miércoles, 31 de octubre de 2007

Ishbiliya - Hispacón 2007

Este fin de semana estaré en Sevilla, en la hispacón 2007 Ishbiliya, que organiza la Fundación Tres Culturas, en su sede del pabellón Hassan II (el antiguo pabellón de Marruecos de la Expo del 92).
Como si fuera una obra de Shakespeare, me veréis intervenir en cinco actos, de modo que sigo siendo fiel a mi costumbre de asistir a más actos como ponente que como público; costumbre que, vista desde fuera, podría inducir a pensar que soy hiperactivo, aunque Álex o Cristina lo atribuyan a que no sé decir que no. Sí y no, o sí pero no; o un poco de cada. El caso es que me proponen participar en actos interesantes, y no es que no sepa decir que no: es que no puedo rechazarlo.
A saber: me veréis en las presentaciones de Madrid, de Daniel Mares (Parnaso); Magnífica Víbora de las Formas, de Juan Antonio Fernández Madrigal (AJEC); Nueva historia universal de la infamia, de Rhys Hughes (Bibliópolis) y El imán y la brújula, de Juan Ramón Biedma (Ed. B), así como en la conferencia de homenaje a Stanislaw Lem.
Sea como sea, el cartel está interesante, y después del descanso del año pasado (no pude ir a Dos Hermanas), asistiré con ganas y energía.

El programa es el siguiente (cortado y pegado del sexto y último informe de progresos):

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HispaCon 2007 Ishbiliya
Sevilla 2,3,4 de noviembre de 2007
Fundación Tres Culturas del Mediterráneo
Pabellón Hassan II
Calle Max Plank s/n
Isla de la Cartuja
Sevilla

El programa está ya cerrado y en la dirección que indicamos abajo se puede encontrar el programa que tendremos para los días 2, 3 y 4 de noviembre.

Los invitados de honor de esta XXV HispaCon son los escritores Rafael Marín –España- Rhys Hughes –Escocia- y Guy Hasson –Israel-.

A continuación ofrecemos un resumen del programa con sus horarios

Viernes día 2

11.30 Acto de apertura

Conferencias:

12.00 El fantástico en la literatura hindú. Guillermo Rodríguez
16.30 El Comic después del 11 de septiembre. José Joaquín Rodríguez
18.00 El ”Otro” en la Ciencia Ficción y Fantasía. Fernando Ángel Moreno
20.00 El libro electrónico: un nuevo modo de consumir literatura. Eduardo Vaquerizo

Mesas Redondas

17.00 ¿Qué se lee? ¿Qué se escribe? ¿Qué se compra? Modera Alfonso Merelo con Inés Martín, Joaquin Revuelta, Pepe Carrasco y José Angel Muriel
19.00 Debate sobre ”El otro”en la Ciencia Ficción y Fantasía. Con Elia Barceló, Fernando Angel Moreno y Juan Miguel Aguilera

Encuentros con autor

18.30 Javier Negrete. Presenta Darío Marimón
19.30 Rafael Marín. Con Joaquin Revuelta y Alfonso Merelo

Presentaciones editoriales

13.30 Presentación revista Hélice
13.45 Presentación I Congreso internacional de Literatura Fantástica Universidad Carlos III 17.00 ”Una nueva conciencia” Carlos Suchowolski
18.30 Novedades Editorial Parnaso (Madrid de Daniel Mares)
20.00 ”El iman y la brújula” J. R. Biedma ediciones B

Sábado día 3

Conferencias

11.00 Elementos fantásticos en la obra de Al Qazwini. Juan Carrillo.
11.30 Homenaje a Stanislav LEM. Juan Manuel Santiago
13.00 -Los fantásticos cuentos árabes Alfonso Merelo y Darío Marimón.
17.00 Los ”raros” del género fantástico. Desde el far-fetched fiction a la revisitación de los cuentos de hadas. Gabriella Campbell
18.00 Lovecraft y la cultura Mediterránea. Emilio Bueso

Mesas redondas

12.00 Literatura de terror: Las tres culturas del terror: el monstruo, el asesino y la víctima. Modera David Jasso con José María Tamparillas, Ismael García Biurrum, y Alfredo Álamo

Encuentros con autor

16.30 Guy Hasson. Presenta Darío Marimón
19.30 Rhys Hughes. Presenta Luís García Prado

Presentaciones editoriales

11.00 ”La marea del despertar”. Roberto Malo
11.30 Antología ”Desde el Taller”
12.00 E-libris AEFCFT
12.30 Editorial Silente
13.00 Presentación de la Asociación Española de Escritores de Terror (NOCTE)
13.30 ”Noche cerrada” Emilio Bueso
16.30 Grupo AJEC
17.30 Roca Editorial

