrigal (Artifex Cuarta Época 2)
"La penúltima estación", de Víctor Miguel Gallardo (Artifex Cuarta Época 1)
"Marcas, señales", de Sergio Gaut vel Hartman (Artifex Cuarta Época 1)
"La tercera ley de la información", de Sergio Mars (El rayo verde en el ocaso, Grupo AJEC)
"El hombre de la basura", de Carlos Martínez Córdoba (Artifex Cuarta Época 1)
"Una historia de fantasmas", de Juan José Millás (Los objetos nos llaman, Seix Barral)
"La mar y los muertos", de Ekaitz Ortega (Artifex Cuarta Época 2)
"Lógica de francotirador", de Francisco Javier Pérez (Dionisia Pop!, Grupo AJEC)
"Un plato frío", de Manuel de los Reyes (Artifex Cuarta Época 1)
"Piedras y plumas", de Francisco Ruiz (Artifex Cuarta Época 1)
"El hombre divergente", de Marc R. Soto (El hombre divergente, Grupo AJEC)
"Ratas", de Marc R. Soto (El hombre divergente, Grupo AJEC)
"Bajo estrellas feroces", de Eduardo Vaquerizo (Artifex Cuarta Época 2)


NOVELA EXTRANJERA

Bienvenidos a Metro-Centre, de J. G. Ballard (Minotauro)
El algebrista, de Iain M. Banks (La Factoría)
Manzanas blancas, de Jonathan Carroll (La Factoría)
El Sindicato de Policía Yiddish, de Michael Chabon (Mondadori)
La maravillosa vida breve de Oscar Wao, de Junot Díaz (Mondadori)
La estrella de Pandora, de Peter F. Hamilton (La Factoría)
Déjame entrar, de John Ajvide Lindqvist (Espasa-Calpe)
El Terror, de Dan Simmons (Rocaeditorial)

Spin, de Robert Charles Wilson (Rocaeditorial)



RELATO EXTRANJERO

"Fiebre de guerra", de J. G. Ballard (Fiebre de guerra, Berenice)
"El índice", de J. G. Ballard (Fiebre de guerra, Berenice)
"Notas para un colapso mental", de J. G. Ballard (Fiebre de guerra, Berenice)
"El parque temático más grande del mundo", de J. G. Ballard (Fiebre de guerra, Berenice)
"El hombre de hielo", de Haruki Murakami (Sauce ciego, mujer dormida, Tusquets)
"El mono de Shinagawa", de Haruki Murakami (Sauce ciego, mujer dormida, Tusquets)
"Hombres salmonela en el planeta Porno", de Yasutaka Tsutsui (Hombres salmonela en el planeta Porno, Atalanta)
"Carta de los Cleary", de Connie Willis (Lo mejor de Connie Willis 1, Ed. B)
"Los vientos de Marble Arch", de Connie Willis (Lo mejor de Connie Willis 1, Ed. B)


ANTOLOGÍA

Fiebre de guerra, de J. G. Ballard (Berenice)
Como una historia de terror, de Jon Bilbao (Salto de Página)
Bebés jugando con cuchillos, de Santiago Eximeno (Grupo AJEC)
El rayo verde en el ocaso, de Sergio Mars (Grupo AJEC)
Las puertas de lo posible, de José María Merino (Páginas de Espuma)
Los objetos nos llaman, Juan José Millás (Seix Barral)
Sauce ciego, mujer dormida, de Haruki Murakami (Tusquets)
Dionisia Pop!, de Francisco Javier Pérez (Grupo AJEC)
El hombre divergente, de Marc R. Soto (Grupo AJEC)
Lo mejor de Connie Willis, de Connie Willis (Ed. B)
Paura IV, Vv. Aa. (Portal Editions)


REVISTA

Hélice
Historias Asombrosas
Scifiworld

ARTÍCULO

"Ballardoscopia. Algunas tentativas de aproximación al escritor como visionario", de Jordi Costa (Catálogo de la exposición J. G. Ballard, Autopsia del nuevo milenio, de Jordi Costa (ed.), Centre de Cultura Contemporània de Barcelona

"Secesión", de Julián Díez (Hélice 10)

"Las verdaderas entrañas de la ciencia ficción", de Juan Ignacio Ferreras, Julián Díez y Fernando Ángel Moreno (Hélice 8)

"El exhibidor de atrocidades", de Rodrigo Fresán (Catálogo de la exposición J. G. Ballard, Autopsia del nuevo milenio, de Jordi Costa (ed.), Centre de Cultura Contemporània de Barcelona

"Heinlein 100", de César Mallorquí (Hélice 9)

"Chuck Palahniuk: Escritura peligrosa", de Ismael Martínez Biurrun (Hélice 9)

"Lo que nos hace inmortales", de Javier Pérez Andújar (La vida no vale nada. Relatos, cuentos, mitos y leyendas sobre la inmortalidad, Javier Pérez Andújar [ed.], Círculo de Lectores)


LIBRO DE ENSAYO

Milagros de vida, de J. G. Ballard (Mondadori)

Catálogo de la exposición J. G. Ballard, Autopsia del nuevo milenio, de Jordi Costa (ed.) (Centre de Cultura Contemporània de Barcelona)

La caza de hackers, de Bruce Sterling (Grupo AJEC)

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miércoles, 23 de septiembre de 2009

Momentos estelares de Facebook (29)

Juanma Santiago vio anoche el episodio piloto de "Caprica", y se le va a hacer largo esperar hasta enero de 2010 para ver el primer capítulo.

El lun a las 9:08




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martes, 22 de septiembre de 2009

Finalistas del premio Xatafi-Cyberdark 2009 (y 3): Lo guiri, si breve, dos veces bueno

