martes, 30 de septiembre de 2008

Informes de lectura

Ya os lo había prometido en alguna que otra ocasión, pero aprovecho la concesión del Ignotus a Alejandro Magno y las Águilas de Roma, de Javier Negrete (a quien felicito desde aquí), para subir un ejemplo práctico de informe de lectura.
La cosa no tiene mayor misterio. Lo normal es que las editoriales y agencias literarias no den abasto con los originales que reciben y externalicen su lectura con colaboradores versados en las materias acerca de las que tratan los originales y cuyos criterios son relativamente fiables. La otra vertiente, cutre, es tirar de becarios en prácticas o del último mono del escalafón de la editorial. Pero bueno. Para lo que nos interesa, un informe de lectura es un documento que una editorial o agencia le encarga a un colaborador (generalmente externo) para evaluar hasta qué punto encaja dentro del plan editorial o la política de la agencia en cuestión.
Un informe es una herramienta, no un fin en sí mismo. Es raro que la sola lectura del informe termine por decidir al editor o al agente, pero, si está bien hecho, puede resultarle una herramienta muy valiosa para sopesar los pros y los contras del original recibido. Puedes tener un informe cojonudo, pero si el libro no encaja en tu política editorial o los títulos anteriores del autor no han funcionado en el mercado, su publicación se desestima, sin más. Y a la inversa: un informe tibio o negativo puede terminar de decidir al editor a publicar el original, por los motivos que sea (temática, comercialidad o llámalo equis).
En las editoriales pequeñas, lo normal es que el informe lo haga alguien de dentro y, además, lo haga por la cara: es parte de su sueldo. En estos niveles funciona muy bien el boca oreja, el comentario entre colegas, que, dicho sea de paso, es una herramienta verdaderamente insustituible y suele producir descubrimientos de valor incalculable.
En las editoriales y agencias más grandes tiran de becarios (si son muy cutres) o de colaboradores externos (si saben lo que se traen entre manos). Gracias al máster de edición de Editrain he hecho algunos contactillos y, de hecho, ahora mismo escribo informes de lectura para una editorial (Círculo de Lectores) y una agencia literaria (Sandra Bruna). Hay que aclarar que ser lector para una editorial o una agencia no es ni mucho menos un chollo (se cobra entre 30 y 60 euros por informe, dependiendo del cliente y de la extensión del original), pero es una muy buena manera de iniciarse en el fascinante mundo editorial, proporciona un bagaje de lecturas considerable, permite apreciar las tendencias del mercado (lo cual viene bien si aspiráis a publicar cuando seáis mayores) y, sobre todo, supone que puedas cobrar por una tarea que se puede realizar en el tren, el metro, el autobús o dondequiera que soláis leer... por supuesto, sin contar con el tiempo que lleva escribir el informe propiamente dicho (que puede oscilar entre una hora y una tarde).
Ahora bien, si alguna vez os adentráis en el mundo de los informes de lectura, tened en cuenta que no son un informe vinculante, ni nada parecido: es el editor quien tiene la última palabra, no vosotros. No os encariñéis en exceso con un libro ni os ofusquéis si no lo publican: tan sólo se trata de un medio para que los editores se hagan una idea de las posibilidades comerciales del original, y si encaja en su plan editorial. Si el libro no va a funcionar, da igual cómo lo queráis adornar en el informe: no se publica. Me temo que el índice Nielsen manda sobre cualquier otra consideración. ¿Qué es eso del índice Nielsen? Pues el principal medidor de tendencias y de indicadores de consumo. En el mercado editorial, tan sólo algunas editoriales, las más grandes, se pueden permitir estar suscritas, y de este modo se enteran de cuántos ejemplares vende realmente cada título, ya que no se basan en cifras declaradas de ejemplares distribuidos, sino en ejemplares realmente vendidos en comercios. El índice Nielsen es el verdadero listado de libros más vendidos. Y es el que manda, a partir de ciertos niveles.
Otra cosa: no intentéis apabullar ni luciros. No servirá de nada: se trata de que los editores o agentes se hagan una idea general de la temática e interés comercial del libro, así como de sus puntos fuertes, puntos débiles y posibles estrategias de comunicación para promocionarlo. No es una crítica. No es un artículo. No es un ensayo. No es una autobiografía encubierta. No es una loa para hacerle la pelota a un amigo. Es un informe, y su finalidad es sobre todo útil: ayudar a un cliente a determinar si le sale a cuenta invertir un pastón en producir un título concreto. Como digo, la última palabra la tienen los editores.
Pero precisamente por eso hay que tener en cuenta una dura realidad: cuando llegue el momento en el que el agente se reúna con su autor, o el editor tenga que defender sus títulos ante el comité editorial para elaborar el calendario de publicaciones del año siguiente, cabe la posibilidad (que varía en función de la editorial, pero, para qué vamos a engañarnos, existe) de que no se hayan leído el original. Por este motivo es recomendable que un informe de lectura entre en la mayor cantidad posible de detalles sobre el argumento de la obra, sin miedo a los espóilers: como digo, no es una crítica ni un ensayo, sino un "como seguramente no le puedes dedicar una semana a leerte este librico de quinientas páginas, te lo cuento por encima para que tardes quince minutos en enterarte de qué va".
¿Cuánta extensión debe tener un informe de lectura? Lo normal es que ocupen dos o tres páginas: es el límite de lo que puede procesar un editor que tiene encomendados diez títulos y que tiene que darse de hostias con otros nueve editores para publicar, en el mejor de los casos, la quinta parte de los originales que les han llegado. No obstante, podéis iros hasta las tres o cuatro páginas tranquilamente y sin que os dé la impresión de que estáis dedicándole más esfuerzos de los necesarios.

