lunes, 22 de diciembre de 2008

La vida, ráfagamente

Escuchamos la palabrita de marras en un taxi. Cristina tenía que llevar a casa la cestita de Navidad de su trabajo... bueno, la cajita de Navidad, ya que este año la cosa ha venido algo magra. Como soy autónomo y nunca he tenido cestas de Navidad, no sé lo que es eso. Pero sí sé que, aunque escasita, la cesta de Navidad (o caja, como este año) de Cristina pesa lo suyo: hasta el año pasado, porque iba muuuuy bien surtida; este año, porque la han sustituido por una caja de madera que pesa más que el contenido. El caso es que siempre hay que llevarla a casa en un taxi.
Así que ahí nos veis, buscando taxi desesperadamente por la zona casi alta de Barcelona, para no volvernos locos cargando la caja por media ciudad.
El taxista debe de tener como unos sesenta años, cabello cano y una incontinencia verbal digna de película de Almodóvar. Ejemplo:
-Es que el gobierno autónomico lo está haciendo molt malament y blablablá, y con respecto a esto, no hay más que ver que...
-Sí, ayer ya lo decía Cuní, que...
-y blebleblé y blibliblíii, y esto y aquello y lo de más allá...
-Justo ayer, en las noti...
-y tal y cual pasqual y no sé qué no sé cuantitos...
-Ayer, en la tele...
-y bloblobló y blublublú y unos días llueve y otros cae chaparrón y...
-A colación de lo que usted acaba de decir, en Matins de TV3 comentaban ayer...
-y tacatí y tacatá, loren ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed eiusmod tempur incidunt ut labore et dolore magna aliqua...
-Claro, claro.
-Pues eso.
Y así, aproximandamente durante veinte minutos.
Acabados el repaso a la actualidad política y un breve (apenas cinco minutos) comentario acerca de qué ruta debemos seguir para llegar a casa sin que nos pille el atasco que hay en la Diagonal a la salida de los comercios, al taxista le da la vena sentimental. Va a llevarnos justo al lado de la casa en la que nació y se crió. En Sants. Resulta que la confluencia de la carretera de Sants y lo que ahora es la Rambla de Brasil (la Ronda, vamos) era en tiempos la plaza del ayuntamiento del antiguo municipio de Sants, y la presidía una fuente enorme de un niño, el Ninyu. Pero los tiempos modernos y las obras del Cinturón de Ronda obligaron a derribar aquella plaza, y la fuente se reubicó en los jardines de Can Mantega, en la calle de Joan Güell.
-Anda, pero si pasamos mucho por esa plaza. No sabíamos que había estado allí...
Pero la cosa no acaba aquí. En cierta ocasión, una clienta subió al taxi y le dio una dirección, muy próxima a la nuestra.
-¿Vive usted allí? -le preguntó el taxista.
-Sí, es mi casa.
-Si no es indiscreción, ¿puedo preguntarle en qué piso vive?
-En el principal primera.
-Pueeees... no se lo va a creer... pero ése es justo el piso en el que nací y me crié.
-Aaaanda. Pues no lo tengo visto, a usted.
-Es que no vivo allí desde hace cuarenta años. Pero nací y me crié allí.
Nos maravillamos ante la anécdota, muy interesante, casi de cuento de Félix J. Palma o de novela de Elia Barceló.
-Pues a esa calle vamos de vez en cuando, a comprar pollos asados, y allí montan las mesas para el bingo en las fiestas de Sants...
Esto último no lo escucha el taxista, embarcado en un soliloquio sobre esto, aquello y lo de más allá.
En un momento dado, comienza a despotricar contra la política autonómica en materia de regadíos y de ahorro de agua. Por supuesto que el trasvase del Ródano hubiera sido una solución. Y concluye su argumento con una razón muy sólida:
-Porque el otro día en la radio escuché ráfagamente que...
Y durante sus siguientes seis o siete líneas de texto de soliloquio (que omito, por no hacer muy pesada esta entrada), me maravillo por el neologismo. Ráfagamente. A ráfagas, claro, pero adverbializada. El hombre ha convertido en adverbio acabado en -mente una expresión como "a ráfagas".
Sigo absorto en la construcción gramatical de este taxista, en su hallazgo involuntario, y veo su pauta y sus implicaciones, del mismo modo en que Gödel podría disparar su capacidad asociativa al escuchar una cantata de Bach.
Cuando regreso, la conversación está centrada en el GPS del taxi, y en cómo detecta los radares instalados a lo largo de la Ronda. Comoquiera que pasamos por superficie, pero a pocos metros del túnel, el GPS se chiva de todos y cada uno de los radares. Y volvemos a despotricar contra el gobierno, pero esta vez contra el municipal, y de común acuerdo, por el anuncio de que se va a limitar la velocidad de entrada y salida de Barcelona.
La cosa no da para más porque llegamos a destino. Nos despedimos del taxista y, no bien ha arrancado, Cristina y yo comentamos lo mismo, casi al unísono:
-Ráfagamente...
Lo decimos a bocajarro, casi sin darnos tiempo a pensar en ninguna otra cosa. Ráfagamente.