En las dos entradas anteriores hemos realizado un recorrido somero por las obras finalistas del IV premio Xatafi-Cyberdark en sus categorías españolas. El martes pasado descubríamos que la mayoría de los candidatos españoles al premio tienen un nexo común: son obras de terror y están llenitas de insectos. El jueves aproveché la coyuntura para fusilar párrafos enteros del informe de lectura de El mapa del tiempo, de Félix J. Palma, que realicé en su momento para Círculo de Lectores. Hoy toca un resumen de las obras extranjeras que concurren en la presente edición.
Cabe indicar que, a diferencia de lo que ocurría en las categorías españolas, en los libros y relatos extranjeros que han resultado finalistas del Xatafi-Cyberdark predomina la ciencia ficción, aunque hay sitio para todos nuestros géneros. No se puede hablar de un reparto "político" o "equitativo", pero queda demostrado que, a diferencia del fantástico español producido durante 2008, no hay una tendencia estilística o genérica predominante. Aunque, eso sí, la presencia de un tochazo como El Terror, de Dan Simmons (Roca), queda contrarrestada con creces por la elección de varios relatos y recopilaciones que nos hacen intuir que, a lo largo de 2008, los mejores contenidos fantásticos extranjeros fueron obras breves.
De El Terror ya he hablado en este blog, así que no me repetiré más de lo necesario. Tan sólo insistiré en que se trata de una formidable mezcla de novela histórica, de aventuras, de exploraciones árticas y de terror, realizada por un Dan Simmons que entrega su mejor novela en muchísimo tiempo. No consigue estar a la altura de Hyperion, pero tampoco creo que hubiera que pedírselo. Basta con saber que es una de sus mejores novelas, que juega muy bien con las lagunas históricas que la expedición de Franklin y Crozier dejó sin resolver (qué fue de la tripulación, cómo murieron, si alguien se salvó...) y que tiene momentos de terror puro, por obra y gracia de dos personajes antológicos: la Criatura del Hielo que acecha a la tripulación en la lejanía (y, conforme avanza la novela, muy de cerca) y, sobre todo, Cornelius Hickey, el ayudante de calafatero, que funciona muy bien como encarnación del Mal en términos absolutos y entra por derecho propio en el "panteón de personajes de novela de terror que dan auténtico miedo". Por estos méritos, además de su impecable factura literaria y de su escrupulosidad con los detalles históricos y antropológicos, El Terror es uno de los títulos a tener en cuenta del año pasado.
Parece que la novela de Dan Simmons no es la única que apareció en 2008 que se dedica a especular con las lagunas históricas y cuya acción se desarrolla más allá del Círculo Polar Ártico. El Sindicato de Policía Yiddish (Mondadori) es tal vez la mejor novela de Michael Chabon (¿es mejor que Las asombrosas aventuras de Kavalier y Klay? Puede, puede) y, a semejanza de El Terror, juega descaradamente a la mezcla de géneros. Si bien Simmons se decantaba por la historia, las aventuras, la mitología inuit y el terror, Chabon lleva a cabo un aliño más que interesante de novela policíaca, ucronía, política, religión y novela costumbrista ambientada en la América Profunda. So pena de joderos la novela con el espóiler del siglo, no puedo desvelar las implicaciones del asesinato de Mendele Shpilman, un yonqui aficionado al ajedrez y muy bien relacionado pese a su condición autoimpuesta de paria en una sociedad ya de por sí llena de parias, pero éstas son, pese a tratarse de una sorpresa relativa, la conclusión desopilante y necesaria de una novela frenética y brillante, con momentos delirantes y un retrato de personajes feísta sin caer en el exceso, durísimo sin incurrir en lo explícito, y tierno sin llegar a lo sensiblero. Chabon nos presenta a un policía en la mejor tradición de Chandler y Hammett, Meyer Landsman, cuya relación de amor-odio con su jefa y ex mujer, Bina, es cómica y patética a partes iguales.
Sumémosle el componente ucrónico, bien urdido y sin apenas incoherencias. Tras una Segunda Guerra Mundial en la que la URSS también fue derrotada y los Aliados lanzaron una bomba atómica sobre Berlín, el Estado de Israel se va al garete nada más ser instaurado y los judíos huyen, en una nueva diáspora, a una zona de Alaska cuya concesión está a punto de expirar en el momento en que arranca la novela. La sociedad que nos relata Chabon es un hervidero, en el que los grupos radicales se hermanan con las mafias locales e intentan obtener prebendas con las que sacar ventaja de una situación que no pinta nada bien. Meyer Landsman intenta llevar a cabo una investigación en la que se encuentra con personajes a cual más esperpéntico, como si nos halláramos ante un cruce espurio entre El violinista en el tejado y Fargo. Se podría decir que éste es justo el tipo de ciencia ficción que nos mola a los jurados del premio Xatafi-Cyberdark, en el límite entre el género y lo que no lo es, amante de la mezcla de géneros, literariamente irreprochable y perfecto desde el punto de vista de las ideas, pero me temo que esta novela es algo más que eso: también ganó los premios Sidewise (es decir, el que premia a la mejor ucronía del año) y el Hugo (cada vez más alejado de la ciencia ficción "de toda la vida"). ¿Puede esto ser un indicador de que se va a llevar también el Xatafi-Cyberdark, el Ignotus o ambos? Puede que sí, puede que no: en la novela, nada es lo que parece, de modo que tampoco debemos dar nada por sentado en lo relativo a su "premiabilidad".
Ya que he sacado a colación el término "ciencia ficción de toda la vida", he aquí el único finalista que podría recibir esa etiqueta: Spin, de Robert Charles Wilson (Roca), el segundo premio Hugo que entra en esta papeleta. Debo decir que Spin es, además de la mejor obra del autor de Mysterium y Darwinia, una de las mejores obras del subgénero de la ciencia ficción dura, y una de las poquísimas que me gusta sin paliativos. Por una vez, un escenario majestuoso y casi inabarcable como el que describe Robert Charles Wilson tiene su correlato en un estilo literario claro y sin fisuras, y en una historia de amor y amistad a tres bandas (los hermanos Jason y Diane Lawton, y Tyler Dupree) que produce momentos intensos y hermosos. La dualidad entre Jason (científico consagrado en cuerpo y alma a la tarea de desentrañar un misterio casi inabordable) y Diane (que busca refugio en una secta entre milenarista y New Age) contrasta con la falsa objetividad de Tyler, que narra la historia sin alharacas y tal vez con cierto distanciamiento. No obstante hacerse algo larga en ocasiones (y eso que hay segunda parte, Axis, aún no traducida), la novela es todo lo comedida que puede ser una obra que trata del fin del mundo tal como lo conocemos, y que se desarrolla en una escala temporal que se había manejado muy pocas veces: dada la peculiaridad de la jaula en la que los Hipotéticos encierran la Tierra, en el exterior transcurre el año 4.000.000.000. Como corresponde a toda novela hard, lo siguiente que tenemos que averiguar es por qué estamos en esa situación, quién nos ha metido en ella y cómo nos las arreglamos para salir de allí. Pero, a diferencia de la mayoría de las novelas hard, vemos con todo lujo de detalles cómo repercute esta situación en la gente de verdad, y cómo se abren paso la ciencia y la ignorancia (perdón, quise decir la superstición, digo la religión). Es decir, nos hallamos ante una novela hard que se centra en lo pequeño (los seres humanos) y utiliza lo enorme (el Spin), como un mero pretexto argumental, por lo que termina resultando interesante tanto a los lectores de ciencia ficción hard como a quienes prefieren un género más humano y humanista. Puede parecer una obviedad y una pejiguería, pero no lo es en absoluto. De momento, Spin se ha ganado el corazoncito y el voto de los jurados del Xatafi-Cyberdark por encima de otras buenas obras de ciencia ficción publicadas a lo largo de 2008 y que a buen seguro tendrán su oportunidad de oro de entrar en la papeleta de los Ignotus: La estrella de Pandora, de Peter F. Hamilton, Vellum, de Hal Duncan, El algebrista, de Iain M. Banks, El desfiladero de la absolución, de Alastair Reynolds, o Las brigadas fantasma, de John Scalzi.
Dicho esto, pasemos a las obras breves. La cosecha de 2008 ha sido interesante en lo relativo a las novelas, pero la inclusión de dos recopilaciones de relatos entre los cinco finalistas en la categoría de mejor obra extranjera viene a refrendar el buen momento de la ficción breve. Hasta ahora, tan sólo en la segunda edición del premio se habían colado dos recopilaciones entre las obras finalistas.
En principio, la que parece contar con más posibilidades es Fiebre de guerra, de J. G. Ballard (Berenice), aunque sea por el hecho de que coloca dos relatos finalistas y, además, la autobiografía de Ballard, Milagros de vida (Mondadori), aparece como candidata en el apartado de mejor iniciativa editorial. No sé hasta qué punto influirá en nuestras decisiones el hecho del reciente fallecimiento de Ballard y, por tanto, el afán de "premiarlo" con un reconocimiento público en forma de premio o premios, o bien si, por el contrario, pecaremos de "ballarditis" y, dado que Ballard es finalista en tres categorías, termine quedándose sin premio, como ocurre cuando un actor es nominado a los Óscar en dos categorías. El caso es que, casuísticas y cábalas aparte, Fiebre de guerra es un verdadero monumento, una de esas obras necesarias que no termina de entenderse por qué continuaban inéditas en castellano. En ese sentido, la candidatura de Fiebre de guerra puede leerse en una triple clave: por un lado, el reconocimiento a una de las mejores recopilaciones de relatos aparecidas en castellano en muchísimos años; por otro lado, otro espaldarazo a la política editorial de Berenice (que el año pasado ya había sido finalista con El cura, de Thomas M. Disch, otro autor que falleció en cuanto Berenice le editó su obra); y, en tercer lugar, como un soberano soplamocos a Minotauro, dado que se trata de la única recopilación de Ballard que no ha aparecido bajo su sello editorial, y el único Ballard inédito que publicó en 2008, Bienvenidos a Metro-Centre, ha sido precisamente el único Ballard que no ha entrado en el listado de finalistas de esta edición. (Lo cual nos lleva a hablar de Milagros de vida, un título cuya editorial "natural" también era Minotauro. ¿Alguien entiende cómo es posible que Planeta haya dejado escapar dos Ballard en un mismo año?)
Pero divago. Fiebre de guerra es, con mucho, el libro más estimulante que apareció en 2008, y se publicó en un momento en que Ballard era más necesario que nunca, justo con una exposición retrospectiva en marcha, la celebrada por el CCCB en el otoño pasado, y pocos meses antes del fallecimiento del autor. Era el otoño de Ballard, sin duda, y, para abrir boca, la recopilación se abría con un relato brutal, "Fiebre de guerra", justo finalista en esta edición, que ofrece una interesante y dolorosa visión de una guerra cualquiera en el Líbano en clave "orgánica" (y si leéis el relato sabréis a qué me refiero). No es el único relato de Ballard comprometido con la actualidad y las guerras (algo que se puede ver en otro gran cuento, "La historia secreta de la Tercera Guerra Mundial"), ni el único en el que Ballard muestra de manera abierta su preocupación por el futuro de las clases medias europeas, la gran preocupación de sus veinte últimos años como escritor (léase el también asombroso "El parque temático más grande del mundo"), pero sí es el mejor de los relatos aquí incluidos que juega con esta línea estilística y temática. También hay otra línea temática y estilística en Fiebre de guerra, mucho más lúdica, que juega con los límites de la ficción y que produce tres relatos sobresalientes: "Respuestas a un cuestionario" (que arma una historia a partir de, como indica el título, unas respuestas a un cuestionario cada vez más comprometido), "Notas para un colapso mental" (brillante ejemplo de exhaustividad, o cómo convertir en un relato de once páginas las notas a pie de página que produce... una sola frase) y, por encima de todos, "El índice", que no dudo en considerar uno de los relatos más arriesgados de la carrera de Ballard, y un puñetero monumento al más difícil todavía que se ha colado con toda justicia en el listado de finalistas de esta edición. Ballard va más lejos que en los dos relatos anteriores y construye una historia compleja y absorbente, plasmada en, como el título indica, un índice alfabético, a través del que reconstruimos la vida y milagros de un individuo único.