Dicho todo esto, veamos las partes de las que debe constar un informe de lectura:

Valoración general. Consiste en trazar un resumen general de lo que os ha parecido el libro. Es lo que vais a desarrollar más adelante, pero conviene que el editor o agente lo lea antes de continuar. Tenéis que valorar todos los aspectos positivos y negativos, trama y, sobre todo, la impresión general que os ha producido el original en cuestión.

Resumen. Lo recomendable es que contéis todo el libro, de arriba abajo. De vuestra capacidad de enrollaros dependerá lo mucho que os ocupe esta parte, pero nunca es conveniente que paséis del folio o folio y medio. Es interesante para que el editor o agente se hagan una idea general, pero no es lo fundamental.

Aspectos positivos y negativos. Por supuesto, hay que desarrollarlos y justificarlos. Da igual que el libro os haya encantado u os haya parecido un truño: siempre hay aspectos positivos y negativos, y vuestra obligación, como buenos lectores, es hacerlos constar en el informe. Tendréis que hacer de abogados del diablo en muchas ocasiones, y buscar valores positivos en un libro que os haya parecido abominable pero al que le veis posibilidades, o viceversa.

Definición de la obra con uno o más adjetivos. Son los argumentos de venta de toda la vida. Es la parte que los departamentos de comunicación y de márketing exprimirán para dar con las frases promocionales adecuadas. Si ya les habéis facilitado la tarea poniéndolos sobre la pista correcta, pues tanto mejor para todos.

Género. Llegados a este punto, algunos editores o agentes aún no saben dónde situar el original. Por eso siempre viene bien hacer un pequeño apartado en el que se detalle a qué género o corriente está adscrito, cómo es él, a qué dedica el tiempo libre, etc.

Valor literario y valor comercial. Aquí tenéis que mojaros y ser sinceros. Podéis cargaros un libro en el primer apartado y ponerle la calificación más alta en el segundo; de hecho, no es infrecuente. Eso sí, tenéis que justificarlo. Qué menos que dedicarle un parrafito a cada apartado.

Hasta ahora estoy hablando de originales recibidos por la editorial o agencia. También existe otra posibilidad: que trabajéis para una editorial que se dedica a reeditar libros que ya están en el mercado. Es mi caso cuando trabajo para Círculo de Lectores: excepto una ocasión en la que realicé informes de lectura sobre las obras recibidas para su concurso de novela, lo normal es que me encarguen libros ya editados. En este caso hay que indagar un poco acerca de la trayectoria del título o el autor, ver qué tal han funcionado sus anteriores obras, comprobar si ya se han publicado en Círculo (lo cual puede favorecer o perjudicar las posibilidades del libro, dependiendo de cómo funcionaran esas obras anteriores) y, en general, realizar cierta labor de investigación. También influyen las prisas o el interés que ponga el editor, que normalmente suelen ser muchos: nadie intenta colar en Círculo libros que no hayan funcionado en sus editoriales, de ahí que si intentan publicarlo allí es porque se trata de sus título más vendido o de una apuesta importante. En algunos casos se plantea la publicación como primicia, de modo que las primeras ediciones en Círculo y la otra editorial sean conjuntas. No es lo habitual, pero es una estrategia muy interesante.
Como nada de esto se puede entender sin un ejemplo ilustrativo, acá va el mío: un informe de lectura de Alejandro Magno y las águilas de Roma, de Javier Negrete. Por casualidad, lo tenían disponible en el departamento de ficción, y me lancé de cabeza a informarlo.

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INFORME DE LECTURA

Juan Manuel Santiago

Autor: Javier Negrete

Título: Alejandro Magno y las águilas de Roma

Editorial: Minotauro

Páginas: 526

Fecha de edición: mayo de 2007

ISBN: 978-84-450-7648-4


IMPRESIÓN GENERAL

Se trata de una novela fácil de leer y muy entretenida, que tiene como punto de partida una hipótesis de historia alternativa: Alejandro Magno no falleció en Babilonia en el año 323 a.C., como sucedió en nuestro mundo real, sino que sobrevivió al intento de envenenamiento que casi acaba con su vida, y se lanza a la conquista de Arabia y de Roma. Alejandro Magno y las águilas de Roma narra los pormenores de la campaña italiana del emperador, desde los puntos de vista macedonio y romano, a la vez que introduce un elemento inesperado, la amenaza de impacto de un meteorito, que pende sobre las cabezas de los personajes durante toda la novela.

Es una buena novela de género fantástico y una correcta novela histórica. El elemento fantástico queda prácticamente diluido por el rigor con que Negrete aborda la trama histórica. Así pues, para el aficionado a la literatura fantástica es una de las obras más destacadas del autor más destacado del género en España en su vertiente adulta, mientras que para el aficionado a la novela histórica se trata de una osadía bastante bien culminada, y, para el aficionado a los juegos de estrategia y de campañas militares, nos hallamos ante una novela muy entretenida. En los tres casos funciona.

Como único inconveniente serio digno de destacar, mencionaremos el final, tal vez demasiado precipitado y abierto. Lo cual es comprensible, ya que el autor ha anunciado una continuación, El último viaje de Alejandro Magno.


RESUMEN

En el mundo tal como lo conocemos, en mayo del año 323 a.C. Alejandro Magno se encuentra en el cénit de su poder. Su imperio abarca desde Grecia hasta el río Indo, y, en su ambición, planea la conquista de Arabia. No obstante, fallece inesperadamente en Babilonia, por causas que aún se desconocen, si bien la historiografía baraja como las más probables unas fiebres, una indigestión, el alcoholismo o un envenenamiento. En pocos años, su imperio se desmiembra en varios reinos independientes.