Bueno, pos hasta aquí ha llegado Pornografía Emocional en 2008. Mañana me voy de vacaciones (relativas: me llevo trabajo a Madrid) y, salvo que me dé una ventolera, no creo que actualice el blog antes de la llegada de 2009. Así que sed buenos durante estas fiestas, comed mucho turrón, bebed mucho cava y, sobre todo, sed muy felices.
¡Felices fiestas!

Etiquetas: , ,

viernes, 19 de diciembre de 2008

Entrevista a Susana Vallejo en Anika entre Libros

En la actualización navideña de Anika entre Libros aparece una entrevista mía a Susana Vallejo, realizada con motivo de la publicación de su novela Porta Coeli. La Orden de Santa Ceclina (Edebé). En ella desentrañamos todas las claves de la primera de las cuatro novelas de las que constará la serie Porta Coeli. También hablamos de la vida, el universo y todo lo demás: las ilustraciones de Corominas, los homenajes friquis que hay en la novela, sus referentes literarios, la elegancia con la que consigue no escribir una (¡otra!) novela de templarios a pesar de que la temática invitaba a ello, el hecho de si debe haber sexo en las novelas juveniles, etc. Ha quedado una entrevista muy completita, y os invito a que la leáis.
Para ir abriendo boca, copio y pego las primeras preguntas.

-------------
A falta de un monasterio en ruinas o de una iglesia abandonada en medio de un páramo, la elección del lugar para realizar la entrevista no puede ser más apropiada: la iglesia de Santa Anna, en el Barrio Gótico de Barcelona. Es uno de los lugares más desconocidos de la capital catalana, apenas a unos metros de la Plaza de Cataluña y de dos de las calles más transitadas de la ciudad: la Rambla y Portal del Ángel. Un portal da acceso a un patio en el que se levanta una iglesia medieval; por momentos parece que estamos trasponiendo una de las puertas que dan acceso al Mundo que se describe en La Orden de Santa Ceclina. Para nuestra decepción, la iglesia está cerrada, y una gruesa cadena cierra el acceso al claustro, conservado en perfecto estado. Charlamos al pie del cruceiro, como si estuviésemos en el corazón del Camino de Santiago.

La conversación continúa a lo largo de todo el Barrio Gótico. Allí desgranamos los entresijos de la primera novela que publica Susana Vallejo: La Orden de Santa Ceclina (Edebé).
...He leído tanto que trato el género con muchísimo respeto. Por lo que no me atrevo a mancillarlo, a escribir cualquier historia tópica, típica y ya leída mil veces… De algún modo me siento obligada a hacer algo diferente y respetable...