Acto en Convenio

18.00 IX Aznarcon

Domingo día 4

11.00 Mesa redonda Nuevos autores (Modera Carlos Suchowolski con José Ángel Muriel, Ismael Martínez Biurrun, Mercè Masnou)
11.00 Asamblea Anual de la AEFCFyT
13.00 Acto de Clausura

Cine (el fantástico desconocido, y conocido)

Viernes día 2

13.00 Koi Mil Gaya, 171 min. Director: Rajesh Roshan.
18.00 Próxima, 116 min. Director Carlos Atanes.
20.00 Charla coloquio con Carlos Atanes, director de Próxima.

Sábado día 3

12.30 Azur y Asmar, 95 mn Director: Michel Ocelot
18.00 Película por determinar


Recordamos que la inscripción se realiza a través de la página web de la Fundación habilitada al efecto en el siguiente enlace:
http://demo.artempus.com/3culturas/boletinhispacon.cfm
El pago de las cuotas (inscripción y/o cena) se realizará a la siguiente cuenta bancaria hasta el 21 de octubre:

LA CAIXA: 2100-1940-11-0200062212

En la transferencia se ha de añadir el nombre y apellidos de la persona o editorial. Y,según proceda:

• Inscripción Hispacón 2007
• Inscripción y cena Hispacón 2007
• Inscripción Editorial Hispacón 2007

El coste de la inscripción será de:

• Individual: 15 euros
• Editoriales: 50 euros
• Cena. 30 euros

A partir del día 22 y hasta el día 30 de octubre sólo se aceptarán inscripciones al congreso. La cena, por tanto quedará cerrada el 21.
En la sede de la HispaCon se podrán hacer inscripciones in situ.

A todos los inscritos se le proporcionara un pack de bienvenida en el que habrá diversos regalos. Se ha elaborado un libro especial para esta HispaCon en el que estarán los dos últimos premios Domingo Santos, inéditos en España, y una selección de cuentos de ciencia ficción, fantásia y terror de escritores árabes, indios e israelíes editados ex-profeso para la ocasión.

Las Editoriales La Factoría de Ideas, Parnaso y el Grupo Editorial AJEC contribuyen a la HispaCon con la donación de diversos libros que se sortearan entre todos los congresistas inscritos.

Os esperamos a todos el día 2 de noviembre en Sevilla

Feliz viaje.
Darío Marimon
Fundación Tres Culturas del Mediterráneo

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Ya os contaré qué tal. Nos leemos la semana que viene.
Y feliz Halloween.

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martes, 23 de octubre de 2007