Sin embargo, en el mundo que plantea Javier Negrete, Alejandro Magno no muere en el año 323 a.C. Roxana (esposa del emperador) y Perdicas (jefe de caballería de su ejército) conspiran para envenenar a Alejandro en el transcurso de un banquete. Cuando Alejandro ya ha ingerido la copa de vino envenenada, aparece un médico enigmático, Néstor, que asegura haber sido enviado por el oráculo de Delfos para salvar al emperador de la muerte.

A continuación se nos relata el proceso de curación de Alejandro, cómo este se lanza a la conquista de Arabia y de la Península Itálica y la manera en que Roxana y Perdicas elaboran su coartada para seguir manteniendo su capacidad de influencia.

Pese a que Alejandro ha contraido matrimonio con Agatoclea, la hija del rey de Siracusa, la conquista de Italia no resultará tarea fácil, pues surge un escollo inesperado, que anula todas sus alianzas: Roma. Las tropas romanas vencen a las macedonias en una escaramuza, en la que es la primera derrota del ejército de Alejandro Magno en muchos años. Además, Agatoclea y Néstor son tomados rehenes por los romanos.

A diferencia de los ejércitos a los que Alejandro Magno se había enfrentado hasta entonces, Roma se presenta como un enemigo temible: muy motivado, disciplinado, bien organizado y poseedor de unas tácticas bélicas más adecuadas que las utilizadas por las falanges macedonias, en particular en el combate cuerpo a cuerpo. El ejército romano será un quebradero de cabeza para Alejandro y sus generales, entre ellos Perdicas.

Pero en Roma hay disensiones. Gayo Julio César, tribuno de la Segunda Legión, es el responsable de la victoria sobre los macedonios, pero sus aspiraciones políticas son cortadas de raíz tras el nombramiento de Lucio Papirio Cursor como dictador de la ciudad, para defenderla de Alejandro. Papirio se muestra como un rival encarnizado, más pendiente de oponerse a Gayo Julio que a los macedonios. No obstante, Gayo Julio César cuenta con una ventaja: tiene en su poder a Agatoclea y a Néstor, con quien no tarda en congeniar y a quien le encomienda la curación de su pequeña hermana Lila, gravemente enferma.

Por otra parte, la corte de Alejandro es una bomba a punto de estallar. Roxana ejerce un ascendiente considerable sobre Alejandro Ego, su hijo primogénito, y heredero del Imperio, una criatura cruel, manipuladora, consentida y de muy mala calaña. Los generales empiezan a enfrentarse entre ellos, a medida que va haciéndose patente la endeble salud de Alejandro, que no ha hecho sino empeorar desde el prendimiento de Néstor. Y los augurios no pueden ser peores: el autista Euctemón, un mercenario griego que sirve a las órdenes de la mujer del comandante Gorgo, ha calculado la trayectoria del cometa Pegaso, y vaticina que impactará en breve contra la Tierra, por lo que se prevé una catástrofe de consecuencias mucho más devastadoras que la guerra que va a enfrentar a Grecia y Roma.


ASPECTOS POSITIVOS

El aspecto más destacable de Alejandro Magno y las águilas de Roma es la verosimilitud con que presenta un enfrentamiento que no se produjo en el mundo tal como lo conocemos, pero que podría haberse desarrollado según las coordenadas que facilita Negrete: en el siglo IV a.C., Roma aún era una potencia emergente y no hacía muchos años que había sido derrotada por los samnitas y por las incursiones galas. No era, pues, la máquina de guerra que terminaría siendo. Por otro lado, las falanges macedonias resultaban más pesadas que las legiones romanas y dependían en exceso del genio táctico de Alejandro Magno, y, en una escaramuza como la narrada en la novela, contaban con desventaja. Las sarisas, enormes lanzas de los macedonios, no podrían hacer frente a las espadas cortas romanas, en caso de combate cuerpo a cuerpo. Javier Negrete conoce muy bien el mundo clásico, en particular el griego (es profesor de griego en un instituto, y casi todas sus obras –sean o no de género fantástico– contienen referencias a mitos clásicos), y crea un mundo consistente y verosímil, con el mismo nivel de rigor con que se plantearía una novela histórica.

Otro aspecto positivo es la combinación de géneros. Negrete es el autor español de literatura fantástica más completo de su generación, y con novelas como La espada de fuego (publicada por Círculo en 2005) ya ha demostrado que se defiende bien en obras ambiciosas y extensas como la presente. Al mismo tiempo, Negrete escribe una novela que funciona bien como novela histórica, independientemente del componente fantástico que entraña el hecho de que Alejandro Magno no falleciera en el año 323 a.C. Negrete ha escrito una de las ucronías (o novelas de historia alternativa) más sólidas y destacables que se han publicado originalmente en lengua castellana, a la altura de En el día de hoy, de Jesús Torbado (premio Planeta 1976) o “El coleccionista de sellos”, de César Mallorquí.

El renombre de Negrete en el campo de la literatura fantástica (es uno de los autores que mejor vende en Minotauro, y está muy bien considerado tanto por la crítica como por el público lector), así como la corrección con que aborda una novela de temática histórica, pueden atraer lectores de ambos géneros, el histórico y el fantástico, así como de los aficionados a la estrategia militar.

El estilo narrativo es funcional. La novela está bien escrita, y se lee con facilidad.