Como decimos, Ballard también aparece en la categoría de iniciativa editorial, con una autobiografía, Milagros de vida (Mondadori), que tal vez carezca de la fuerza de El imperio del sol y La bondad de las mujeres, pero que es más directa, más autobiográfica (los dos títulos anteriores jugaban con la metaficción y estaban escritos en forma de novelas) y acaba en el momento en que le diagnostican la enfermedad que finalmente ha terminado con su vida. No tiene ningún desperdicio el capítulo que Ballard dedica a glosar su vida de padre de familia, recién enviudado y de fiesta en fiesta, prácticamente educado por sus hijos menores de edad. Haruki Murakami ya arrasó hace dos ediciones con Kafka en la orilla, y en esta edición está dispuesto a hacer lo propio con Sauce ciego, mujer dormida (Tusquets). Cabe decir que resulta más irregular que sus novelas (After Dark no entró en el listado de finalistas de este año, más que nada porque su componente fantástico era anecdótico), y, en todo caso, que me parece más inconexa que las otras dos recopilaciones de relatos de Murakami que he leído, The Elephant Vanishes y After the Quake, pero es un Murakami, y eso es garantía segura de calidad. La premisa de "La tragedia de la mina de carbón de Nueva York" es terrorífica, con ciertos ecos de Ambrose Bierce, y lleva en sus entrañas toda la dureza de las novelas de Murakami. La historia de "La chica del cumpleaños" parece más de Paul Auster que de Haruki Murakami, pero constituye uno de los puntos culminantes de la recopilación. El amor por la anécdota bien contada se trasluce en historias llenas de encanto y animalidad, como por ejemplo "Somorgujo" y "Los gatos antropófagos". El submundo del jazz también tiene un lugar destacado, por ejemplo en "Viajero por azar". No obstante, los dos mejores relatos de la recopilación, "Hanalei Bay" (o qué puede hacer una madre de familia cuando su hijo ha fallecido a miles de kilómetros de distancia y tiene que recoger los objetos personales del muerto) y "La piedra con forma de riñón que se desplaza cada día" (interesante y emotivo acertijo en torno a una afirmación casual) apenas tienen elementos fantásticos, de modo que resultaba difícil elegir qué relato fantástico podría resultar finalista. Al final, "El mono de Shinagawa" (magnífica historia sobre la importancia de no dejarte robar el nombre) perdió la partida frente a "El hombre de hielo" (preciosa metáfora no exenta de sentido del humor), pero tanto monta monta tanto: ambos son muy buenos relatos.
Parece que el premio Xatafi-Cyberdark tiene cierta obsesión con lo japonés. Aparte de Murakami, ya hemos tenido una finalista de aquel país, Banana Yoshimoto, y en esta edición le ha correspondido a Yasutaka Tsutsui, cuya recopilación Hombres salmonela en el planeta Porno (Atalanta) se quedó fuera de la candidatura a libro extranjero, pero, a cambio, colocó el relato homónimo en la categoría de cuento extranjero. Sin ser el mejor relato de la recopilación, sí es el más llamativo. Esta oda a la ida de olla y al libertinaje se desarrolla en un planeta en el que la fauna es un tanto peculiar, posee ciertas connotaciones sexuales y trae de cabeza a los miembros de una expedición, que se ven arrastrados a una tragedia que, bien mirada, tiene bastante gracia. Dado que resulta imposible leer este libro sin saber quién es el autor, al final del mismo aparece una entrevista con Tsutsui. Después de leerla, entendemos mejor las claves de la obra de este Fredric Brown o Robert Sheckley a la japonesa, que dejó de publicar tras un triste caso de censura (una asociación de ayuda a niños epilépticos montó una verdadera caza de brujas contra un relato suyo, sin que la prensa que lo hundió le diera la menor oportunidad de defenderse en público) y se refugió en Internet, donde ha publicado toda su obra de veinte años para acá. Sí, amigos: el premio Xatafi-Cyberdark no sólo os ofrece lo mejor de la literatura fantástica del año anterior, sino que además os puede servir para descubrir autores que de otro modo no habríais conocido.
Hasta aquí llega la nómina de autores y obras seleccionadas. Quedaría hablar de las recopilaciones de relatos extranjeros que no han resultado finalistas, y resulta obligatorio mencionar Lo mejor de Connie Willis 1 (Nova CF), de Connie Willis. Intuyo que la obra no ha entrado en el apartado de libro extranjero ni en el de iniciativa editorial por el hecho de estar partida en dos y haber aparecido nada más que la primera parte. Si Ediciones B se hubiera arriesgado más y hubiese publicado el tocho de novecientas páginas que es en su edición original, estoy seguro de que habría entrado en alguna de las dos categorías. En cuanto a los relatos, me temo que si ninguno de los maravillosos cuentos que contiene esta recopilación han llegado a la final se debe a que había demasiados, y a los jurados nos ha resultado imposible decidirnos por uno solo de ellos. En todo caso, cito dos: "Carta de los Cleary", una historia aparentemente cotidiana que encierra más, mucho más de lo que parece (y tengo que quedarme ahí, o de lo contrario os reviento la sorpresa) y "Los vientos de Marble Arch", una delicia de novela corta que nos muestra a la Connie Willis más vodevilesca, shakespeariana y "londinense". De los mejores relatos de una de las maestras de la ficción fantástica breve.