6011

Los comentarios de ayer de Mariano Rajoy acerca del cambio climático ("Si nadie garantiza ni qué tiempo hará mañana en Sevilla, ¿cómo van a decir lo que va a pasar dentro de trescientos años?") podrían pasar a la historia de la gañanería política, si no fuera porque no son nada comparados con la que está cayendo por los Estados Unidos. Desengañémonos: nuestra derecha democrática puede llegar a ser muy paleta, cierto, pero, cuando intenta alcanzar los niveles de insensatez de los think tank neocons de los Estados Unidos, se queda muy, muy corta. Se les pueden perdonar estos deslices, porque, en el fondo, son inocuos y no pasan de lo anecdótico.
Por supuesto, son inofensivos si se los compara con la derecha ultraconservadora de los Estados Unidos. Podemos perdonarle a Rajoy esa metedura de pata, ese negar lo evidente, porque su intención última no era pasarse por el forro de los cojones el protocolo de Kyoto, para seguir privilegiando a los grupos de presión relacionados con determinadas industrias (caso de George W. Bush), sino tocarle las narices a Zapatero, que compartía cartel con Al Gore, reciente premio Nobel de la Paz y representante más destacado de la cruzada contra el cambio climático. En uno de los admirables ejemplos de solipsismo a que nos tiene acostumbrados, Rajoy ha conseguido convertir la refutación de una verdad irrefutable (e incómoda) en una cuestión de política doméstica. Y eso tiene muuucho mérito, no vayáis a creeros.
A lo que iba. Me encantaría que Rajoy supiese qué tiempo va a hacer la semana que viene en Sevilla, más que nada porque quiero saber qué meter en la maleta, pero tal vez sea pedirles demasiado, a él y a su primo: para que me hablen del tiempo, me quedo con Izaskun Ruiz, que me parece mucho más fiable. También me encantaría que Rajoy representase a la derecha civilizada y moderada que dice que hay en el partido que preside, pero esto ya es una cuestión de fe ciega: ya que el PSOE está empeñado en perder las próximas elecciones generales (y tiene pinta de que lo va a hacer, como sigan cagándola en la comunidad autónoma que les proporcionó la victoria en el 2004: Catalunya), lo suyo sería que la gobernabilidad de la Nación no dependiese de fundamentalistas como Acebes.
Y a este punto quería yo llegar. No a Acebes, sino al fundamentalismo religioso (venga de donde venga) y sus pertinaces consecuencias, cuando intenta entrometerse en la vida pública (estamos en un estado laico, no lo olvidemos) e incluso retroceder en el desarrollo cultural de la Humanidad para sumirnos, no sé si en una nueva Edad Media, como preconizan los más alarmistas, sino en un estado de estupidez generalizada de las generaciones venideras, que digo yo que es mucho peor (al fin y al cabo, la Edad Media nos dio a Dante y Fra Angelico), y por lo visto no parece tan grave.
Todos conocemos el ejemplo del creacionismo, que está ganando terreno en las facultades y centros escolares de los Estados Unidos. Cosas como el diseño inteligente se enseñan en clase de Ciencias, con el mismo nivel de fiabilidad que el evolucionismo (genial el episodio de Boston Legal que habla del asunto). Así, hay estados de los USA que ya han prohibido la enseñanza del evolucionismo, directamente. Sería de desear que los émulos de las políticas medioambientales de los Estados Unidos que hay en el sector más irreductible de la caverna no imiten a sus modelos del otro lado del Charco también en estos asuntos, porque, ya digo, pueden conducir a algo mucho más grave de lo que pensamos: la formación de una generación absolutamente unidimensional, acrítica y carente de valores digamos progresistas. Los ataques de la Fundación FAES a la asignatura de Educación para la Ciudadanía me hacen temer, y mucho, en este sentido.
No obstante, aún nos libramos de todo esto, y el título de este post os resulta ajeno a casi todos. De hecho, debéis de estar preguntándoos de qué va ese título, y por qué tardo tanto en entrar en materia. El caso es que ya lo he hecho, y hace un par de párrafos.
Resulta, todos lo sabemos, que según el creacionismo, no necesariamente de raíz cristiana, está fuera de toda duda que el mundo fue creado por Dios. Los creacionistas estadounidenses sostienen que el evolucionismo es una sarta de mentiras, y que Dios creó el mundo en siete días, tal como narra el Génesis. Tirando de genealogías bíblicas, el obispo irlandés James Usher calculó, en el siglo XVII, la fecha exacta de creación del planeta Tierra. Ya sabéis: si Fulanito engendró a Menganito, vivió trescientos años después de aquello y, a su vez, Menganito engendró a Perenganito, y todavía vivió quinientos trece años, resulta que se puede calcular la fecha de nacimiento del Universo. El origen de la vida, el Universo y todo lo demás. Pese a lo que nuestro friquismo pudiera hacernos pensar, el número 42 no tiene nada que ver con ello. Los cálculos del obispo Usher dieron como fecha de nacimiento del mundo el amanecer del 23 de octubre del año 4004 antes de Cristo. A las diez de la mañana, para ser más exactos.
Así que ya lo sabéis, queridos lectores, y con esto enlazo con las palabras del señor Rajoy y termino por hoy (y sin haberlo deseado, me ha salido un pareado): ¡hoy es el cumpleaños del mundo! Seis mil once añazos cumple, nada menos. Regaladle una buena dosis de ahorro energético y de lucha contra el calentamiento global y la idiotez supina. Seguro que os lo agradecerá. Aunque no lo parezca, apenas acaba de nacer, y todavía le queda mucha vida por delante. Si le dejan, que todavía está por ver.