ASPECTOS NEGATIVOS

La construcción de personajes es un aspecto negativo que juega en contra de la novela. Pocos personajes están desarrollados o son intensos; los mejor construidos, Euctemón y Alejandro Ego, apenas pasan de ser secundarios. No tenemos mucha información acerca de Néstor, cuya caracterización resulta demasiado simple: sólo sabemos de él que lo ignora todo acerca de su pasado. Roxana, Perdicas, Alejandro y Gayo están retratados sin demasiados detalles, y en ocasiones con líneas de diálogo bastante tópicas. Sin ser un defecto que dificulte la lectura, lo cierto es que el retrato de personajes deja que desear, aunque podría haber sido el punto fuerte de la novela (dado que se trata de una obra coral).

La mezcla de géneros podría desorientar a algunos lectores: quienes no conozcan la obra previa de Negrete pueden sentirse engañados si abordan la lectura de la novela pensando que está adscrita al género histórico, y a algunos aficionados al género fantástico les puede resultar demasiado complicada. En todo caso, habría que especificar en los textos promocionales el carácter de novela de fantasía histórica.

Para los muy aficionados a la historia o la novela histórica, la premisa puede resultar polémica. Nunca ha estado clara cuál fue la verdadera causa de la muerte de Alejandro Magno, pero las teorías conspiratorias parecen estar perdiendo terreno a favor de la muerte por enfermedad. Asimismo, el retrato de Alejandro Magno como un alcohólico empedernido se está poniendo en entredicho. Sin ser un punto negativo (todas las hipótesis que plantea Negrete cuentan con buenos valedores, tanto en el campo de la historiografía como en el de la novela histórica), podría causar una imagen negativa de la novela entre los lectores más puristas.

El final de la novela es demasiado abierto; de hecho, el autor se refiere en los agradecimientos a la segunda parte, aún sin escribir: El último viaje de Alejandro Magno. Dada la solvencia de Negrete, es de suponer que la continuación resultará tan satisfactoria como Alejandro Magno y las águilas de Roma, pero, si su publicación se demora, tal vez la espera genere descontento entre los lectores.


DEFINICIÓN DE LA OBRA CON UNO O MÁS ADJETIVOS

Atrevida, innovadora, entretenida, de final precipitado, con personajes no siempre creíbles, muy documentada, fluida, inteligente.


GÉNERO LITERARIO

Alejandro Magno y las águilas de Roma está adscrita al subgénero fantástico conocido como ucronía; es decir, narraciones de historia alternativa, que tienen como base un hecho histórico diferente de la historia tal como la conocemos. Por motivos políticos, oportunistas y sociológicos, las ucronías más frecuentes en lengua española tienen como temática principal la guerra civil española; al respecto, resulta muy recomendable la lectura de Franco: Una historia alternativa, seleccionada por Julián Díez (Ed. Minotauro), en la que el propio Negrete publicó una novela corta, “El Ángel Rojo”. Otras temáticas que han despertado interés son la guerra de Cuba (en particular, con Fuego sobre San Juan, de Pedro A. García Bilbao y Javier Sánchez Reyes, Ed. B) y desarrollos alternativos del Imperio de los Habsburgo (Danza de tinieblas, de Eduardo Vaquerizo, Ed. Minotauro). La presente novela, aparte de ser una de las ucronías más ambiciosas y logradas que se han escrito en España, es la primera que aborda esta temática concreta.


VALOR LITERARIO

7

La novela está perfectamente estructurada (excepto en el final, que, como se ha dicho, es demasiado abrupto, debido a que el autor ha anunciado una continuación) y, excepto en la construcción de personajes, algo planos, maneja con soltura todos los resortes de la narración, arma perfectamente las tramas, introduce las dosis justas de explicaciones históricas sin llegar a aburrir y consigue entretener, todo ello con un estilo muy depurado que, sin llegar a ser brillante, facilita la lectura.


VALOR COMERCIAL

8

Javier Negrete es el autor español de fantasía adulta que mejor vende en el catálogo de Minotauro. Así pues, su obra carece de riesgos comerciales. Además, la temática de la obra podría conseguirle un nuevo público lector, el de la novela histórica.


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Una vez entregado el informe (que, normalmente, es para pasado mañana, o para dentro de dos semanas como mucho), la editorial decide. En este caso concreto, decidieron no publicar la novela de Negrete, ya que La espada de fuego no había funcionado muy bien en la edición de Círculo, y ni siquiera llegaron a editar El espíritu del mago. Hay títulos que funcionan muy bien en la editorial original pero no terminan de arrancar en Círculo, y la primera novela de Tramórea fue uno de esos casos. También se da el caso inverso, novelas que no funcionan del todo bien en su primera edición pero dan el golpe cuando aparecen en Círculo (el ejemplo paradigmático es Desde mi cielo, de Alice Sebold).
Sea como sea, realizar informes de lectura es una tarea interesante (siempre que el original acompañe, por supuesto), es una muy buena manera de introducirse en el mundillo editorial, aclara muchas ideas acerca del funcionamiento del mercado editorial y os puede ayudar a ser buenos lectores y, por supuesto, escritores.

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lunes, 29 de septiembre de 2008

¿Se muere la fiesta?

Antes que nada, la lista de ganadores del Ignotus.