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lunes, 21 de septiembre de 2009

Momentos estelares de Facebook (28)

Juanma Santiago
ha sido víctima de un acoso sexual en toda regla: una hembra canina ha surgido de detrás del mostrador de una farmacia, no ha parado de lamerme las piernas mientras estábamos pagando, nos ha seguido hasta la puerta y luego se ha puesto a ladrar cuando veía que Cristina y yo nos íbamos de allí. ¿Qué hacía un perro en una farmacia? Nosotros también quisiéramos saberlo...

07 de agosto a las 16:20

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viernes, 18 de septiembre de 2009

Momentos estelares de Facebook (27)

Juanma Santiago no sabe qué le fastidia más: si recibir la enésima llamada del mismo robot que siempre intenta venderle las mejores conexiones a Internet, o haber tenido que interrumpir la canción más bonita del último de Portishead ("The Rip") para atender la llamada.

01 de septiembre a las 13:54


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jueves, 17 de septiembre de 2009

Finalistas del IV premio Xatafi-Cyberdark: El mapa del tiempo, de Félix J. Palma

Veíamos el martes el grueso de las obras candidatas al premio Xatafi-Cyberdark en las categorías de libro y relato españoles. Me dejé para hoy la novela de Félix J. Palma, puesto que su temática se apartaba de la de todas las demás: se trata de una buena novela de ciencia ficción, a diferencia de las otras finalistas, que son buenas novelas (y relatos, y recopilación) de terror. El mapa del tiempo viene avalada por el XL premio Ateneo de Sevilla, en lo que constituye hasta la fecha el mayor éxito de un Félix J. Palma que gracias a esta novela se ha convertido en uno de los puntos de referencia de la literatura española de hoy en día. Para que nos hagamos una idea de lo que supone El mapa del tiempo basta con leer las críticas entusiastas que ha suscitado, entre ellas la de César Mallorquí, que la considera la mejor novela española de ciencia ficción. Se podrá estar de acuerdo o no con la afirmación de César, pero, desde luego, sus argumentos son sólidos.
Además, tal vez se trate de la novela española de ciencia ficción que mayor repercusión ha tenido y va a tener, no sólo en el ámbito de la literatura española, sino también en el internacional. Baste saber que va a publicarse en los Estados Unidos, el Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Alemania, Francia, Japón, Noruega, Dinamarca, Holanda, Rusia y Portugal. Esta información es de marzo de 2009, así que es perfectamente posible que El mapa del tiempo vaya a leerse en otros países.
Hablamos, pues, de un fenómeno de ventas a nivel español e internacional. Un libro realmente importante. Y, encima, una novela cojonuda que muy bien podría ganar esta edición del premio Xatafi-Cyberdark, si las otras tres candidatas se lo permiten.
En su momento escribí para Círculo de Lectores un informe de lectura de El mapa del tiempo; a fecha de hoy no sé si la van a publicar o no. Así pues, me ahorro escribir una crítica ad hoc y copio y pego de mala manera. En la parte del resumen, como es lógico, elimino las partes susceptibles de ser consideradas espóiler. Es decir, el resumen de la segunda mitad del libro, como mínimo. Respeto el resto del contenido del informe.
La próxima semana echaremos un vistazo a las finalistas internacionales del premio.

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INFORME DE LECTURA

Juan Manuel Santiago

Autor: Félix J. Palma

Título: El mapa del tiempo

Editorial: Algaida

Páginas: 623

Fecha de edición: noviembre de 2008

ISBN: 978-84-9877-159-6



IMPRESIÓN GENERAL

Se trata de una interesantísima novela adscrita a un subgénero de la literatura fantástica: el de las paradojas temporales. El título y la trama dan a entender que se trata de una novela sobre viajes temporales, pero una vez sabemos que tales viajes no existen (son un fraude perpetrado por Viajes Temporales Murray), nos queda claro que en realidad se trata de una sucesión de paradojas temporales.

También es una novela con componente histórico. La reconstrucción del Londres de finales del siglo xix es impecable, y ha supuesto que, además de las buenas ventas de la novela en el mercado español, se hayan vendido los derechos para su publicación en Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda. Dicho sea sin entrar en valoraciones de ningún tipo, la novela podría haber sido escrita por un autor anglosajón.

Funciona muy bien como novela de amor. Las tres partes de la novela están estructuradas como otras tantas vueltas de tuerca en torno a la falsedad o veracidad de los viajes temporales, pero contienen otras tantas historias de amor, a cual más desgarradora e intensa. Andrew y Marie. Claire y Tom / Shackleton. H. G. Wells y Alice.

La estructura de El mapa del tiempo, pese a que se trata de una novela de más de seiscientas páginas, no deja de parecer la de tres relatos largos de Félix J. Palma perfectamente engranados entre sí. Palma es uno de los autores de relatos más galardonados de su generación, domina el género como muy pocos autores en España, y la estructura de sus relatos (exposición – paradoja – giro argumental imprevisto) se cumple paso por paso en las tres partes de las que consta la novela. Aun así, tiene muy bien estructurado el tempo narrativo, de modo que ni falta ni sobra nada. La extensión de la novela es la justa y adecuada para la historia que cuenta.

Destaca la cantidad de guiños cinéfilos, literarios y de novela gráfica presentes en El mapa del tiempo. Félix J. Palma los ha reconocido todos, y se enorgullece de ellos; así pues, no hay nada sorprendente en las influencias que paso a enumerar. Las historias de amor beben directamente de En algún lugar del tiempo, la novela de Richard Matheson que fue adaptada al cine en una película protagonizada por Christopher Reeve y Jane Seymour. El encuentro entre H. G. Wells y el Hombre Elefante está inspirado en el que tiene lugar en la novela gráfica From Hell, de Alan Moore y Eddie Campbell (centrada asimismo en la búsqueda de Jack el Destripador). La parafernalia de la máquina del tiempo, tal como se cuenta en el tercio final del libro, está extraída de El tiempo en sus manos, la película de George Pal que adapta la novela de Wells La máquina del tiempo. También hay referencias a Edgar Allan Poe, Bram Stoker y Henry James. Palma reconoce la ayuda de otro buen autor de relatos, Lorenzo Luengo, quien ha traducido los diarios de Lord Byron (otro posible título que podría aparecer en Círculo de Lectores) y es un auténtico experto en la literatura británica del siglo xix.