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lunes, 15 de octubre de 2007

Retorno al pasado

Me dirijo a mi clínica dental, para abrir la boca y el corazón (esto último es un decir) a mi equipo de dentistas favorito. Hoy paso la primera revisión semestral.
La última sesión con mi implantista fue rutinaria; tanto, que ni siquiera me molesté en escribir una entrada ad hoc en el blog. Sabía que era el último día con él, que ya había anunciado su marcha de aquel centro, y esperaba algún detalle menos impersonal que un "Hala, a pasarlo bien". Por supuesto, nada de sentimentalismos, ningún "Ha sido un placer horadarte las muelas", que habría sido replicado con un voluntarioso y anestesiado "El 'aher 'eh m'uuo". Simplemente, terminamos de atornillar los implantes, comprobar que todo estaba bien, que no había infección, un apretón de manos, y que pasara el siguiente. En recepción me entregaron el certificado de la garantía, sin la cual no podría pasar las revisiones programadas, y sin el cual me arriesgaba a pagar por cualquier revisión: la garantía es de por vida.
La semana pasada me llamaron, para confirmar la cita. Sin haberlos llamado, ni nada.
Regreso a la clínica, y parece el decorado de una película de estafas al uso (y no daré títulos, pues ahí reside la gracia del subgénero: si das nombres, cometes el espóiler), de esas en las que montan un chiringuito de la nada, tan sólo para engañar al primo de turno, y, cuando ya se ha consumado la estafa y el estafado regresa para reclamar lo que le han tangado, ve que no hay ningún rostro reconocible, y entonces adquiere la certeza de que ha sido objeto de un timo.
A lo que iba. Llego a la clínica y, empezando por la recepcionista, no reconozco a nadie. La chica es más joven que la anterior. Parece una versión en plan Miniyó de Tiffany Amber Thiessen. Me toma los datos y me invita a esperar al doctor. Como mi rinconcito favorito, el de las revistas de cotilleos, ya está ocupado, me siento en el extremo opuesto de la sala de espera. Le hubiera echado un vistazo a mis apuntes de catalán, pero me ha dado tiempo a acercarme por casa de Cristina para dejarlos allí, y no llevo ninguna lectura.
La enfermera que pulula por el centro tampoco es la que había en los tiempos gloriosos de mis implantes. Presiento que esta chica, bajita y apocada, no es de las que tararean canciones de Vainica Doble delante de cualquiera.
El implantólogo tampoco tiene el garbo y el tronío de mi cirujano de toda la vida. Alto y fornido, parece un guardaespaldas, o el matón de una discoteca de salsa. Estrecha la mano con fuerza, lo cual me plantea la duda razonable de cómo será cuando se ponga a hurgar en el interior de mi boca. El hecho es que uno de los implantes de titanio está un poco suelto, y me noto como en los meses previos a la rotura definitiva de las muelas. Debo de dar grima cuando me pongo a tocarme la muela suelta, y se escucha un chiiik chiiik chiiik (nada que ver con el grupo musical), así que el recordatorio de que debía acudir a la revisión no ha podido ser más oportuno. Me pregunto hasta qué punto no lo habrán hecho a propósito, y los implantes tendrán un período de seis meses, transcurrido el cual intentan darte problemas, para poner a prueba la pericia de los implantólogos, y recordarte la necesidad de pasar revisiones. Demasiado paranoico por mi parte, pero ¿quién sabe? El márketing es así.
Me hurga la boca, le recuerdo que tengo un implante algo suelto, lo corrobora con un gesto de asentimiento más bien inexpresivo, y se pone manos a la obra. En dos certeras rascadas, llega hasta el epicentro de mi muela de titanio, la atornilla en dos movimientos, y cierra. La operación no ha durado ni un minuto.
-¿Ya está? -pregunto, incrédulo.
-Sí, ya está.
No me lo puedo creer. Por hacer algo, le doy nuevamente la mano, como para reclamar un segundo, un minuto más. No puede ser tan breve. Puedo asumir que ya no habrá más canciones ni más escenas de ligoteo, pero ¡quiero algo de espectáculo! Qué sé yo: una señal de que alguno de los dos le tira los tejos al otro, algún comentario que indique complicidad o compañerismo, alguna queja amarga sobre el escaso compañerismo de los demás miembros de la clínica... Pero nada, todo muy robótico y preciso, el mismo tipo de profesionalidad que gastaría un director garbancero, de los que por las mañanas ruedan anuncios para la conferencia episcopal, y por la tarde, y sin alterar su poética ni el gesto, participan en el rodaje de Conejitas ávidas de zanahorias LXIX. Profesional, esa es la palabra.
Y mucho más aburrido, dónde va a parar.
Sello la revisión y me emplazan para la siguiente. Dentro de un año. Dónde estaré en octubre del 2008. Da miedo pensarlo.
Mi próxima revisión, me temo, será irrelevante y olvidable. Qué lástima: con el juego que habían dado las anteriores...
Urge que regrese mi antiguo implantólogo. ¿Dónde hay que firmar?