NOVELA: Alejandro Magno y las Águilas de Roma, de Javier Negrete (Minotauro)

NOVELA CORTA:• Mundo al revés, de Ángel Padilla (Ediciones Parnaso)

CUENTO:• La apertura Slagar, de Santiago Eximeno y Alfredo Álamo (NGC 3660)
ANTOLOGÍA:• Premio UPC 2006, de VV. AA. (Ediciones B)

LIBRO DE ENSAYO: • Fantástica Televisión, de Alfonso Merelo (Grupo AJEC)

ARTÍCULO:• Hermeneútica relativista, de Gabriella Campbell (Hélice)

ILUSTRACIÓN:• Cristales de fuego, de Felideus (Ediciones Parnaso)

PRODUCCIÓN AUDIOVISUAL:• REC, de Jaume Balagueró y Paco Plaza (cine)

TEBEO:• La Legión del Espacio, de Alfredo Álamo y Fedde Carroza (Grupo AJEC)

POESÍA:• El árbol del dolor, de Gabriella Campbell y Víctor Miguel Gallardo Barragán (Ediciones Efímeras)

REVISTA:• Hélice (Asociación Cultural Xatafi)

NOVELA EXTRANJERA:• La carretera, de Cormac McCarthy (Mondadori)

CUENTO EXTRANJERO:• El monstruo de las galletas, de Vernor Vinge (Grupo AJEC)

WEB:• NGC 3660 (Pilar Barba)


Y, por supuesto, aprovecho para felicitar a todos los ganadores y finalistas.
Es una verdadera lástima que no se haya concedido premio Gabriel (la otra distinción que concede la AEFCFT, un premio honorífico), máxime cuando había en la hispacón de Almería dos personas que se lo merecían de sobra: José María Merino y Pilar Pedraza.
No he acertado muchos resultados de los Ignotus en la quiniela que realicé en su día, lo que en mi caso supone invitar a Gorin a cuatro cervezas, pero qué le vamos a hacer: Hélice (¡por partida doble!) y La carretera han ganado, y para mí ya es suficiente. Los tres premios me parecen muy buen síntoma.
Esa es la parte buena de la hispacón, a la que no he podido asistir. La parte mala es la noticia de que el año que viene tal vez no haya hispacón (aún no se ha presentado ninguna candidatura), no han aparecido propuestas para gestionar la junta de la AEFCFT y, tal vez, de aquí a un año haya que liquidar la asociación. Una mala noticia para todos los aficionados.
La situación no es nueva, ni se puede decir que sea una sorpresa. El modelo asociativo actual no chuta, la triste realidad es que prácticamente todos los aficionados que podrían arrimar el hombro ya lo han hecho en algún momento (organizando hispacones o participando en juntas de la AEFCFT), no es que estén muy dispuestos a repetir y no se vislumbra un recambio generacional de nuevos aficionados a quienes les interese o motive continuar con el modelo que propone al AEFCFT. Parece que la dicotomía entre renovarse y morir va a dar paso a la muerte, a no ser que se adopte un modelo que ya se ha comentado en los pasillos de la hispacón de Almería y en listas de correo: mantener una AEFCFT de mínimos para mantener el instrumento legal necesario para que sigan vivas las dos marcas de las que es propietaria: premios Ignotus e hispacón. A ello habría que añadirle otras funciones de gran importancia: mantener vivo el archivo de publicaciones y servir de cauce de comunicación entre aficionados de todo el ámbito de las lenguas oficiales españolas. Según el modelo que se ha propuesto en Almería, se trataría de eliminar toda la burocracia, de modo que la AEFCFT se mantuviera poco menos que en un estado latente -pero viva- y, de este modo, cuando la situación vuelva a ser favorable, reactivarla sin demasiados problemas. Por decirlo en plan friki, se trataría de evitar que la AEFCFT acabe como un agujero negro o una supernova y se convierta en la Rama de Arthur C. Clarke.
Por mi parte, genial, porque se asegura la supervivencia nominal de la AEFCFT y se evitan los problemas legales derivados de una hipotética disolución: ¿qué hacemos con el archivo de la Asociación?, ¿y con los Ignotus?, o ¿qué pasa si alguien quiere organizar una hispacón pero no puede utilizar el nombre hispacón porque ha desparecido su propietaria legal?
Ahora, en plan abogado del diablo, debería venir la reflexión. ¿Por qué ha fallado el modelo que propone la AEFCFT? ¿Debe articularse una asociación estatal -y con vocación de panestatal- de género fantástico en torno al grupo de aficionados más minoritario del colectivo del género fantástico, el de los dos o tres centenares de miembros del fándom endogámico que se mueve alrededor de las publicaciones y colecciones especializadas? ¿Es demasiado tarde para abrirse a sectores más amplios de aficionados y profesionales que en un momento dado podrían haber garantizado la supervivencia del invento, esa mágica cifra de quinientos socios que siempre se ha considerado el objetivo a conseguir: foros de Internet, editores y libreros profesionales, aficionados y profesionales del cómic, aficionados y profesionales del cine fantástico, autores de literatura fantástica ajenos al fándom, grupos de trabajo de bibliotecas públicas, aficionados de géneros afines, y lectores y profesionales de la literatura juvenil? No lo sé, y probablemente ya sea tarde para tratar de averiguarlo. O tal vez no.


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viernes, 19 de septiembre de 2008

El remedio infalible contra la soledad

Lo tengo clarísimo, después de casi un mes. Si alguna vez os sentís solos en esta vida, nadie os llama, nadie os escribe y tenéis la sensación de que si no existiérais el mundo seguiría siendo exactamente igual de bueno o malo, yo tengo la solución para demostraros que no es así, y que hay alguien que os quiere, os busca y os valora.
Cambiaos de compañía telefónica.
Os inundarán el buzón de mensajes, os llamarán a todas horas y aumentará notablemente vuestra capacidad de asertividad y de decir no.
No falla.