Pese a que el argumento es enrevesado (consiste en dos paradojas temporales que resultan ser meros engaños, vueltas de tuerca, y una tercera que, contra pronóstico, resulta ser cierta) la lectura es fácil y agradable, y la trama se sigue relativamente bien. La novela tiene la hechura de un best-seller, con un estilo ágil y ameno, aspecto en el que Palma modera el virtuosismo literario de sus relatos (por ejemplo, los recopilados en El vigilante de la salamandra o Los arácnidos) sin que ello repercuta en su calidad literaria. No en vano, la novela ha ganado el XL Premio Ateneo de Sevilla.



RESUMEN

La novela está dividida en tres partes. La primera arranca en 1896. Andrew Harrington es un joven heredero de una familia rica del Londres victoriano. Está cargando su pistola para suicidarse, momento que aprovecha el narrador para entrometerse en la trama y contarnos qué es lo que ha sucedido para que Harrington se quiera suicidar. Las intromisiones del narrador impertinente son una constante en la novela, y permiten entablar un diálogo entre él y el lector, al tiempo que nos distancian de la trama para que podamos observarla “desde fuera”.

Andrew es un joven soñador y aficionado a la literatura popular. Durante una visita a casa de su primo Charles Winslow se enamora de la mujer que ve retratada en un cuadro. Su primo le confía el secreto de la hermosísima mujer del cuadro: es una prostituta a quien ha conocido en el transcurso de una de sus correrías que efectúa por el Londres más sórdido de la era victoriana. Esto trastoca la vida de Andrew, que estaba abocado a disfrutar de una plácida existencia entre la clase alta de Londres, y disfrutar de un matrimonio apacible con otra rica heredera. Andrew se empecina en localizar a Marie, pues así se llama la prostituta. Lo dispone todo para ir a Whitechapel. Estamos en 1888. Conoce a Marie, cuyo verdadero nombre es Mary Kelly, se acuesta con ella y queda irremediablemente enamorado en cuerpo y alma. Marie y Andrew entablan una relación curiosa, consentida por el marido de ella, pues Andrew es una fuente inagotable de dinero. El drama se desata cuando Andrew le confiesa a su padre, William Harrington, que está enamorado de Marie, y éste lo deshereda y expulsa de su casa.

Durante esos meses comienzan a sucederse unos extraños crímenes entre las prostitutas de Whitechapel. Jack el Destripador está comenzando a actuar. Marie es una de las víctimas, y muere prácticamente delante de Andrew el 7 de noviembre de 1888. Andrew queda tan deprimido que ocho años después, incapaz de rehacer su vida, decide suicidarse. Sin embargo, su primo Charles lo salva en el último momento. Le muestra un anuncio de una empresa llamada Viajes Temporales Murray, que está organizando viajes al año 2000. Tal vez pueda usar su máquina del tiempo para retroceder en el tiempo y salvar a Marie. El asunto de los viajes en el tiempo está en boca de todos, a raíz de la novela de H. G. Wells La máquina del tiempo. El dueño de la empresa, Gilliam Murray, les cuenta cómo consiguió el secreto del viaje en el tiempo. Les confiesa que la máquina sólo puede avanzar en el tiempo, y no viajar al pasado (pues ello crearía numerosas paradojas temporales, como que uno pudiera ser su propio padre o matar a un yo del pasado), deciden visitar al propio Wells. Éste es un joven autor muy dolido por las feroces críticas que está recibiendo su última novela, La isla del doctor Moreau. Wells recuerda la visita que realizó, unos años antes, a Joseph Merrick, el famoso Hombre Elefante. Éste le animó a rehacer un relato de juventud, Los argonautas del tiempo, para que lo desarrollase como novela (La máquina del tiempo), y de paso le proporciona la idea en la que se basará La isla del doctor Moreau. De vuelta a 1896, vemos la vista que Charles y Andrew efectúan a casa de Wells. Éste les ofrece una réplica de la máquina del tiempo, de la que dispone en secreto, de modo que Andrew pueda retroceder hasta 1888, detener el asesinato de Marie y, de paso, matar a Jack el Destripador. Sin embargo, cuando regresa a 1896, comprueba que nada ha cambiado. Wells le explica que lo que ya está hecho no puede deshacerse, que la línea temporal en la que vive es inalterable, pero que lo más probable es que, con su acción, haya creado un universo paralelo en el que un Andrew y una Marie alternativos vivieron felices y juntos después de que Jack el Destripador fuera capturado. Triste por no poder recuperar a Marie y contento por saber que, de alguna manera, otro Andrew Harrington de otro universo paralelo ha conseguido salvar a Marie y vivir con ella, el Andrew Harrington de nuestro universo puede, por fin, vivir su propia vida, y encontrar mujer.

En una vuelta de tuerca, la primera parte concluye con la explicación de lo que acabamos de presenciar. Charles y Wells se pusieron de acuerdo para urdir una mentira piadosa y arriesgadísima. Todo ha sido una farsa, el viaje en el tiempo no ha existido, los personajes eran actores y ha faltado muy poco para que Andrew descubriera que todo era mentira. No obstante, ha funcionado, y Wells se siente orgulloso por haberle salvado la vida a Andrew.

La segunda parte está protagonizada por una joven también soñadora, Claire Haggerty. Ella quisiera haber nacido en otra época: está demasiado adelantada a su tiempo. Por eso quiere participar a toda costa en los viajes organizados por Murray. Hasta el momento sólo se ha celebrado un par de viajes. En ellos se viaja siempre a la misma fecha, el 20 de mayo del año 2000, pues es la fecha en la que el intrépido capitán Dereck Shackleton libra la lucha final contra el ejército de autómatas liderado por Salomón, y consigue salvar a la humanidad de la cruel guerra que ha enfrentado a hombres y máquinas. Además, Claire está enamorada de Shackleton. Es un amor platónico, porque no lo conoce, pero está dispuesta a remediarlo: tiene un plan para dirigirse a él en persona cuando embarque hacia el año 2000. Viaja con Murray, presencia la batalla decisiva y, en un descuido de los organizadores del viaje, se aleja del grupo para dirigirse a Shackleton. Ante su sorpresa, se lo encuentra literalmente desnudo y orinando a la intemperie. Le ve el rostro y huye avergonzada, pero se deja olvidado su paraguas.

(...)

La tercera parte comienza con una muerte, que el inspector de policía de Scotland Yard Colin Garnett tiene que solucionar. Todos los indicios apuntan a que el arma homicida procede del futuro, del año 2000. Por ello viaja en una expedición de Viajes Temporales Murray, para indagar acerca de la posibilidad de detener al mismísimo capitán Shackleton. Sería la primera vez que se detiene a alguien por un delito que cometerá dentro de un siglo. Por otra parte, el verdadero protagonista de esta tercera parte es H. G. Wells (...).