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jueves, 11 de octubre de 2007

Feliz día de Santa España

Como no termino de creerme eso de que España se vaya a romper (tan sólo en vísperas de elecciones y, como mucho, en determinados tramos de las vías del AVE), aprovecho para desearos a todos un muy feliz puente, y que volváis sanos y salvos. Mira tú qué bien, un día extra de vacaciones, por toda la patilla.
También aprovecho para felicitar de corazón a todas las Pilares y Pilys del mundo. ¡Un beso, guapas!
Y, por último, me descubro ante el nuevo escudo de España, en la versión que encontró Natxo navegando por la web. Ya que Natxo no se decide a abrir un blog (y lo haría genial), cuelgo este maravilloso documento, que creo que refleja la idiosincrasia patria mucho mejor que el actual. Se podría componer una letra para el himno, tomando esta imagen como base. Os lanzo el reto.

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miércoles, 10 de octubre de 2007

Machiroku en casa

En ocasiones, no te queda otra, y, en vez de ir al Machiroku a cenar, es el Machiroku el que viene a ti. Pero siento desilusionaros: no, no sirven a domicilio. Tienes que ir a buscar la cena, y encargarla ahí, o bien llevártela a mediodía. Álex lleva tiempo haciéndolo, y allá que va para Cerdanyola, con su tupper lleno de sopa de miso.
La calidad de la foto es infecta, lo sé, pero os podéis hacer una idea de por dónde van los tiros. Esta es una de las joyas de la carta del Machiroku: los makis de pollo rebozado. Absolutamente obligatorios. Incluso le gustaron a filosofoenparo, de por sí bastante reacio a los restaurantes japoneses... aunque creo que conseguimos abducirlo para la secta.

Así que, como iba diciendo, cuando tenemos algo que celebrar, decidimos liarnos la manta a la cabeza y encargar una cenita rica en el Machiroku. Regada con un vinito blanco rico... aunque, a ser posible, no tan dulce como el especial de la casa, que por momentos puede llegar a ser empalagoso.
De modo que esta es la vista panorámica de la cenita de anoche, momentos antes de que quedase reducida a la nada.
De izquierda a derecha: pollo con salsa agridulce, maguro tartar, makis de pollo rebozado, sashimi de calamar, kimchi y trufas de sake y té verde. Tal vez nos faltara un surtido de siete nigiris, pero terminamos bien, con la panxeta plena, que se dice.
Por cierto: lo que celebrábamos era que llevamos juntos año y medio, que se dice pronto. Dieciocho meses dándoos motivos para que nos llaméis abrazanenúfares y besateletubbies. Y los que quedan...

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lunes, 8 de octubre de 2007

Choque generacional

Me hago viejo, y no lo digo porque ¡por fin! me empiezan a salir canas (a mis treinta y siete añitos), sino por algunas muestras evidentes de choque generacional que me suceden de un tiempo a esta parte. La más flagrante tuvo lugar hace unos días.
Salgo de la biblioteca de Sant Pau (la de la calle Hospital, en el Raval), de devolver un libro, y, nada más salir del edificio de la biblioteca y la Escola Massana, veo a dos gafapastas tarareando:
-Relaaax...
A lo cual, mi corazoncito de friqui ochentero completó en un susurro, casi audible:
-...Don't do it.
Pero, para mi pasmo y decepción, los gafapastas continuaron la canción, de la siguiente guisa:
-...Take it eeeeaaaasyyyy...
Y es que, como os decía, me hago viejo.
De todos modos, la conclusión es obvia: veintipico años después, Frankie Goes to Hollywood le siguen dando cien mil vueltas a Mika. Tanto la melodía como la letra. (El vídeo no es malo, así que lo dejaremos en que Frankie Goes to Hollywood sólo le da noventa y nueve mil vueltas en este aspecto.) Comparad, comparad:



En fin. Paranoias de lunes ultramegaocupado. La semana que viene podré hacer posts un poquitín enjundiosos. Este sólo era para dar señales de vida.