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jueves, 11 de septiembre de 2008

Vilmente hackeado

Como llevo toda la mañana recibiendo llamadas y mensajes (gracias, gracias de veras), aprovecho para comentarlo en abierto: algún pedazo de hijo de la grandísima puta (y aquí le pido perdón a todo el gremio de la prostitución) me ha robado la agenda de contactos del Hotmail.
¿Qué significa esto? No tengo ni puñetera idea. A efectos prácticos, esto se traduce en que tooodos mis contactos de la dirección de Hotmail han recibido un mensaje en inglés intentando vender no sé qué hostias, y que el remitente de esa dirección os va a estar jodiendo con su spam a no ser que bloqueéis mi dirección de Hotmail, cosa que os invito a hacer, porque después de este asunto la voy a cerrar igualmente.
Mirándolo por el lado bueno, ya no tengo que preocuparme por cómo se borra el molesto Windows Messenger, que se me encendía automáticamente cada vez que iniciaba sesión: como ya no hay contactos, me da lo mismo, nadie me abre ventana. Si ocurriera, sería un momento Tyler Durden francamente desconcertante, pero no creo que llegue a suceder.
Lo dicho, que hagáis caso omiso a cualquier mensaje procedente de mi cuenta de Hotmail, la borréis de la manera más hiriente y humillante de vuestra agenda de contactos y, en breve, ya os enviaré privados (con copia de carbono oculta, faltaría más) con la nueva dirección de Hotmail.

Hasta aquí, el berrinche y el mecagontó. Ahora, lo serio.
¿Os ha sucedido esto alguna vez? ¿Tengo motivos para preocuparme? No parece que me haya entrado ningún virus (uso Firefox y el antivirus que tengo en mi ordenador es apañao), pero yo qué sé. El motivo se agrava por el hecho de que he utilizado otros equipos para conectarme, y no sé si los he expuesto a virus y cosas chungas. ¿Me entenderéis si os mando a tomar viento la próxima vez que reciba un email vuestro, con todas las direcciones de sus destinatarios bien visibles, advirtiendo del peligro de que Hotmail cierre, de que fusilen al bueno de Chu-Li en su remota aldea del Shangri-La ocupado por los pérfidos chinos o de lo que me puede pasar (esto, por ejemplo) si no le reenvío un Powerpoint de buen rollo y con florecitas y música de niu eich a todos mis contactos?
Pues eso. Qué coñazo, por favor. Yo sólo quería ser vuestro amigüito.
De nuevo, muchas gracias a quienes me habéis avisado. Y mis disculpas a quienes hayáis padecido en silencio este artero ataque.

Juanmagneto.

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miércoles, 10 de septiembre de 2008

Hélice nº 10 ya disponible

Se subió a la red la semana pasada, así que ya os podéis hacer una idea de lo liado que ando. Las correcciones de ensayos acojonantemente largos sobre la guerra y manuales de técnicas de relajamiento muscular es lo que tienen...
En esta ocasión hay una crítica mía (favorable, favorable) de El hombre divergente, de Marc R. Soto. Por cierto, es un libro muy recomendable para todos los amantes del terror.

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Hélice nº 10 ya disponible
El décimo número de la revista Hélice: Reflexiones críticas sobre ficción especulativa ya está disponible para su descarga gratuita en www.revistahelice.com .

Contiene, en el apartado de «Reflexiones»:
-"Secesión", de Julián Díez.
-"Charles Robert Maturin y la importancia de la cita", de Ana González-Rivas.
-"Lo fantástico en la literatura nigeriana: ¿género o incidencia esporádica?", de Terri Ochiagha.

En cuanto a «Críticas», cuenta con los análisis de:
-Danza de tinieblas, de Eduardo Vaquerizo, por Steve Redwood
-El juego del ángel, de Carlos Ruiz Zafón, por Alfonso Merelo.
-A vuestros cuerpos dispersos, de Philip J. Farmer, por Antonio Rómar
-La realidad oculta: Cuentos fantásticos españoles del siglo XX, por Fernando Ángel Moreno.
-La grieta, de Doris Lessing, por Iván Fernández Balbuena.

Finalmente la «Doble hélice» ofrece las críticas complementarias de:
-El hombre divergente, antología de relatos de Marc R. Soto, a cargo de Juan Manuel Santiago y Fernando Ángel Moreno.
Esperamos que os resulte interesante.

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Por mi parte, copio y pego fragmentos de la crítica de marras, que además tiene que complementarse con la lectura de la crítica de Fernando Ángel Moreno. A disfrutar del libro de Marc, que merece la pena.
Nos leemos después del puente. Ah, que en Madrid no es puente... Bueno, igualmente. Hasta la semana que viene.

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Marc R. Soto El hombre divergente
Grupo AJEC
Col. Albemuth núm. 19
183 págs.
(...)