La situación se complica con la irrupción de misteriosos mensajes relacionados con las muertes que investiga Garnett. (...)



ASPECTOS POSITIVOS

El estilo, ágil y directo, propio de un best-seller pero sin renunciar a la calidad literaria. El mapa del tiempo se convierte así en una novela muy bien escrita y tremendamente dinámica.

Los guiños literarios y cinematográficos a la cultura de la era victoriana y su vertiente posmoderna (estética steampunk, amantes de las novelas gráficas From Hell y La Liga de los Caballeros Extraordinarios) abundan pero no agobian, son fáciles de asimilar e instruyen deleitando. En este aspecto, la novela se puede leer como un homenaje a las fuentes literarias del género de ciencia ficción (en todas sus variantes), pero también como una novela histórica, pues la ambientación histórica es muy rigurosa.

La novela ya viene premiada con el prestigioso Ateneo de Sevilla, y se han vendido los derechos para su publicación en lengua inglesa en casi todos los países anglosajones. Es, pues, un pequeño fenómeno literario. En blogs especializados está empezando a considerarse una obra de culto, y hay quien afirma (César Mallorquí, por ejemplo) que estamos ante la mejor novela española de ciencia ficción. Tal vez resulte una afirmación exagerada, pero permite hacerse una idea de la repercusión que está teniendo.



ASPECTOS NEGATIVOS

Las tres partes, pese a que se cierran y están relacionadas entre ellas, a veces parecen demasiado independientes y no ayudan a crear la sensación de una novela unificada. Sin ser un gran lastre para la lectura, no da la impresión de ser una novela redonda.

Pese a que la trama está bien cerrada, puede llegar a agobiar a algunos lectores y parecerles rocambolesca. A veces hay algunas tramas que se cierran de una manera un tanto forzada, lo que puede acentuar la sensación de que la novela está un tanto traída de los pelos.



VALOR LITERARIO

7,5

Es una novela muy bien escrita. Palma sabe manejar el estilo literario que lo ha convertido en uno de los principales escritores españoles de relatos, y también le toma bien la medida al best-seller. La cantidad de homenajes literarios y cinematográficos tal vez disimule algunas carencias estilísticas, pero en todo caso no molesta.



VALOR COMERCIAL

8

La novela ya ha sido reeditada, y sus derechos se han vendido a varios países. Ahora mismo es un título exento de riesgo comercial. Se pueden explotar estrategias comerciales centradas en varios aspectos: el retrato impecable de la sociedad victoriana, el homenaje a H. G. Wells, un punto de vista diferente sobre Jack el Destripador, las historias de amor desarrolladas en torno a paradojas temporales o amores imposibles en plan El curioso caso de Benjamin Button o La mujer del viajero del tiempo, los homenajes a clásicos cinematográficos… También puede aprovecharse la propia presencia de Félix J. Palma, a quien se puede vender como un talento emergente (aunque es su tercera novela, ésta es la primera que le permite dar el salto del casi anónimo campo de la escritura de relatos al de la novela best-seller), pues es colaborador habitual de prensa escrita (Diario de Cádiz, por ejemplo) e imparte talleres literarios.


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miércoles, 16 de septiembre de 2009

Momentos estelares de Facebook (26)

Juanma Santiago está viendo al Último Superviviente zamparse un saltamontes... No, ahora está asando una tortuga... No, ahora se está cargando una piraña (parecidísima a Alien, por cierto). ¡Basta ya! ¡Este señor se va a comer la mitad de las especies protegidas del planeta!

02 de septiembre a las 14:11

Lo terrible del asunto es que, además de ser asqueroso, parece que es mentira.


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martes, 15 de septiembre de 2009