lunes, 1 de octubre de 2007

Estampas de una ciudad espectral

A primera vista, se trata de una calle más del barrio de Sants. Lo viejo y lo nuevo pugnan en condiciones desiguales, con el resultado que todos intuimos; no obstante, el antiguo barrio industrial se aferra a sus señas de identidad. El taller de reparación de aluminosis se niega a cerrar. Las casas okupas coexisten con infraviviendas a punto de ser derribadas. Los solares comienzan a llenarse de grúas y cuadrillas de subcontratados. Los mismos baches y socavones que antaño acompañaran a los camiones de reparto de fábricas hoy inexistentes, son hoy mudos testigos de los primeros desmanes de los adolescentes que aprenden a emular a Dani Pedrosa con sus motos ruidosas, o de las pandillas de suramericanos que repostan en los locutorios antes de irse a pelar la pava en cualquier plaza de L'Hospitalet o de las inmediaciones de Riera Blanca.
Me gusta callejear por este vestigio de otra Barcelona ya inexistente, camino de casa de Cristina, o si tengo que salir al cajero automático, o ir al Opencor a hacer alguna compra de domingo por la tarde.
Transitas por un barrio desarrollista, de los años cincuenta, con su bar Manolo y su colmado, y de repente te adentras en una colonia, una mini urbanización de la época modernista, que tal vez estuviera rodeada de fábricas (ya le dedicaré otra entrada a las chimeneas que nos recuerdan la existencia de fábricas derruidas), un cúmulo de casitas bajas que se resistió a entrar en los planes urbanísticos del mítico alcalde Porcioles.

Viviendas unifamiliares que aún resisten el paso del tiempo. Algunas, como esta, tal vez hayan sido pintadas hace poco, como para recordarle a los concejales de Urbanismo que no, no, no las moverán, que ningún plan de reforma interior podrá con ellas.
No obstante, te adentras en una de esas calles de viviendas unifamiliares, en cuya esquina aún puedes encontrar comercios de barrio (una alpargatería, un taller de reparación de calzado...) y te encuentras con portales enigmáticos, como este.
¿Un friso con hipogrifos rematando los ventanales? ¿Una pared cegada? ¿Adónde conducirá esa puerta? ¿Acaso nos llevará a un universo sacado de las novelas de José Antonio Cotrina? ¿O a otra realidad? ¿Qué hay que hacer para franquear ese umbral?

¿Y este otro? Ni siquiera tenemos la puerta. Sólo hay un número tan cabalístico como el 23. Número mágico y mistérico donde los haya. Número que, sumado a esta pared, nos hace preguntarnos dónde nos hemos metido. No muy lejos de esta calle hay un Carrerò de les Ànimes (Callejón de las Ánimas), y apenas a quinientos metros en dirección Montaña hay una calle de Can Bruixa. ¿En qué suerte de ciudad espectral nos hemos metido? ¿En qué momento dejé de estar en Barcelona y pasé a este otro plano de la realidad, a este mundo de Neil Gaiman con barretina y bufanda del Barça? Imposible de responder.
Porque la calle continúa, y ya ni siquiera hay una pared de ladrillos. Ahora nos encontramos la pared pintada, con sus revoques, y ni un solo vestigio de que aquí haya habido una vivienda, supongo, unifamiliar.
El respeto me impide acercarme por aquí tras la caída del sol. Siento que podría escuchar voces y rumores de familias que no sé si existen o viven en otro plano de realidad; podría oler la cocina de una casa de los años veinte, o de esta primera década del tercer milenio, una cocina que no puedo ver pero que sin duda está allí. Puedo sobrellevar la presencia de fauna nocturna poco recomendable; al fin y al cabo, soy del barrio... pero del barrio visible y tangible, del que amanece con la apertura de los varios frentes en que se ha convertido el vecindario por culpa de las obras, y el que amanece con los restos esparcidos de papeles y pertenencias a lo largo de los callejones (otro bolso robado). Este barrio, el del Carrerò de les Ànimes, el de Can Bruixa y el de las calles de viviendas unifamiliares cerradas a cal y canto, este barrio es otra historia. No sé si temerlo o no, pero lo respeto, por si acaso, y porque los indicios de que esa otra Barcelona de otras épocas no aceptará de buen grado los cambios que vuelven irreconocible este barrio, no sé si se rebelará, no sé si hará uso de sus fuerzas para dar un golpe de mano y recordarnos, a mí y otros recién llegados, que las puertas cerradas a cal y canto encierran mil y una historias, y que tal vez no las emparedaran para impedirnos acceder a sus secretos, sino para impedir a sus habitantes salir al exterior y tratar de reclamar a su manera la ciudad que un día fuera suya.
Entretanto, aprieto el paso: la calle llega a su fin. Doblo la esquina y me adentro en otra calle, no menos barcelonesa y santenca, pero más convencional, en la que las casas tienen portales que nos llevan a esta misma dimensión.

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