Marc R. Soto pertenece a un llamémosle movimiento a favor de la narrativa de terror que ha conseguido más objetivos de los que en principio podría suponérsele. Tanto Santiago Eximeno como Alfredo Álamo, Juan Díaz Olmedo, David Jasso, Carlos Martínez Córdoba y, por supuesto, Marc R. Soto supieron aprovechar que el ambiente de las fanediciones de primeros de milenio (con la precursora Qlipoth a la cabeza) era propicio para hacerse un huequito en las publicaciones especializadas, primero de la mano de Artifex y, más tarde, de un vehículo cuya importancia aún está pendiente de evaluación (y reivindicación): las antologías Paura. La perspectiva que dan los años demuestra que cuando, en la década de los noventa, los más enterados afirmábamos que la ciencia ficción española vivía un momento glorioso, en realidad no estábamos cayendo en ese reduccionismo chovinista de hermano menor pero más fuertote, ese englobar a la fantasía, la ciencia ficción y el terror en el mismo saco genérico de la ciencia ficción. La década prodigiosa marcó el cenit de la ciencia ficción publicada en España; pero nada más que de la ciencia ficción. Y el cambio de milenio se ha encargado, bien por la huida de los autores del fándom hacia otros campos, bien por una simple cuestión de mercado editorial, de hacer que el epicentro de la creatividad fantástica en España derive hacia la fantasía (y aquí el mérito o la culpa no son de nadie, excepto tal vez de Peter Jackson: es lo que hay) y hacia el eterno hermano tonto y feo, el terror. Hace varios años que publicar buenos relatos de terror en fanzines y revistas dejó de ser un lujo que sólo se podían permitir Armando Boix y dos más. Ahora lo raro es que se lean buenos cuentos españoles de ciencia ficción.
Las citadas Artifex y Paura, así como el surgimiento desde las filas del fándom de la primera generación de escritores encasillables fundamentalmente en el género de terror, llevó a otros logros, como el añadido de la T final al nombre de nuestra asociación favorita, que hasta entonces era AEFCF, y a la creación de una asociación corporativa ad hoc: NOCTE.
(...)
Como está a punto de sucederle a Santiago Eximeno y su inminente Bebés jugando con cuchillos (Grupo AJEC), Marc R. Soto ha reunido a lo largo de estos años una cantidad nada despreciable de relatos de terror, los suficientes como para llenar un volumen como El hombre divergente. Once relatos (doce, si se cuentan las dos partes en que está dividido el epónimo “El hombre divergente”) de terror en estado puro, sin desperdicio. Once ficciones descarnadas que nos acercan a una voz única. Lejos de la patada en las tripas del terror de Juan Díaz Olmedo o del perfume de flores marchitas que emana de las filigranas de Pilar Pedraza, Marc R. Soto nos acerca a un ámbito cotidiano, de capital de provincia no demasiado grande (sí, vale, Santander), en el que el mal acecha en el interior de uno mismo (como todo el mal, por otro lado) pero se manifiesta en pequeños sucesos, en pequeñas decisiones que le cambian a uno la vida, generalmente para mal.
Los lugares comunes de Marc R. Soto no son cadáveres andantes, no-muertos ni vampiros, sino gente de carne y hueso, curritos de a pie como tú y como yo (un poco más perjudicados, eso es cierto), y las situaciones aparentemente intrascendentes que tiene la vida, y que devienen en verdaderas calamidades, pero no en un plano cósmico, sino en un nivel puramente cotidiano y familiar. Cthulhu no cabe en la cosmogonía de Marc Soto. Conociendo la poética de Soto, si hay algún ser en el mundo que chupe sangre y sea capaz de poseer a un niño hasta el punto de hacerle decir y cometer verdaderas atrocidades, por supuesto que no será un vampiro, sino un humilde mosquito. Literalmente. Cualquier otra cosa sería ilógica.
(...) Para Marc R. Soto, el terror es algo tan natural que uno se lo encuentra casi porque sí, como quien no quiere la cosa, y acude a nosotros porque, bueno, al fin y al cabo no somos sino las visiones de un tarado, las divergencias de la personalidad de un ser con capacidad de hacer daño. Somos un sueño, el triste encadenado de visiones alucinadas de un currito con mala hostia. El Apocalipsis acecha en pantuflas, apresurándose porque llega tarde a la consulta de la psiquiatra, a la que le vuelca todas sus frustraciones e historias, una especie de Hombre Ilustrado de Ray Bradbury, pero sin más tatuaje que sus sueños, sus divergencias.
(...) Pese a lo que podría parecer, El hombre divergente, que en origen es una recopilación de relatos independientes aunque ambientados en un universo vagamente referencial (Santander a principios del siglo XXI), mantiene una impresión de unidad, que deriva de un truco muy sutil. Igual que ocurre en películas como Amores perros y Vidas cruzadas (¿soy el único a quien le parece que Marc R. Soto es nuestro Raymond Carver particular?), las vidas de los personajes se entrecruzan, y a lo que era un relato aparecido en Paura se le añaden las vivencias de los protagonistas de una historia publicada en Visiones (y en Ellery Queen Mystery Magazine), y poco a poco, retazo a retazo, las divergencias de Eduardo nos suenan tan familiares como si nosotros también las estuviéramos experimentando. (...)
Todo eso cabe en El hombre divergente. Historias cotidianas, sueños que no lo son, alucinaciones que nos llevan a encontrarnos con nuestro reverso oscuro, actos crueles que se nos presentan como inevitables, un mundo de gente como tú y yo en el que la insania mental es la regla… Un todo coherente (que es lo que se suele decir en estos casos) que está escrito y organizado como la realidad: con fragmentos independientes por separado, pero dotados de unidad si se leen de un tirón. Un libro importante de un autor que, sólo por el hecho de haber publicado en una de las revistas anglosajonas más importantes, ya es importante, pero que, además, reúne en un mismo volumen algunos de los relatos españoles de terror más escalofriantes (por lo sencillo y efectivo) de la última década: “Gatomaquia”, “Mosquitos”, “Bella y tierna historia de amor”, “Ratas” o “Regreso al bosque”.


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viernes, 5 de septiembre de 2008

Greetings from La Jasienda, AV

Nuestras vacaciones madrileñas son un tanto extrañas; de hecho, cabría preguntarse si realmente son vacaciones. Sea como fuere, este año han sido mucho más llevaderas que las dos anteriores, entre otras cosas debido a que, antes de meternos en faena (o sea, pasarnos el día con mi madre), decidimos hacer una escapadita de unos días, lejos del territorio comanche en que se están convirtiendo los meses de agosto, cuando hay que cuadrar calendarios para ver cómo nos turnamos.
El caso es que estuvimos un par de días a nuestra bola. Comenzamos dando una vueltecita por el Retiro, uno de nuestros lugares inevitables de paseo cuando vamos a Madrid.