ENTREVISTA

Hola, Susana. Ante todo, felicidades por la publicación de tu primera novela, La Orden de Santa Ceclina. La primera pregunta es casi obligada. ¿Cómo se las arregla una autora novel como tú para colarle nada menos que una tetralogía fantástica a una editorial como Edebé?

Susana Vallejo:

Con mucha paciencia, “proactividad” y entusiasmo. Aunque sinceramente, lo que me abrió las puertas a la publicación fue haber sido finalista del premio Edebé en 2007.

La editorial pensaba publicar aquella novela finalista, pero el tiempo pasaba y no se cerraba una fecha concreta. Por otro lado, ellos echaban de menos una explicación del mundo que retrataba en aquella novela… Yo acababa de terminar una obra que en cierto modo contaba la procedencia de aquel mundo. Así que les propuse la idea de una tetralogía. De este modo, todos quedamos contentos: ellos tenían las explicaciones que echaban en falta, y yo un proyecto de publicación más interesante que aquella primera novela finalista “huérfana y solitaria”.



El que ésta sea tu primera novela publicada no implica, ni mucho menos, que seas nueva en el negocio. Llevas más de veinte años publicando relatos y ensayos en revistas especializadas en género fantástico (Opción, BEM, las antologías Visiones, Ad Astra, Gigamesh…) y, no menos importante, almacenando originales inéditos en el cajón. ¿Puedes contarnos cuál ha sido tu trayectoria dentro del género fantástico y, finalmente, en el ámbito de la
novela juvenil? ¿Qué ha ocurrido para que en el transcurso de apenas un año vayan a aparecer tres novelas tuyas en el mercado?

Susana Vallejo:

Es verdad que soy una vieja conocida del género fantástico español. (¡Dios! ¡Veinte años!). Me siento incapaz de resumir mi trayectoria, pero recuerdo que estuve implicada en el nacimiento de lo que fue el germen de la primera asociación de aficionados a la ciencia ficción y fantasía en Madrid (Antares), en la organización de la primera hispacón (convención española de ciencia ficción y fantasía) de Barcelona (en 1991), me ocupé de las labores administrativas de la primera AEFCFT, acudía a las tertulias en Madrid que agrupó a la generación de la mítica revista Nueva Dimensión con las –entonces– nuevas generaciones...

Aquello ocurrió durante mi época de estudiante, pero en cuanto me independicé, tuve que dedicarme a “cosas serias” (risas). Nunca dejé de escribir, ni de leer, pero dejé la militancia activa.

Hace unos cinco años volví a ponerme a escribir pero “en serio”… Y da la casualidad que el trabajo de todos esos años cristaliza ahora en un mismo momento. Con todo esto quiero decir que llevo veinte años escribiendo historias encuadrables dentro de la ciencia ficción o la fantasía y, de unos años a esta parte, este tipo de aventuras es más propio de la
literatura juvenil que de la mainstream.

(mainstream: corriente principal de la literatura, o literatura general, no perteneciente a ningún género)



Al hilo de la pregunta anterior, ¿crees que el hecho de ser aficionada a la literatura juvenil y el género fantástico predispone de manera positiva o negativa para escribir ambos géneros?

Susana Vallejo:

Condiciona muchísimo. Has leído tanto que tratas el género con muchísimo respeto. Por lo que no me atrevo a mancillarlo, a escribir cualquier historia tópica, típica y ya leída mil veces… De algún modo me siento obligada a hacer algo diferente y respetable.

-------------------

El resto lo podéis leer en Anika entre Libros. Y, por supuesto, casi nada de esto se entiende si no leéis el libro.

Etiquetas: , , , , ,

viernes, 12 de diciembre de 2008

J. G. Ballard, el forense del nuevo milenio

Justificar a ambos ladosEn la última edición del periódico Diagonal aparece un ensayo mío sobre la vida y obra de J. G. Ballard, así como sobre la exposición retrospectiva de su obra que se celebró en el CCCB hasta el pasado mes de noviembre. Es un texto breve y divulgativo, para dar a conocer su obra al gran público. Al final incluyo cuatro recomendaciones bibliográficas, para que el lector profano se haga una idea de lo que ha supuesto Ballard para la literatura y la cultura de finales de siglo.