Finalistas del premio Xatafi-Cyberdark 2009 (1): Spanish Gothic

Como ya os conté en su momento, el verano comenzaba con la publicación del listado de finalistas del IV Premio Xatafi-Cyberdark de la crítica de literatura fantástica. El plazo de votación va a concluir dentro de unos días, ya he leído todo el material y, a falta de una relectura de los títulos que leí hace más tiempo, tengo más o menos decidido el sentido de mi voto. A lo largo de los próximos días trataré de comentar qué impresiones me han dejado las obras finalistas.
En las categorías de ficción española (libro y relato) hay un detalle significativo: todas las finalistas menos una (El mapa del tiempo, de Félix J. Palma, de la que hablaré en otra entrada, más que nada por darle cierta homogeneidad temática a esta entrada, y por tener la excusa perfecta para colaros el informe de lectura que escribí para Círculo de Lectores) están adscritas de manera inequívoca al género de terror. Pero no al terror de sustos, mestizaje de géneros y bichos profundos de dimensiones cósmicas, como sucediera el año pasado con, por ejemplo, La llave del abismo, de José Carlos Somoza, sino a un género de terror más reposado, con toques rurales, marcadamente español (pero sin perder referentes literarios anglosajones) y, en resumen, dotado de cierta unidad. Parece como si la temática predominante del año 2008, y en todo caso la que más llamó la atención a los jurados del premio Xatafi-Cyberdark, fuera la del género de terror con raíces en nuestra realidad nacional pero sin por ello caer en el sainete. Español pero no castizo, para entendernos.
Cierto es que teníamos una limitación de entrada: no se admitían como nominables las obras publicadas originalmente en Internet, lo cual dejaba fuera de competición, por ejemplo, todo el material publicado en los dos primeros números de Artifex Cuarta Época. Así pues, no veréis en el listado de finalistas ningún relato ni novela corta aparecidos previamente en el número 1 o el número 2 de esta publicación. Relatos como "El hombre de la basura", de Carlos Martínez Córdoba (que, hablo a título personal, bien podría haber sido el cuarto en discordia en esta edición del Xatafi-Cyberdark, de haberse publicado originalmente en formato papel), "Bajo estrellas feroces", de Eduardo Vaquerizo, o "El óxido del Sombrerero", de Alfredo Álamo, se merecen algún reconocimiento por parte de los aficionados, y, sinceramente, espero que les llegue en forma de nominación a los Ignotus.
Es una lástima que obras meritorias como Dionisia Pop! de Francisco Javier Pérez, El rayo verde en el ocaso, de Sergio Mars, o Paura 4 no hayan entrado en la categoría de libro, o que ninguno de los contenidos de estas tres recopilaciones haya entrado en la categoría de relato, pero la aritmética del premio, de cualquier premio, es la que es: no había sitio para todas. Y estamos aquí para hablar de los finalistas, no de los que se han quedado a las puertas.
Como decía, todo el elenco de finalistas españoles excepto una novela (la de Félix J. Palma) está adscrito al género de terror, lo cual contrasta con los finalistas extranjeros, en los que predomina la ciencia ficción. Podría deberse a una afortunada casualidad, pero lo cierto es que la presencia en el panorama de un buen Paura 4 y de dos relatos que no eran nominables por haber sido publicados en formato electrónico ("El hombre de la basura", de Carlos Fernández Córdoba, y "Un plato frío", de Manuel de los Reyes", ambos en Artifex), unida a la creación de Nocte (Asociación Española de Escritores de Terror) o la inminente celebración de la I Semana Gótica de Madrid, parecen indicar que el terror en España está atravesando un buen momento. En ese sentido, la inclusión de la recopilación de Todos los cuentos de Cristina Fernández Cubas (una de las referencias indisimulables de este nuevo terror español) en la candidatura de mejor iniciativa editorial viene a ser otro reconocimiento de esta realidad.
Como decía, el nuevo terror español (al menos, el que entra en el listado de finalistas de esta edición del Xatafi-Cyberdark) no es un terror de dimensiones descomunales. No encontraréis en él grandes catástrofes cósmicas, ni profundos surgidos de los abismos marinos. No; los verdaderos protagonistas de este nuevo terror, de este spanish gothic, son gente como vosotros o yo, personas normales que se ven envueltas en líos no excesivamente descomunales en términos cósmicos, pero no por ello menos trascendentales para ellos. Es más, parece haber un nexo común en todas estas historias: la causa o la consecuencia de los males de estos personajes, el hecho terrorífico que sirve de detonante en la mayoría de las historias suele tener apenas unos milímetros de longitud, seis patas y alas.
Recapitulemos, si no entendéis a qué nos referimos.
Rojo alma, negro sombra, del navarro Ismael Martínez Biurrun (451 Editores) parece, de entrada, una de las favoritas indiscutibles para alzarse con el Xatafi-Cyberdark, dado que viene avalada por el premio Celsius 232 que recibió en el transcurso de la Semana Negra de Gijón. En el Xatafi-Cyberdark vuelve a verse las caras con de las finalistas de ese premio (las novelas de Félix J. Palma y Jon Bilbao), y no sería de extrañar que dicha terna se las volviese a ver en la papeleta final de los Ignotus. Son, con justicia, las tres obras más destacables del género fantástico español de 2008.
El detonante del terror en la novela de Martínez Biurrun es un accidente, en apariencia banal pero que está a punto de desencadenar una tragedia. Elías es un operario que trabaja en la reforestación de un monte devastado por un incendio. En el transcurso de las excavaciones encuentra una caja de madera que contiene un espejo y una carta. Elías aparta la lata de Coca-Cola, toma asiento en un tocón y se pone a leer la carta, una y otra vez, atrapado por la bella letra de la autora. Está fechada casi veinte años antes, y fue escrita por una chica que se dirige a otra chica a quien, al parecer, cree que no volverá a ver. Quien escribe firma como Isla; su amiga, Luna. Elías oye cómo se aproxima su jefe, de modo que decide reanudar el trabajo. Hace calor y se lleva la lata a la boca, con tan mala fortuna que se traga una avispa: durante todo este tiempo ha estado sentado junto al avispero. La mala suerte quiere que la avispa esté viva y trate de defenderse. Está en la boca de Elías, quien siente el aguijonazo en la garganta. Elías se debate, nervioso, pues sabe lo que viene a continuación: una inflamación en la garganta, la obstrucción de la tráquea y, lo más probable, la muerte casi inmediata por asfixia. El jefe de Elías consigue salvarlo cuando ya está perdiendo la conciencia.
Después de este comienzo angustioso, la mejor escena de terror del año descrita en apenas cinco páginas con una intensidad y un manejo del tempo narrativo envidiables, vemos a Elías abandonando el hospital. No se ha restablecido del todo, pero su jefe tiene piedad de él y lo contrata como vigilante nocturno en un desguace de maquinaria industrial. Allí no tiene apenas trabajo que hacer, de modo que aprovecha para buscar por Internet datos que lo lleven a localizar a la autora de la carta y a su destinataria. Apenas tiene una fecha, referencias a la edad de la autora y su amiga, y el nombre de una localidad navarra. Con esos datos, Elías puede deducir que la autora ronda la treintena, y se lanza a su búsqueda. Y comienzan a ocurrir cosas raras y terroríficas, a la vez que se inmiscuyen personajes nuevos en la trama. Los principales son Roberta, una socióloga interesada por los grafitis urbanos, divorciada y madre de un niño, aterrorizada por la enfermedad mental de su ex marido, el Cazador de Tormentas, un pirado que busca la foto perfecta del relámpago perfecto. Génesis, un quinceañero hijo de familia acomodada, cuyo padre es un profesor de universidad despreciable que consigue, a golpe de autoridad mal entendida, que se fugue del hogar y recale en el desguace, donde da rienda suelta a su arte: dibuja en los vehículos abandonados unos grafitis con temática satánica que parecen salidos de la peor de las pesadillas. Y, por último, el padre Alvin, un cura mexicano aficionado al rock duro, que intenta ejercer como figura paterna alternativa del rebelde Génesis.
Los caminos de todos ellos se entrelazan de manera más que inquietante, y nos deparan una novela realmente interesante, digna de figurar entre las mejores que ha dado el género de terror en España. El manejo de los recursos literarios de Ismael Martínez Biurrun es muy sólido, aunque éstos no empañan el gran mérito de la obra: su brillantez visual y su capacidad para crear atmósferas inquietantes. Al capítulo, ya descrito, en el que un incidente en apariencia banal, la picadura de una avispa, se convierte en cuestión de vida o muerte, cabe añadir algunas secuencias memorables que convierten Rojo alma, negro sombra en una de las novelas de lectura obligatoria del pasado año.