Aquí estoy haciendo gala de simpatía por el Diablo, aunque no exenta de cierta falta de respeto.
Para que Cristina viera un poco del Madrid que aún no he conseguido enseñarle (por si no lo he dicho, los veranos madrileños tienen un efecto que nos limita mucho la vida social y turística: dependemos de que alguien vaya por casa de mi madre para darnos un relevo, con lo que nuestra franja horaria para hacer turismo es de algo así como dos horas por la mañana y dos por la tarde; de ahí que este año decidiéramos ir un par de días antes y ver la ciudad), es decir, el eje de la Castellana hasta la estación de Chamartín. Un paseo en el 27, viendo el paisaje del Madrid del siglo XX y principios del siglo XXI.
Esta humorada estuvo a puntito de hacernos perder el tren a Ávila. Llegamos a Chamartín taan justos de tiempo que tuvimos que ir directos al tren, y pagar allí el billete. Además, hicimos medio viaje en el pasillo, ya que en Villalba aparecieron los legítimos detentadores de los asientos que habíamos ocupado.
No obstante, el viaje fue agradable. Es lo que tiene ir por la única ruta bonita y llena de naturaleza de acceso a Madrid.
Teníamos apenas un par de horas para ver Ávila. Entre palacios e iglesias, pudimos ver algún resquicio de esa España profunda que, pese a las leyes de memoria histórica, no termina de erradicarse. Atención al texto de esta placa:

FRANCO
En esta ciudad, cuna de Santa Teresa de Jesús y capital de la provincia que vio nacer a la gran reina Isabel la Católica, no se tolerarán ofensas a la moral de Cristo bajo ningún pretexto.
Ávila es leal, no traicionará a los caídos durante la Cruzada gloriosa por Dios y por España.
Ávila, mayo 1941.
¡Arriba España! ¡Viva Cristo Rey!

Vamos, muy democrático.
También había calles con nombres realmente bonitos.
A la hora convenida quedamos con Julián en el palacio de los Velada, que en la actualidad es un hotel maravilloso. Cristina y Julián prosiguieron con su lavado de cerebro en plan "Juanmita, vivir en una ciudad grande es un coñazo", alabamos las excelencias del lugar y nos marchamos a hacer la compra al Mercadona.
De allí partimos para La Jasienda, el chalecito que Julián tiene a unos kilómetros de Ávila. Mientras, nos puso al día del accidente del avión de Spanair. Días después, mi hermana, que es forense, me contó detalles de lo que a ella le había tocado ver e identificar. No queréis saberlos. De verdad.
Justo antes de llegar a La Jasienda hicimos un alto en uno de esos campos de Castilla, entre machadianos y delibesianos, donde Julián suele ver unos atardeceres acojonantes. Sobran las palabras.
Ya en la Jasienda, bajo una encina centenaria, pudimos disfrutar de la compañía de Rosa y la pequeña Celia.
Como en el Mercadona ya no quedaban fandomitas a los que sacrificar para cargarnos el fándom y acelerar de una vez por todas el proceso de dominación mundial (que ya lleva cierto retraso con respecto al plan inicial), tuvimos que conformarnos con comprar muuucho pescado y hacer una barbacoa acojonante. Las hormigas argentinas se encaramaban a la mesa con gran alegría, pero ello no nos impidió disfrutar de una cena genial.
Después, un lujazo: apagamos todas las luces y nos dedicamos a ver esas estrellas que no se ven en la gran ciudad, en un silencio casi absoluto que sólo se rompía cuando pasaba algún tren en la lejanía. La Vía Láctea se veía con relativa claridad, que habría sido mayor si no hubiera estado a punto de salir la luna llena. Me emocioné porque, además de la Osa Mayor, también distingo Sagitario. Cuando salió la luna llena, sacamos el telescopio y nos pusimos a mirar cráteres. Acojonante.
Fue un momento de relajamiento antes de afrontar una semana de cuidados intensivos en Madrid. Lo necesitábamos, de verdad. Muchas gracias a Julián, Rosa y Celia.

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lunes, 1 de septiembre de 2008

Canciones para una comida química

Lo que mantiene a mi madre con vida, o algo parecido:

8 DE LA MAÑANA
Trileptal 600 mg.
Captopril 50
Motilium
Sinemet
Depakine

MEDIODÍA
Vitalux
Tromalyt
Sinemet
Zarator

4 DE LA TARDE
Omeprazol
Captopril
Depakine

12 DE LA NOCHE
Trileptal 600
Captopril
Sinemet
Depakine

Es decir, un anticonvulsivo dos veces al día (como resultado de su operación a cerebro abierto de hace seis años, que no termina de cicatrizar bien), un medicamento para la hipertensión (con casi 400 de colesterol y una angina de pecho a cuestas, como que conviene que se la tome a su hora), dos protectores estomacales (lógico, con todo lo que se mete), un antiparkinsoniano (por la duda razonable), un antiepiléptico (cuando te abren la cabeza y de vez en cuando te dan crisis epilépticas, pues casi que mejor), una pastillita para las cataratas (muy útil cuando, de resultas de la operación, tu campo visual se reduce a la cuarta parte), un antitrombótico y una pastillita para el colesterol.
Calculad vosotros mismos cómo está la mujer.

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