Copio y pego los primeros párrafos:

------
APROXIMACIÓN A J. G. BALLARD

El forense del nuevo milenio

JUAN MANUEL SANTIAGO

El 2 de noviembre se clausuró J. G. Ballard, autopsia del nuevo milenio, una exposición que acogió el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) durante casi cuatro meses sobre la vida y obra de un visionario de la cultura de finales del siglo XX y principios del XXI.


No deja de ser extraordinario que la vida y trayectoria de un escritor se expongan en un museo de arte contemporáneo. No obstante, la estructura de la exposición disipó todas las posibles reticencias que pudiera tener el espectador más centrado en su obra literaria. El montaje definitivo, sabiamente elaborado por el comisario Jordi Costa y el asesor Marcial Souto, tuvo en cuenta la agitada vida de Ballard, aportó gran cantidad de ejemplares de sus obras y de las revistas en las que aparecieron sus relatos y contó con un extenso componente audiovisual: fragmentos de películas basadas en sus obras, entrevistas, muestras de arte inspirado en su obra e incluso una selección de cortometrajes realizados con teléfono móvil.

Al salir, el espectador se quedaba con la sensación de que gran parte de la iconografía finisecular no podría entenderse sin los parajes desolados, retrato de la decadencia de las clases medias británicas o viajes alucinantes al fondo de la mente. Ballard ha sido el gran cronista de ese futuro que transcurrirá dentro de cinco minutos, y su mirada es la del extrapolador que anticipa el colapso de un modo de vida, el occidental, mediante detalles en apariencia nimios: la podredumbre moral que emana de una urbanización de élite, una guerrilla urbana orquestada en torno a un centro comercial de provincias, el componente fetichista que emana del hermanamiento entre sexualidad y tecnología propiciado por los accidentes automovilísticos… El mundo en decadencia que nos presenta Ballard está lleno de piscinas abandonadas cubiertas de hojas secas, automóviles encallados en las cunetas de autovías, aviones herrumbrosos y osamentas de gigantes profanadas en medio de una playa.

Sin embargo, por muy imaginativo o fantástico que pueda parecer el imaginario ballardiano, tiene una sólida base real. Pocas experiencias más desconcertantes encontrará el lector asiduo de ciencia- ficción que adentrarse en dos novelas semiautobiográficas, El imperio del sol y La bondad de las mujeres, y en la recién aparecida autobiografía, Milagros de vida, Acostumbrado a leer al Ballard de los helechos prehistóricos encaramados a los rascacielos de la gran ciudad abandonada o las embarcaciones atoradas en el lecho seco de un río antaño caudaloso. Esta terna nos ofrece una cantidad de datos realmente esclarecedores sobre su vida y obra.

(...)
-------

El resto del ensayo, pinchando sobre este enlace.
Ya que estamos, aprovecho para recomendaros encarecidamente la lectura de dos de los tres libros de Ballard que se han editado en España durante el año que acaba: su autobiografía, Milagros de vida (Ed. Mondadori), que en apenas doscientas y pico páginas cuanta más cosas, y mejor, que en las casi mil que tenía el díptico formado por El imperio del sol y La bondad de las mujeres, y el último de sus libros de relatos, Fiebre de guerra (Ed. Berenice), que contiene verdaderas obras maestras del calibre de "Fiebre de guerra", "El parque temático más grande del mundo", "Respuestas a un cuestionario" y la incomensurable "El índice", todas ellas potenciales finalistas de los premios Xatafi-Cyberdark e Ignotus. La tercera obra, Bienvenidos a Metro-Centre (Ed. Minotauro), no deja de ser un refrito de su obra inmediatamente anterior, Milenio Negro y, pese a ser una buena novela, desentona un tanto en comparación con las obras ya mencionadas.
Si no pudisteis asistir a la exposición, dadle un homenaje al bueno de Ballard y leed alguna de sus obras. Las ya mencionadas, así como las citadas en el artículo, pueden ser unas aproximaciones inmejorables, pero con Ballard cabe decir lo mismo que con Philip K. Dick o Boris Vian: lo mejor para valorarlo en la medida de lo que vale es el conjunto de su obra, no una novela o recopilación de relatos concretos. De todos modos, si queréis opinar acerca de cuáles son vuestra novela, recopilación, ensayo o relatos favoritos de Ballard, adelante con ello.