Pasemos de las avispas a las moscas. La carrera literaria del asturiano Jon Bilbao ha despegado en apenas unos meses gracias a la novela El hermano de las moscas y a la recopilación de relatos Como una historia de terror (ambas editadas por Salto de Página en 2008, y la segunda de ellas galardonada con el premio Ojo Crítico de RTVE).
En la novela que nos ocupa, las moscas son el centro de la trama, algo que se percibe en el mismo título. El punto de partida es menos inquietante que el de la novela de Martínez Biurrun, de ahí que la transición al elemento terrorífico sea más dramática e inesperada. La novela comienza con un tono costumbrista, y plantea un conflicto familiar. Grego (nótese el homenaje a Gregorio Samsa, el protagonista de La metamorfosis de Franz Kafka) es el menor de dos hermanos no especialmente bien avenidos. Su hermano mayor, Héctor, es modélico, es un directivo en una refinería de petróleo, está felizmente casado con Sara y está a punto de tener una hija, Beatriz. Grego es todo lo contario: solitario y bala perdida, abandona durante unos días su puesto de director de una compañía de alquiler de embarcaciones de recreo en Tailandia para asistir al nacimiento de su sobrina, en la localidad atlántica donde residen Héctor y Sara. El comportamiento de Grego es extraño durante los días previos y posteriores al parto. No aparece por el hospital a ver a su hermano, su cuñada y su sobrina; en lugar de ello, se encierra en su habitación y no reaparece hasta que la familia ha regresado del hospital. Durante la ausencia inexplicable de Grego, la familia sólo ha podido ver un enjambre de moscas que surgen de la habitación del hermano pequeño. Muy a pesar de la voluntad de Sara, Héctor decide quedarse solo en la casa, pues el matrimonio la considera insegura para albergar a una recién nacida. Héctor investiga por su cuenta, se introduce en la habitación de Grego y acondiciona, pero no hace ademán de matar al enjambre. Todas las pertenencias de Grego, así como su documentación, están sobre la cama. Todos los días habla con Sara y alimenta a las moscas con leche y azúcar. Asimismo, recuerda el proceso por el que Grego se fue a vivir al Lejano Oriente. Un buen día, sin embargo, Grego reaparece, mucho más mermado que la semana anterior. Por increíble que parezca, se ha convertido en el enjambre de moscas que había invadido su dormitorio. De este modo se cierra un comienzo de escándalo, apenas treinta páginas en las que no sobra ni falta una coma, y que constituyen una pequeña novela dentro de la novela. Podría pensarse que, con estos primeros capítulos, ya está dicho todo, pero la historia continúa por nuevos derroteros, si bien es cierto que sin superar la intensidad de estas primeras treinta páginas.
La historia se desarrolla a lo largo de varios años. Comprendemos que Grego sufre esa transformación durante una semana al año, siempre en vísperas del cumpleaños de su sobrina Beatriz, y que la transformación revierte de manera tan misteriosa como comenzó. A un hecho sobrenatural (un hombre que se convierte en un enjambre de moscas) le sucede otro hecho igualmente sobrenatural (las moscas vuelven a ser un hombre), pero, cada vez que ocurre el cambio, Grego está más débil. Jon Bilbao sabe dotar de interés una historia que de otro modo no se habría tenido en pie durante más de trescientas páginas. El retrato de la decadencia de Grego deja de parecerse al del Gregorio Samsa de la novela de Kafka para recordarnos al del profesor Brundle de La mosca, pero siempre con un tono realista, contenido y tal vez demasiado frío y distante. Al mismo tiempo, asistimos al reverso de la historia, el del punto de vista de quienes padecen en su entorno: cómo Héctor no progresa en su empresa por culpa de la atadura que le supone tener un hermano enfermo (y, de hecho, el hermano de las moscas que da título a la novela es Héctor, quien de este modo se convierte en el verdadero protagonista), cómo se desarrolla la vida familiar con una Sara cada vez más recelosa de Grego pero al mismo tiempo irresistiblemente unida a él (pues éste forma parte de su destino) y la falsa relación paterno-filial que se crea entre Grego y su sobrina Beatriz. El estudio de personajes es notable, y lo que comienza como una historia de David Lynch termina pareciendo de David Cronenberg.
El panorama terrorífico español de 2008 quedaría incompleto si no habláramos de dos recopilaciones de relatos de otros tantos valores contrastados del género: Marc R. Soto y Santiago Eximeno. De El hombre divergente (Grupo AJEC) ya hablé en Hélice 10, y tengo que decir que su inclusión en la lista final del premio es a todas luces justa. Se trata de una recopilación muy sólida, en la que la deuda con este american gothic reconvertido en spanish gothic es evidente. Marc huye de los fuegos de artificio y, al igual que Martínez Biurrun y Bilbao, nos deja la impresión de que el verdadero terror ocurre aquí, al lado de tu casa, en una apacible urbanización de clase media-alta, en la caseta del vigilante de un desguace o en el piso de una maestra de escuela. Si la causante del momento de terror más intenso de 2008 (el arranque de Rojo alma, negro sombra) era una avispa, y el leitmotiv de la novela de Jon Bilbao era una mosca, los protagonistas de uno de los relatos de terror más redondos de los últimos años son los mosquitos del cuento epónimo de Marc R. Soto. En "Mosquitos", Marc nos lleva el terror a una ciudad que muy bien podría ser su Santander natal, y lo hace a través de unos pequeños seres que, bien mirados, son lo más parecido que hay en la naturaleza a los vampiros de las historias de miedo, más parecidos incluso que los murciélagos. Marc no nos habla de mosquitos, sino de vampiros psíquicos, y a lo largo de setenta páginas ofrece algunas imágenes antológicas y descripciones asquerosas que hacen de esta novela corta una clara candidata a llevarse el Xatafi-Cyberdark y, diría yo, el Ignotus. Tal vez el otro relato de Marc Soto presente en el listado de finalistas, "El hombre divergente", sea igualmente brillante, pero "Mosquitos" impresiona más.
Queda hablar del tercero de los relatos finalistas, "Lo más dulce", de Santiago Eximeno, presente en Bebés jugando con cuchillos (Grupo AJEC), una recopilación que intuyo que no ha entrado en la papeleta final debido a que apenas había tres relatos inéditos y, por tanto, se ha considerado, de manera implícita, como una obra no nominable. De esos inéditos, el más destacable con diferencia es "Lo más dulce", que, como su propio nombre da a entender, y para no desentonar de las otras narraciones mencionadas, tiene como elemento creador del elemento terrorífico la miel que producen unas abejas un tanto peculiares. Pocas veces un peluche de la abeja Maya ha sugerido tantas cosas, y tan terribles todas. Tal vez no se trate de un relato a la altura de "Origami", "Huerto de cruces" o "Días de otoño", pero confirma que Eximeno está un paso por delante de sus compañeros de generación y que la edición de Bebés jugando con cuchillos era tal vez el libro de relatos más necesario del año.


He estructurado esta entrada en torno a tres elementos comunes de las obras españolas finalistas del premio Xatafi-Cyberdark: su adscripción temática al género de terror, su adscripción ideológica a determinado tipo de terror cotidiano que podríamos definir como spanish gothic y la presencia de insectos como elemento que crea o desarrolla el componente terrorífico de las respectivas historias. Por supuesto, esta caracterización es puramente arbitraria. Podría haber hecho énfasis en otros elementos comunes. Por ejemplo, en la presencia constante de niños: en Rojo alma, negro sombra, David, Isla, Luna y otros niños sobre los que no debería hablar para no incurrir en espóilers; en El hermano de las moscas, Beatriz; en "Mosquitos", Nacho; en "Lo más dulce", Marta. O en el hecho de que tanto la ambientación de las historias como la procedencia geográfica de los autores nos lleve, casi sin excepciones (no cuento a Santiago Eximeno, aunque su relato esté ambientado en Umbría), al norte peninsular: Ismael Martínez Biurrun es navarro y la ficticia Esparza del Linares se encuentra en su comunidad natal; Jon Bilbao es asturiano pero residente en Vizcaya, y parece que la refinería y la localidad de las que habla están situadas en Asturias; Marc R. Soto es cántabro de nacimiento y tanto "Mosquitos" como "El hombre divergente" parecen estar ambientados en Santander y alrededores.
Da igual. Quedaos con el mensaje, no con la boutade. Si tenéis que creernos a mí y al resto de jurados de la última edición del premio Xatafi-Cyberdark (y creo de verdad que tenéis motivos para hacerlo), casi todas las obras españolas destacables del año 2008 son de terror, pero de un terror mucho más cercano e inmediato que el que se suele leer por estos pagos, un terror que viene a reivindicar a Stephen King más que a Clive Barker, un terror cuya premisa (y, por lo tanto, según el cual gran parte del elemento inquietante) reside en que, como decía el título de la película, esto ocurrió o pudo haber ocurrido cerca de vuestras casas, y, en resumen, un terror que viene a demostrar que puede hablar y pensar en castellano. Un terror nuestro, y puede que el principio (o la mayoría de edad) de una tendencia que llamo spanish gothic, pero que podría resumirse, lisa y llanamente, y sin calificativos promocionales, como buen terror español.


Nos falta una obra, la novela de Félix J. Palma El mapa del tiempo. Por temática (es ciencia ficción) y por recursos narrativos (apenas hay insectos), no era ésta la entrada más apropiada para hablar de ella, pero no os preocupéis: hablaré de ella en la entrada del jueves, pues toca informe de lectura.

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