Etiquetas: , , , , , ,

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Yo no soy yo, evidentemente

Uno de los aspectos que me encantan de Battlestar Galactica (y un punto en el que se aparta del tosco maniqueísmo de la serie de los años setenta) es el hecho de que cualquiera de los protagonistas puede ser un cylon, generalmente sin él (o ella) saberlo. Se comportan como seres humanos, sienten sus mismas motivaciones, odian a los cylons, los combaten... y al final, cuando el guionista decide dar una vuelta de tuerca, salta la sorpresa, y tooodo lo que ha hecho ese personaje en las dos o tres temporadas anteriores salta hecho pedazos, porque tiene que adaptarse a la nueva realidad. El antaño héroe se convierte ahora en villano. El leal, en traidor.
El mensaje subyacente es el mismo que regía en la ciencia ficción de los años cincuenta: están entre nosotros, inflitrados, y no hay manera de distinguirlos de nosotros. De hecho, nosotros podríamos ser ellos. La guerra fría, así como la carencia de un antagonista con rasgos reconocibles y diferentes de los nuestros (con lo fácil que lo tenía Flash Gordon para distinguir chinos malos) propició una paranoia. La invasión de los ladrones de cuerpos. La obra de Philip K. Dick. Los agentes del KGB durmientes de Espías sin identidad (o qué hace un yogurín River Phoenix cuando descubre que sus papás son espías soviéticos). Los replicantes de Blade Runner. El concepto clave es el de "durmiente": somos espías infliltrados, usurpadores de nuestras identidades verdaderas y, si algo nos hace terribles, no es el hecho de que podamos fingir que somos lo que no somos (véanse las vainas de Jack Finney y adaptaciones cinematográficas varias, a las que se suele acabar descubriendo precisamente porque no se comportan como nosotros), sino que somos otra cosa y no lo sabemos, pues estamos en estado durmiente, listos para ser activados. Ahí estriba la grandeza de Battlestar Galactica, así como estribaba la mezquindad de la caza de brujas orquestada por el infame senador McCarthy. La guerra fría fue una fábrica de impostores y de paranoicos que veían cambiaformas por todos lados; los tiempos que corren nos enseñan que cuanto más paranoicos seamos, más probabilidades tenemos de ser aquello de lo que huimos o aquello a lo que odiamos. El demonio está en nuestro interior, y ya puede ser el Bob de Twin Peaks o un corazoncito cylon.
Que quede claro: no soy un cylon. No quiero cargarme la humanidad, ni podría dejar mirando a Soria al bueno de Deckard (otro que se niega a aceptar lo que es), pero... resulta que no soy quien yo creía.
Me acerco a unas dependencias administrativas a hacer un papeleo. Previamente he solicitado una partida de nacimiento. La entrego, y la funcionaria me hace la pregunta que tanto temía:
-Pero este "De Santiago"...
Y, en efecto, resulta que no figuro inscrito como "Juan Manuel Santiago", sino como "Juan Manuel DE Santiago".
-Bueno, ésta siempre ha sido una vieja lucha con mi padre. Él siempre me ha insistido en que utilice el "De". Un hermano mío lo utiliza, y los otros dos no.
-Pues tu padre tiene razón.
-Pues yo siempre le he dicho que se fuera a salva sea la parte con sus ínfulas de nobleza...
-Pero el caso es que estás inscrito así. A todos los efectos, éste es tu apellido.
-Pero si en mi DNI consta como "Santiago", a secas.
-Ya, pero la inscripción en el registro prevalece sobre todo ello. Deberías cambiártelo.
-Ya he visto que en la puerta de al lado hay un despacho para cambiarse nombres. Es lo que se hace al catalanizarse nombres...
Pienso en los amigos Enriques, Fernandos o Anas que ahora son Enrics, Ferranes o Annas. O en los que se han catalanizado el apellido.
-No es lo mismo: eso es traducir un nombre ya existente. Lo tuyo sería cambiarte el apellido. A efectos del papeleo que vienes a hacer, tu nombre es Juan Manuel de Santiago...
Y me acojona un poco, a vueltas con las implicaciones legales que esto podría comportar. Herencias. Hipotecas.
Me imagino la escena. El notario abre mi testamento, y resulta que éste es totalmente impugnable porque lo firmó un tal Juan Manuel Santiago que, en realidad, no existe.
Poquita broma con estas gilipolleces.
De entrada, me planteo la duda: ¿debo renunciar a ese "De" (el mes que viene vuelvo a esas dependencias, y no me cuesta nada llamar a la puerta de al lado y que me orienten) o bien tendría que empezar a usarlo en toooodos los demás aspectos de mi vida? Hacienda, la renovación pendiente del DNI, Seguridad Social...
Treinta y ocho años ajeno al hecho de que una sola preposición me puede cambiar la vida y la personalidad.
Tal vez haya algún cabronazo llamado Juan Manuel Santiago, prófugo de la justicia y con varias órdenes de busca y captura, y el cambiarme el apellido a De Santiago (o, más bien, el reconocer que mi apellido es De Santiago) me salve de ir al trullo por un malentendido totaolmente kafkiano.
O viceversa.
Ay, qué disyuntiva.
Como digo, de repente me surgen dudas y más dudas. Por un "De" del que siempre había pasado. Cierto, figuro en la partida de nacimiento como "De Santiago", igual que otros constan como "y Gómez". Nunca me había imaginado que un simple nexo pudiera cambiar en algo mi apellido.
Por otro lado, mis tres hermanos se habrán encontrado alguna vez con este problema. Debería llamarlos, para saber cómo resolverlo.
El hecho es que mi padre siempre me había insistido en que adoptara el De Santiago como apellido, pero nunca le había hecho ni caso. Es cierto que, cuando tienes un apellido que también se utiliza como nombre, viene muy bien tener un "De" a mano para romper el equívoco.
Me he pasado toda la vida presentándome de esta manera en las bibliotecas, cuando iba a devolver un libro.
-Santiago Romero, Juan Manuel... y Santiago es el apellido.
Con lo fácil que hubiera sido un "De Santiago"...
Y así para todo.
De este modo, resulta que llevo cinco días siendo otro. Juan Manuel de Santiago, para serviros. Y no sé si ello me ha cambiado la personalidad o qué, pero el caso es que llevo varios días sin cargarme ningún aparato electromagnético, y además acabo de recibir un certificado de subcontratista que Hacienda me ha tramitado en sólo diez días, sin la catastrófica sucesión de negativas que me tuvieron empantanado tres meses cuando solicité otros certificados iguales hace unos meses.
Tal vez sea casualidad... o tal vez no... A lo mejor algo está cambiando realmente, y el nuevo Juan Manuel de Santiago tiene unos atributos diferentes de los de Juan Manuel Santiago... El tiempo lo dirá.
El caso es ése: a todos los efectos, soy como un cylon que acaba de ser activado, o un replicante a quien le han contado que sus sueños son los mismos que los de todos los de su serie, o un espía soviético que de repente descubre que lo es.
Yo no soy yo, evidentemente.

Etiquetas: ,